Coaching y tanatología | ¿Cómo seguimos adelante en nuestras vidas luego de la pérdida de un ser querido, de una relación o de aquello que considerábamos muy importante para nosotros? Una entrevista profunda, sensible, a Alzira Moisés Kuri, que nos conecta con el sentido de la vida y la resignificación de nuestras pérdidas.

¿Quién es Alzira Moisés Kuri?

Alzira Moises Kuri

 

Alzira es coach profesional de vida, de equipos y ejecutivo. Es mentora y docente en programas de formación de coaches y editora de temas de tanatología, desarrollo humano y coaching, entre otros. Ha participado como oradora y ponente en eventos diversos a nivel mundial.

¿Qué es la tanatología?

La Red:  Tu curriculum describe que tenés un diplomado en tanatología. ¿Qué es la tanatología clínica?

Alzira: La tanatología es la ciencia que se dedica a trabajar todo lo relacionado a cómo un ser humano maneja las pérdidas en su vida. Es la encargada de ayudar a encontrar sentido al proceso de la muerte y a los duelos derivados de pérdidas significativas no sólo por muerte. Es clínica porque tiene que ver tanto con lo emocional como con lo médico y neurológico. Yo no soy terapeuta tanatóloga, pero tengo mucha experiencia en el tema porque antes que nada fui paciente tanatológica. Perdí a mi hermano, hecho que para mí fue doloroso y por eso comencé a tomar terapia con el Dr. Luis Alfonso Reyes Zubiría, pionero de la tanatología en México y miembro activo y fundador de varios proyectos de tanatología en el mundo. Él escribió varios libros sobre el tema y fue director de diplomados y la maestría de tanatología en México. Tiempo después de ser su paciente, me convertí  en amiga y editora de sus libros y más tarde, en la editora de la Revista Internacional de Tanatología y Suicidio. Luego de todo eso, tomé el diplomado. Es decir que yo transité por la tanatología de mano del Dr. Reyes como paciente, amiga, alumna y editora de su obra. Lo que yo hago ahora es trabajar las pérdidas desde el aporte del coaching porque la tanatología está basada en una terapia que tiene que ver con cuestiones psicológicas fundamentalmente.

 

Coaching y Tanatología

 

La Red: ¿Quién da inicio a la tanatología?

Alzira: Una mujer, Elizabeth Kübler Ross, fue quien inició propiamente este trabajo aunque sin llamarlo aún tanatología. Mi maestro y Elena Espinal fueron alumnos de ella. Elizabeth fue la que logró sistematizar de una manera científica lo que tiene que ver con el proceso de la muerte -todo lo que sucede previamente a la muerte-,  del morir; y el duelo -lo que sucede posteriormente a morir-  que llevan los familiares. Después su modelo se utiliza con todo lo que tiene que ver con pérdidas, es decir, el duelo como sinónimo de pérdida. Elizabeth hace un modelo de  “duelo normal”  en el que pasás por negación, depresión, rabia, “regateo” o negociación y luego aceptación. Los diferentes estudiosos tienen diferentes aproximaciones a este modelo, incluso mi maestro dice algo diferente. Yo uso esos modelos en el coaching porque todos vivimos pérdidas, cambios, entonces como coach tienes que aprender a identificarlos. En este proceso, es importante saber distinguir si alguien padece depresión porque si bien los coaches no tratamos a la depresión, debemos saber identificar ciertos elementos que sí podemos trabajar aún en una persona con depresión. No todas las depresiones son patológicas, algunas se tratan con medicamentos y otras, no. Eso es lo que yo manejo de la tanatología, el proceso de cambio, de las pérdidas en general pero no soy tanatóloga.

 

La Red: ¿Qué hace un tanatólogo que te lleva a marcar con insistencia que no lo sos?

Alzira: Yo no me dedico exclusivamente a la tanatología, o sea, yo no tengo pacientes, no trabajo exclusivamente con alguien que venga a buscarme porque se le murió el hijo o el marido, o porque le amputaron una pierna o sea un paciente terminal o crónico. Tampoco hago terapia en el sentido psicológico, no soy psicóloga. Sé lo que es una depresión, puedo identificarla y decirte cuando te veo atravesando por una. Puedo reconocer cuando una depresión requiere tratamiento médico y cuando se trata de una por duelo, que no es patológica. Principalmente mi enfoque tiene que ver con el coaching, en este caso el objetivo del proceso más que llevar al coachee a la acción (que sería muy difícil de lograr porque su bioquímica no es la adecuada) es trabajar en sus estados emocionales.

¿Coaching para asistir en estados depresivos?

La Red: Te escucho marcar la diferencia entre una depresión a tratar con medicamentos y otra que no, ¿qué le dirías a los coaches que nos leen y que tienen la inquietud de identificar cuál es una y cuál la otra?

Alzira: Número 1, todo no se puede trabajar con coaching. Número 2, hay indicadores de depresión a los que tienes que estar atento para que en un proceso de coaching el cliente no se frustre si no se puede mover, y tú, como coach, no te frustres porque “no estés haciendo bien tu trabajo”. Es tu responsabilidad conocer que hay diferentes recursos para trabajar ciertos temas, y que hay cosas que te exceden y que debes reconocer que hay profesionales que lo pueden tratar. Pero lo más importante que yo veo es que cuando tú tienes una mirada tanatológica, tú buscas que tu coaching esté orientado al sentido de vida. La tanatología no es una ciencia de la muerte sino una ciencia de la vida: busca que la persona logre conectarse con un sentido profundo de la vida y por lo tanto está muy relacionada con la espiritualidad. Cuando hago coaching, yo siempre indago sobre el tema espiritual porque la tanatología dice que eres un ser bio-psico-social y espiritual. No importa la religión, aún seas ateo o agnóstico, el sentido de vida es un tema que se debe coachear. Es un coaching más existencial. Mi lema es “sentido y disfrute” Es el cómo logras conectar el sentido de vida con el disfrute, la plenitud, la risa, con el cuerpo, el sexo, con lo que está bonito tener y que no te tengas que ir al Monte Himalaya para sentir que estás siendo espiritual.

 

¿Nuestro sentido de la vida nos conecta con la felicidad?

 

La Red: ¿Y cuál es el sentido de la vida?

Alzira: El que cada quién crea o quiera pero el problema es que no nos lo preguntamos. El sentido, desde una respuesta muy simplista, sería contestar tu “para qué” pero este para qué no es algo fijo, no es que un ángel haya venido el día que naciste y te haya dicho: “este es tu para qué, ve y cúmplelo”. No. Tu para qué se construye cuando tú le das significado a lo que te sucede, inclusive a las pérdidas. A las pérdidas siempre las queremos sacar. Actualmente, en mis procesos de coaching, presto mucha  atención a los elementos excluídos desde el propio consciente. Estoy coacheando a una mujer que está escribiendo un libro. Ella me cuenta que el momento que marcó un cambio en su vida fue la muerte de su papá cuando tenía ocho años. En la última sesión, le dije: “me llama la atención que en todo lo que cuentas, nunca me hayas hablado de tu papá más que para decirme que se murió y que desde ahí tu vida cambió”. Ahí hay un duelo mal manejado en aras de no sufrir. “Ya pasó”.“Imagínate, tenía yo 8 años” y no te das cuenta cuenta de cómo impactó en tu vida, en tus situaciones. Tu sentido de vida tiene que ver con que tú sientas que tu vida -voy a decirlo así- “sirve para algo” es decir, que sea significativa y que logre conectarte con Dios, la naturaleza, algo que te trascienda, que sea más grande que tú, que te contenga. Somos solamente humanos, no podemos pretender que no lo somos, se trata de conectar con nuestra humanidad.

En este momento de la entrevista, Alzira me mira y sonriédose me pregunta: ¿Qué pasa?

La Red: Me sonrío porque hoy trabajaba en eso con mi coach, pareciera que todo es sincronía en el Universo. Para mí, el sentido de la vida tiene que ver con ser oferta para el mundo desde quién uno es, como amiga, como hija, como profesional; en lugar de pensar que una sólo será oferta cuando realice tal o cual cosa grandiosa…

Alzira: Quizás miramos demasiado el ser oferta para el mundo como un punto de llegada, “cuando hagamos tal o cual cosa” pero como yo lo veo hoy, ser oferta es lo que tú provocas a partir de lo que tú eres. En este momento, tú eres oferta en la medida que estás creando un espacio para mí, para ti y también para la gente que lee La Red Coaching. Eso es lo que nos genera mucho sufrimiento, creer que el destino es un punto de llegada. La misma definición de felicidad nos genera mucha ansiedad, creyendo que es un puerto al cual llegar.

 

La Red: ¿Qué es la felicidad para ti?

Alzira: La felicidad para mí son momentos. Este es un momento de felicidad, un momento que puedo atesorar en mi libro diciendo “es un momento feliz porque pude conectar con Angela y conversar con ella”, aunque me duela la garganta porque estoy engripada. El dolor no es algo que excluya la felicidad. No hay que vivir la vida como un drama, tenemos que vivir la vida con grandeza. Hay que tomar el dolor, vivirlo cuando haya que vivirlo. Si no sintiéramos dolor, no seríamos humanos, el dolor nos conecta con lo significativo, pero no te quedes en el dolor engolosinada toda tu vida. Sal del dolor, ve y prueba momentos de felicidad cuando te subas a tu coche y oigas música linda, o cuando converses con una amiga o cuando una persona que amas te toca. Esos son momentos de felicidad que si los ensartáramos en una hebra, tendríamos el “collar de la felicidad”. La felicidad no es algo lineal, donde nada me tiene que doler o molestar.

 

La Red: Dijiste que la tanatología asiste en las pérdidas. ¿Se trata de pérdidas físicas reales o también de aquello que uno puede vivir como una pérdida, por ejemplo como en el caso de un divorcio o la pérdida de un negocio?

Alzira: Son pérdidas físicas y simbólicas. Cualquier cosa que se muera, un trabajo, un perrito, un órgano, no significa en sí mismo nada más que aquello que representan para ti. Tienes que entender lo que la pérdida significa para ti. Uno no llora por la persona que se murió, uno llora por uno mismo, por el dolor que siente por el mundo que ya no va a ser posible. En el duelo, uno llora por las promesas que se hicieron en la relación que tenías con esa persona, el trabajo, etcétera que ya no podrán ser cumplidas. Lloramos por las expectativas que teníamos puestas en esa relación o en ese objeto que ya no van a existir. Cuando terminas con una relación de pareja, terminas físicamente con una persona, tu proyecto de familia ya no va a ser posible; hay que reinterpretar esa expectativa que no se cumplió, darle un sentido diferente para tener un proceso de duelo sano que arriba a la aceptación. La aceptación no significa que te deja de doler lo que pasó, que lo borras de tu vida. Aceptas cuando logras entender que lo que pasó fue muy importante, pero que aunque te duela, puedes continuar con tu vida. Por lo tanto, en un proceso de duelo, te encuentras con “lo que ya no va a ser posible dado que”, con el aprendizaje que te lleva a la aceptación y la vivencia de los rituales. La gente ya no vive los rituales, quiere saltar esa parte creyendo que así deja de sufrir y no se da cuenta que los rituales tienen una razón de ser, tú necesitas cerrar mentalmente, ir al velorio y al entierro, llorar y gritar allí si quieres, descontroladamente, pero no un año después pues si haces eso, la gente misma va a pensar extrañada ¿esta mujer está loca o qué?. Además de todo esto, tienes que aprender a construír una nueva identidad. Estabas en una pareja, eras “la novia de”, por lo tanto había una identidad pública de tí y una identidad hacia adentro, donde te relacionabas con alguien, había proyectos posibles, espacios, lugares dada tu relación y a partir de que te separas, eso se modifica. Entonces ¿quién soy yo a partir de este momento?, ¿qué permanece de mí que al irse el otro no se lleva?. Por otro lado, la autoindentidad tiene que ver con un autoconcepto pero el problema es que ponemos nuestra identidad en nuestras posesiones, incluídas las personas. En mi familia, por ejemplo, hay como un mandato que si alguien se muere, no hay permiso para ser feliz porque estarías traicionando al que se murió. Entonces, dado que en mi familia hubo una gran cantidad de pérdidas de personas, imagínate tú si podrías vivir con eso, por supuesto que no, de ninguna manera, entonces tienes que aprender a resignificarlo. Ese es un proceso que con coaching lo puedes hacer cuando logras conectar a la gente con sus valores, con sus aprendizajes y sobre todo con el permiso para reconocer que le dolió, que le sigue doliendo y que está bien que así sea, ¿por qué no habría de dolerte que se murió tu hermano aunque haya sido ya hace 25 años?

 

La Red: ¿Qué significa “resignificar”?

Alzira: Para mí ha sido un aprendizaje. Mi papá murió cuando yo tenía 16 y mi hermano cuando yo tenía 27 años. De la muerte de mi papá no me enteré, era yo muy pequeña, no entendía nada pero cuando murió mi hermano mi mundo se derrumbó, literalmente, sentí que el mundo se acababa (se conmueve). Era mi hermano más cercano, con el que más me llevaba. Si yo pudiera cambiar ese hecho pero quedarme con el aprendizaje, lo haría, pero no hay manera. Su muerte me sigue doliendo pero eso me obligó a aprender cosas que no hubiera podido aprender de otra manera. Cuando murió mi hermano acudí al tanatólogo, nadie más de mi familia se interesó siquiera por el tema a pesar de que sabían incluso que  fui editora de los libros de Alfonso. Obviamente, la vida que yo vivo, comparada con mi familia, es completamente diferente. Entonces, ¿cuál es el aprendizaje? Que la vida se puede vivir diferente, que el dolor no es algo que tienes que cargar para siempre, que puedes tener una vida plena. Otro de mis hermanos, falleció hace dos años. Me relacioné con su muerte de una forma totalmente diferente a la forma en la que me relacioné con la primera. Fueron dos mundos diferentes. Me dolió mucho pero me relacioné diferente con la muerte y sobre todo con la vida. El aprendizaje es que tú entiendas que la muerte forma parte de la vida, que no se acaba la relación con la persona que muere porque ya no esté físicamente y que una manera de estar en conexión con esa persona es desde la parte espiritual, según la creencia que tú quieras. Leí un libro de Kübler Ross que decía que según estudios científicos, los muertos que tú amaste están ahí para esperarte en el momento de tu muerte. Yo no sé si eso sea cierto pero quiero creerlo porque el sólo pensar que voy a volver a poder abrazar de nuevo a mis hermanos, uf!, me llena de felicidad. Se trata de eso, entonces, de aprender a vivir la vida con lo que la vida es, con la muerte incluída y no quedarte en el drama, ese es el sentido de vida.

 

La Red: Al principio de la conversación dijiste que desde el coaching se puede acompañar a una persona que está transitando por una depresión en el manejo de sus estados emocionales ¿Puede una persona en depresión intervenir en sus estados de ánimo?

Alzira: Voy a ser muy simple: tienes que diferenciar entre los dos tipos de depresión de los que hablamos con anterioridad, la depresión por duelo o no patológica y la que sí lo es. Hay un tercer tipo de depresión que es aquella en las que personas nacen con una deficiencia bioquímica que las lleva a deprimirse y que se trata con medicamentos que suplen esa carencia. En la depresión no patológica por duelo, puedes acompañar al coachee a que navegue sus estados emocionales. No puedes trabajar como objetivo de coaching una meta de acción particular pero sí puedes acompañar a un coachee que quiera lograr por ejemplo, “sentirse en paz”, ”sentirse tranquila” observando por supuesto lo que sí es posible. El trabajo de los estados emocionales se hace a través de la identificación y manejo de los juicios alrededor del duelo porque el duelo al final de la historia, es un juicio. Trabajas los juicios del coachee de “nunca más lo voy a volver a ver”, “nunca más volveré a ser feliz”, “nunca más voy a poder disfrutar de la vida”, estando muy atento a que está hablando de su pérdida.

Dentro del proceso de duelo puede existir una actitud a la que le llaman “huída hacia delante”. Es el momento en el que la gente dice “ya me quiero olvidar de lo que pasó y ponerme a hacer ésto”. Es un estado en el que no quiere ir hacia nada sino huír de algo. Como coach tienes que estar muy atento a ésto porque el coachee no está en un estado emocional propicio para hacer éso que declara querer hacer. El coachee te dice “hay días en los que no tengo ganas de hacer nada, en los que me paro y me quedo pensando en eso que perdí”. Cuando tienes una pérdida significativa no es un buen momento para tomar decisiones. Por ejemplo, una familia no debería decidir vender una casa a la semana de su pérdida, es la peor decisión que puede tomar. Ante la pérdida de un hijo, hay estudios que hablan de que en promedio las parejas se divorcian a los dos años porque no trabajaron todo lo que debían y acaban tomando decisiones que podrían haber sido diferentes.

En un duelo, el coachee tiene que entender que es lógico y es normal que le duela, que el sufrimiento no es para siempre, que va a salir adelante, que si hoy le duele 10, en una escala del 1 al 10, dentro de un año, si tiene un proceso sano de duelo, le va a doler tal vez 3. Es imprescindible el correcto diagnóstico profesional para identificar cuando es necesaria la medicación, porque también pasa que hay gente que se siente tan afectada por el sufrimiento de alguien cercano que está viviendo un duelo, que a la fuerza lo quieren medicar, y eso nunca es bueno, hay que vivir el duelo.

Elegir el arquetipo que más nos convenga

La Red: Te vi en una entrevista de televisión hablando sobre “arquetipos” ¿Qué son?

Alzira: Los arquetipos son contenidos primitivos que están en la mente de todas las personas, no importa la cultura, van de generación y generación, y se repiten. Hay estudios antropológicos que los muestran; uno los puede ver muy claramente en los mitos o leyendas que la gente cuenta, y de una u otra manera están siempre presente en nosotros, siempre nos relacionamos con ellos, de manera transparente. Arquetipos son la madre, la muerte, el héroe, el sabio, etc. Están también los que se repiten en las familias como por ejemplo, el de la “víctima”. Arquetípicamente nos conectamos con todo ese concepto, vivimos ese camino, donde nuestro papel, es el de víctima, pero lo vivimos  en transparencia, sin darnos cuenta. Por ejemplo en mi familia, la víctima se vive recurrentemente, y ¿cómo lo podes ver? Bueno, por ejemplo, a la persona le pasa lo que le pasa, y nunca tiene la culpa, siempre es culpa de los demás. También podemos estar viviendo un arquetipo de “héroe”, donde yo quiero vencer todas las batallas, o el arquetipo de la “mujer amazona”, esta mujer medio asexuada, más conectada con la energía masculina.

Los arquetipos son figuras ancestrales, que si uno no es consciente de ellas, si uno no las ve, permanece conectado, sin poder salir. Se requiere tomar conciencia de su existencia, y elegir bajo esta conciencia qué arquetipo quiero vivir. Si hablamos de las mujeres, podemos hablar desde el de la madre, la sacerdotisa, la geisha, la amazona o la mujer sabia, entonces preguntarnos ¿cuál quiero vivir? O ¿dónde estaría bueno vivir cuál? Por ejemplo, en la pareja, podrías ser la geisha, la geisha en el sentido de esta mujer que escucha, que complace, y que es complacida. O cuestionarte a vos misma, ¿mi arquetipo es el de madre? ¿soy la madre de todo el mundo?

 

La Red: Entonces,  ¿siempre estamos viviendo un arquetipo?

Alzira: Sí, siempre estamos viviendo un arquetipo, aún cuando no lo elegimos. Siempre hay una energía que predomina.

 

La Red: ¿Desde el coaching podemos diseñar el arquetipo de persona que necesitamos ser según lo queremos lograr?

Alzira: En un trabajo de coaching se puede parar a la persona desde el arquetipo que está siendo y moverlo hacia otros para ver como resolverías desde esa nueva mirada la situación que plantea. ¿Cómo resolvería desde el guerrero o desde el sabio?

 

La Red: Estuviste en Argentina en setiembre pasado, disertando en el Mastering Coaching Skills. Contános cuál fue tu rol

Alzira: Mi participación tuvo como objetivo mostrar  las historias personales como elementos para la transformación personal. Mi postulado es “todo es texto, todo es una historia” Si tu historia fuera un texto ¿qué tan correctamente está escrito? ¿Dónde deberías haber puesto un punto final? ¿Dónde te faltó poner un punto y coma para después continuar? Utilizar recursos literarios para reinterpretar tu historia.

¡Gracias, Alzira! ¡Hasta la próxima!