Daniel Rosales y el Coaching Ontológico
Coaching Ontológico

La Red Coaching entrevistó al presidente de la Federación Internacional de Coaching Ontológico Profesional (FICOP), el Master Coach Daniel Rosales. Navegamos a través de la experiencia personal de Daniel en el coaching ontológico, aquello que nos distingue como profesionales del coaching y la propuesta institucional de la entidad que dirige.

Primeros pasos en el coaching ontológico

– Estuve viendo tu extenso curriculum. Además de ser ingeniero industrial, fuiste profesor de Comercialización Estratégica.  ¿Cómo un ingeniero industrial termina siendo coach y presidente de la Federación Internacional de Coaching Ontológico Profesional (FICOP)?
– El coaching ontológico atravesó mi vida. Adopté su paradigma que es diferente al de un ingeniero. La ingeniería se desenvuelve en un paradigma netamente cartesiano, un programa metafísico que nos genera la ilusión de tener acceso privilegiado a la verdad, y los ingenieros, a su vez, tienen la particularidad de creer que tienen mejores accesos a ella. Yo tuve una profesión muy exitosa si se toma el éxito profesional en términos de cargos; llegué a niveles gerenciales desde muy joven. Fui gerente de desarrollo de sistemas de una empresa americana muy importante y gerente comercial de dos empresas de primera línea en electrodomésticos. A pesar de tener una carrera muy exitosa, tenía una mirada muy crítica a la calidad de vida que se vive en las organizaciones. Paralelamente, mi vida personal afrontaba circunstancias que no eran las que yo esperaba, ya llevaba dos divorcios encima. Buscaba básicamente mejorar mi calidad de vida. Sin saber mucho, entendía que todo esto era un proceso de liderazgo y comunicación pero notaba que este liderazgo no era suficiente. Yo vivía en un paradigma de liderazgo básicamente autoritario que no me satisfacía en lo absoluto, con severos problemas de comunicación en lo personal, laboral y familiar. Por eso hice un proceso de búsqueda, contratando consultoras para que analizáramos qué sucedía con la comunicación dentro de los equipos, y llegué a un entrenamiento donde conocí a Marco (Leone) y Elena (Espinal). Esta vivencia me abrió la puerta para conocer a mi maestro, Jim Selman. Al escucharlo, me dije: “Aquí hay algo que yo no estoy viendo” y me abrí a un espacio de absoluta incertidumbre. Permití que el coaching atravesara mi propia vida, y lo apliqué en mi experiencia profesional. Los resultados fueron muy buenos, lo que hizo que cada vez me volcara más y más al coaching. Antes de certificar, ya tuve la suerte de trabajar muy cerca de mi maestro: Jim me contrató para trabajar en uno de los primeros programas que desarrolló para empresas en Argentina. Yo tenía mucha experiencia en el área, era gerente desde los 25 y ya tenía 49 años. En ese entonces, la empresa de electrodomésticos para la que trabajaba enfrentaba una reestructuración global y  me dijeron: “Daniel, nos resultás muy caro y muy viejo”. Menos mal que yo ya me estaba recibiendo de coach, por lo que pude escuchar como juicios la invitación que esta persona me hacía para que renuncie. Salí de le empresa y fue un momento muy determinante en mi vida. Yo ya tenía muy claro que quería ser coach profesional, no tenía idea de cómo se ejercía profesionalmente el coaching pero declaré que quería vivir del coaching. Viví esto de que “las declaraciones generan mundos”. Rechacé once ofertas de trabajo que me hicieron desde el área comercial. Me dediqué a explorar el desarrollo profesional dentro del coaching. Primero di a entender mi nueva identidad entre mis contactos. Para mi sorpresa no aparecía ningún cliente desde ellos, hasta que obtuve el primero y desde allí, totalmente enamorado, nunca más dejé de trabajar como coach, 18 años después. Cerrando tu pregunta, nunca dejé de ser ingeniero. Hoy me sirve mucho la ingeniería industrial porque trabajo en empresas con el coaching, y eso me permite visualizar con competencias cómo es una empresa.

 

Los albores de la AACOP y FICOP

Un año después de certificado, decido formar la Asociación Argentina de Profesionales del Coaching Ontológico, hoy AACOP, y enrolo a compañeros a formarla. Fue un proceso evolutivo. Algunos años después fundé la Escuela Latinoamericana de Coaching que luego se hizo fundación. Contemporáneo a esa época, en el 2013, Rafael Echeverría intentaba con Julio Olalla crear AMCO (Asociación mundial de Coaching Ontológico). Rafael se enteró que la AACOP había hecho un trabajo muy extenso y había logrado unificar la formación de coaches a lo largo y ancho del país.  Esta información lo motivó a acercarse a nosotros y con cinco personas, hicimos la acción declarativa y fundamos FICOP.

 

Amar la incertidumbre

– Qué increíble tu proceso de pasar de una mente que necesita de datos para vivir desde las certezas, a una que suelta las certezas para vivir desde la incertidumbre.
– Sí, se tratar de aprender a “amar la incertidumbre”. Mis aprendientes en la escuela conocen  ese dicho que permanentemente los acompaña. Claramente al amor a la incertidumbre nos para en un lugar diferente al paradigma metafísico donde lo que buscamos son certezas. Es un cambio brutal de paradigma. Cuando me piden fundamentos acerca de ésto, les cuento que mi vida estaba pautada en términos de sueldo, aguinaldo, bonus y vacaciones, al año siguiente lo mismo y así durante 28 años. Hoy puedo dar fe de este proceso de transformación y de este “amar la incertidumbre” pues no tengo la menor idea de cuánto voy a ganar el año que viene. Vivo en un estado de total incertidumbre en relación a mis ingresos, lo que no significa que no planifique la organización. La entidad que presido es muy grande. La escuela con todas su filiales, da trabajo a más de 100 personas. Sin embargo, cuánto es el dinero que voy a cobrar, no lo sé. Lo único que yo hago es generar todo el tiempo valor para mis aprendientes, mis clientes y mis coachees, es la forma de vivir para mí.

– ¿Qué es vivir en la incertidumbre?

– Vivir en la incertidumbre es vivir sin certezas.

Con mucho respeto para aquellos que nos lean, creemos que el trabajo en relación de dependencia “es” la seguridad, pero es una ilusión de certeza. Todas las certezas son ilusiones. Sin darnos cuenta, vamos tejiendo una red de protección en torno nuestro creyendo que es la forma en la que uno puede transitar   la vida con una menor dosis de riesgo. Si lo pongo en el plano personal, la 1ª vez que me casé fue para toda la vida, y después me separé. La 2ª vez que me casé, también me casé para toda la vida y viví quince años maravillosos con esa mujer pero el día que nos separamos nos miramos uno al otro y nos dijimos: No sos el mismo. Vivir en la incertidumbre es aprender a vivir en un estado -como diría Humberto Maturana- donde el vivir es “el fluír en un presente en continuo cambio”. ¿Cuál es nuestro trabajo como seres humanos? Prepararnos, ejercitarnos, capacitarnos, desarrollarnos, para no sólo adaptarnos a las modificaciones que el mundo nos ofrece sino para crear nuevos mundos. Este es otro espacio que tiene que ver más con un líder. Mi profesión es un puente maravilloso para ésto porque primero abre posibilidades en las personas que no las están viendo y después son ellas las que generan recursos para generar sus propias realidades. Vivir en la incertidumbre no significa no planificar. Claramente la planificación está muy ligada al coaching ontológico, a declaraciones de qué es lo que queremos que pase, con qué recursos contamos  y qué estamos dispuestos a hacer para que pase lo que queremos. Como diría Peter Drucker, el planeamiento tiene que ver con el futuro de las decisiones presentes y no con el presente de las decisiones futuras.

FICOP: un espacio para la expresión

– Hablando de generar nuevos mundos, ¿cuál es el mundo que quieren generar desde la FICOP?
– Existen muchos estilos de coaching, algunos actúan desde un paradigma de manipulación y control, claramente el coaching ontológico parte de una mirada diferente. Eso hizo que nos reuniéramos a conversar Rafael Echeverría, su mujer, Alicia Pizarro, Alejandro Marchesan, Héctor Chaskielberg y yo. Decidimos que era necesario crear una organización que, además de representar al coaching ontológico, le permitiese redefinirlo, darle un identidad, porque se ha escrito mucho desde los diferentes orígenes que ha tenido cada uno de los estilos coaching. Esa es la misión de FICOP.

“La FICOP está para representar a los coaches ontológicos, darles un lugar donde puedan expresarse, encontrar su identidad, proponer, nutrirse de las diferentes experiencias de otros coaches”.

En muy poquito tiempo FICOP ha crecido mucho, tomando como una base sólida y de mucha experiencia a la AACOP que ya tiene 17 años. La AACOP ha trabajado en una construcción colectiva que nutrió de material suficiente para que en noviembre del 2015, en el Congreso Internacional de Coaching Ontológico Profesional realizado por esta institución, se declarara el modelo de las 7 Competencias Específicas de un Coach Ontológico Profesional (7COP). Por supuesto que enseguida aparecieron las comparaciones con las 11 competencias de ICF, competencias estas últimas que respeto pero entiendo que tienen un alto grado de amplitud en su definición. Las competencias de ICF están llenas de juicios que pueden ser interpretados de muchas maneras, entonces a mi modo de ver, estas 11 competencias dan la posibilidad de que cualquier coach, incluído el manipulador y el controlador también pueda encontrarse reflejado dentro de ellas. Por eso nos vimos en la necesidad de crear un modelo diferente, específico, que tuviera mucha más relación con la gestión de los actos lingüísticos, de lo emocional y lo corporal, dominios que no se veían reflejados en las 11 competencias de ICF ni en las maestrías de la IAP y demás asociaciones.

FICOP decidió formarse en torno a la Asociación Argentina de Coaching Ontológico Profesional sin limitarse a ella. Estamos creciendo en el mundo; hoy estamos en 21 países. Existen 40 escuelas acreditadas por FICOP, 6 escuelas con post títulos reconocidos y contamos con más de 1000 coaches acreditados.

FICOP: Comunidad de Asociaciones Profesionales

Hoy, luego de un cambio estatutario, FICOP tiene un carácter de asociación en segundo grado, es decir,  los socios directos de FICOP son las asociaciones profesionales y los coaches se asocian a FICOP a través de sus asociaciones. Son pocas las asociaciones en el mundo; están las de Argentina, Colombia, Uruguay y Paraguay. Nosotros queremos mantener el concepto de comunidad, mientras entendemos que las otras asociaciones que hay en el mundo siguen reuniendo coaches en forma independiente. Tomemos el caso de Argentina, que tiene un plan modelo de formación de coaches con competencias mínimas y eso da la base para la acreditación de FICOP. En Argentina los estándares de formación son más elevados que en el resto del mundo, un plan modelo de certificación en nuestro país incluye 700 hs. Tenemos un programa de dos años, mientras que en el resto del mundo no existen estos programas. FICOP va a ir extendiendo sus mejores prácticas fundando los juicios que nos hacen llevar una formación a dos años. Donde no hay asociaciones profesionales va a existir lo que llamamos FICOP país, como por ejemplo FICOP Chile que se encuentra en un plano muy alto de desarrollo, FICOP Ecuador,  Perú, Estados unidos, FICOP España, entre otros. El coaching ontológico está focalizado en pocas escuelas en el mundo, sin embargo ya empieza a crecer fuertemente; recordemos que es una disciplina nueva. La idea de FICOP país es reunir a la comunidad, reunir a las escuelas para que se pongan de acuerdo y así los coaches ontológicos se formen con programas comunes. Yo he visto desaparecer profesiones en Argentina por no haber tenido el cuidado y la formación de sus estudiantes, como es el caso de la Psicología Social.

FICOP es un asociación de asociaciones que va a cuidar el ejercicio profesional sobre tres pilares que hemos declarado: el comportamiento el ético -entendiendo por compartimiento ético el hacerse cargo de las consecuencias de las acciones del coach-, el rigor conceptual (buscando que el coach esté formado desde un concepto educativo experiencial, no sólo desde un dominio del saber) y finalmente, el desarrollo de una capacidad eficaz de transformación.

El marco ético del Coaching Ontológico Profesional

– ¿Cómo se puede medir que un coach está capacitado para hacerse cargo de su accionar frente al coachee?
– Tanto en la AACOP como en FICOP, hemos formado lo que llamamos un Marco Ético de Actuación, no se busca un código deontológico sancionatorio, sino que se busca preservar a la profesión de actuaciones individuales que escapen de ese marco ético. Entonces tanto una asociación como la otra tienen un Comité de Ética, independiente de la Comisión Directiva, que está formado por gente probada y de gran reconocimiento ético en sus comportamientos. El marco ético que ofrece FICOP habilita a que las personas que se hayan sentido dañadas, manipuladas, afectadas puedan efectuar denuncias en la organización. El ciudadano común se siente protegido porque hay una entidad a la cual puede recurrir.

La identidad pública es importante, no es lo mismo un coach que no está adherido a ninguna asociación profesional que aquel que sí lo está.

Este marco deontológico establece comportamientos y procedimientos. Ante la denuncia se abre un caso, modelo que la ICF también contempla. El profesional puede ser citado para que explique qué es lo que pasó y dio marco a la denuncia y si corresponde, pueda hacerse cargo de las consecuencias de lo que generó en la otra persona. Asistimos al coach para que reparar el eventual daño que pueda haber hecho. ¿Para qué hacemos ésto? Justamente para que las personas que están haciendo coaching sepan que tienen un organismo superior al de una actuación individual y que estamos operando con una matricula profesional.

El Coaching Ontológico no es manipulación ni control

– ¿Cómo puede una persona distinguir entre un coaching ontológico de apertura y de respeto ético y un coaching de manipulación y control?
– Lo que buscamos es que los coaches se formen en escuelas que declaren este compromiso. Es así que hay escuelas que se han apartado de la asociación porque declararon que sus programas no tenían por qué ser revisados. De esta manera achicás fuertemente el margen de caer en manos de una persona que no tenga la formación ética necesaria, en cualquier organización del mundo pasa eso. Desde FICOP buscamos unir la comunidad del coaching, no separarla

– ¿Entonces sería una buena herramienta que los clientes soliciten las credenciales al profesional al que concurre?
– Así es, tiene dos formas, una es acceder a las páginas web tanto de la AACOP, en Argentina, y de FICOP, donde se encuentran las escuelas que están alineadas en un marco ético. La otra manera es solicitar la credencial de la entidad que avale su formación.

Desarrollo sustentable del Coaching Ontológico

– ¿A qué se refieren en FICOP cuando hablan de desarrollo sustentable de la profesión?
– El desarrollo sustentable implica dos aspectos, uno, este del que estoy hablando, los tres pilares, sostener el comportamiento ético, el rigor conceptual y las competencias que demuestran capacidad de trasformación. El coach ontológico es un profesional que asiste a un otro, ya sea una persona o una organización, a que genere un proceso de transformación, ir de “A” a “B”. Más allá de la acción de ir de A a B, es importante ver quién necesita ser para moverse. Por otro lado el desarrollo sustentable de la profesión implica la capacidad de unirnos en comunidad, y que los fondos se vuelquen al desarrollo de los profesionales. Ya tuvimos un simposio internacional, aquí en Argentina, y está programado para noviembre del 2018, el 2º Simposio de Coaching Internacional que va a ser en Chile. Más todo lo que pueda significar desarrollo profesional, nuestra biblioteca, la “Ficopedia” que es un modelo de gestión que está centralizado en un lugar, para que todos los que son integrantes de la comisión directiva, que se encuentran en todas partes del mundo, puedan ver la transparencia con la que se generan sus operaciones, y eso hace al desarrollo sustentable de lo económico. Lo económico implica rendir cuentas para que los fondos que se recaudan, se vuelquen al perfeccionamiento del profesional.

– ¿Cómo se plantea la organización el compromiso con la formación continua de un coach que pertenece a la FICOP?
-Es muy similar con lo que hoy está sucediendo en la AACOP, nuestra federación es muy nueva, por lo que estamos tomando las experiencias de formación, aquellas que nos gustan y aquellas que no. Tenemos los “programas reconocidos”, programas de post título, hay algunos que son analizados por una formación académica. Son formaciones que son reconocidas en distintos aportes, como por ejemplo con aportes de la neurociencia al desarrollo del coaching ontológico, programas de filosofía del lenguaje, como los de Maturana, que plantean especializaciones en la matrística de la biología del conocer y del amar. No somos muy amigos del otorgamiento del puntaje a diestra y siniestra, sólo porque sean cursos dados por personas que tengan algún tipo de acreditación, porque no se mide el aporte a las competencias de esos cursos para la formación de un coach. Pero no es un modelo terminado, es un producto todavía abierto a analizar. Tenemos una primera y enorme responsabilidad que es la buscar una formación profesional lo más equilibrada posible en todos los lugares del mundo. Y después, sí tenemos una grilla que tiene que ver con el reconocimiento de los cursos y títulos que las personas pueden hacer posteriormente. Esto no significa que sea la FICOP quien se esté haciendo cargo de la formación continua, porque esta es una federación de segundo grado, por eso lo que queremos es fortalecer las asociaciones profesionales, que están mucho más cerca de la comunidad de cada uno de sus países. Una federación internacional está en contacto con distintas culturas e idiosincrasias, y la verdad no tenemos intenciones de definir desde FICOP cuál es la formación continua que tiene cada uno, sí las asociaciones profesionales, creo que allí está la riqueza, que ellas unan a las comunidades del coaching en cada uno de los países.

Acreditación internacional FICOP

– La acreditación internacional de FICOP, ¿implica que un coach que esté asociado tiene acreditación para trabajar, por ejemplo, en Paraguay?
-Claro, la acreditación que nosotros hacemos es similar a la de cualquier otra asociación, no hay diferencia. El coaching ontológico en el mundo no es una profesión regulada por el Estado, es más, en Argentina estamos alertas porque hay quienes pretenden regularla a través de reconocimiento universitario, hay un proyecto presentado en la provincia de Córdoba. En el caso de un coach con credencial FICOP, lo que nosotros le estamos a diciendo a la gente de Paraguay es: este coach tiene una acreditación de FICOP porque pertenece a su asociación nacional que está reconocida por una federación internacional, que es la que regula su comportamiento profesional, sus estándares de formación y todo lo atinente entre la relación de dos asociaciones, una de primer grado y otra de segundo grado.
La respuesta concreta a tu pregunta es, la persona va a trabajar en Paraguay, porque fue formado en Paraguay, y tiene una validez su título a nivel tanto nacional como internacional, ¿y un argentino? Se hermana, porque un coach certificado en Paraguay tiene la misma acreditación que él.

¿Quién nos enseña a reconocer nuestro enojo o a gestionar nuestros miedos?

– ¿Te parece que llevar el coaching a la universidad resulte una amenaza a la profesión y a sus estándares éticos?
– Absolutamente si, hoy la universidad nacional de Córdoba está cobrando $800 mensuales para la formación de un coach, y uno podría decir que esa es una variable económica no más, pero es una variable que busca acaparar un mercado bajo la base de su título universitario. Pasó lo mismo con la universidad de Belgrano, la del Salvador,  la Universidad Católica, que cuando nosotros levantamos los estándares (hablamos de dos años de trabajo) las universidades se quedaron afuera. En definitiva, una universidad no tiene capacidad de formar a profesionales del coaching ontológico. En primer lugar, porque no tienen una estructura, menos una universidad nacional, en segundo porque no forma parte de su modelo educativo, que es el modelo educativo tradicional que implica sólo la incorporación de saberes.  ¿Qué universidad enseña a reconocer el enojo, por ejemplo, a gestionar el miedo, a reconocer, distinguir o aceptar diferentes disposiciones del cuerpo, en una gestión que relaciona lo emocional y lo corporal?. Así que si, definitivamente es una amenaza. La Asociación Profesional ya se está ocupando del tema porque de nuevo, buscamos fundamentar los juicios que hacen a nuestra profesión.

Talleres de coaching versus formación profesional

– ¿Cuál es la diferencia entre asistir a un taller de coaching, en base a la ontología del lenguaje, a tomar la formación como coach ontológico?

– Es una excelente pregunta, porque algo que fui recogiendo a lo largo de los años que tengo de profesional, es que por ejemplo entro a una empresa y los clientes me dicen “ah, yo hice coaching” y eso significa que hizo un taller de tres horas, porque vinieron dos coaches que lo dictaron y varios ejemplos similares más. No es cuestión de hacer un taller y ya sentirse coach. El coaching ontológico profesional, es una carrera, en Argentina, son dos años, tiene 700 horas de formación. De ahí la importancia de que cada vez se difunda más que formarse como un coach profesional implica asistir a una institución cuyo programa esté avalado por una asociación profesional. Esa es la gran diferencia, nosotros operamos con una matrícula porque generamos una forma de educación que es diferente.

Estoy en contacto con gente del gobierno y siempre les hago una pregunta: ¿A qué estudiante del secundaria se le enseña a distinguir sus pensamientos, su compromiso en el habla, su gestión emocional y corporal?. ¿O sólo le enseñan cuántos kilómetros tiene el Río Guadalquivir?.

Son  modelos de educación muy diferentes  y tienen fundamentos, uno es el conductivismo y el otro es el constructivismo. Una es la concepción de pensamiento lineal, y la otra la concepción sistémica, por eso nombramos a nuestro coaching como Coaching Ontológico, Constructivista y Sistémico, entonces claramente hay una diferencia entre asistir a un par de talleres. Yo he formado parte de algunos emprendimientos virtuales, acepté colaborar con el ánimo de difundir, a título gratuito, y sin embargo hoy aparecen mis videos como clases de un “diplomado de coaching”. ¿Qué se hace en estas situaciones? Necesitamos estar juntos, unidos, no separados, no caer en el problema metafísico de “quien tiene razón”. Aquí no se trata de tener razón, se trata simplemente de crear una profesión con determinados estándares, que hemos generado colectivamente y defenderlos, pero no porque tengamos razón, sino porque tenemos fundamentos.

¿Necesitamos especialización para trabajar en empresas?

– Actualmente nosotros podemos mirar que gran parte de nuestros clientes pertenecen al mundo empresarial, un coach ontológico certificado ¿ya está capacitado para trabajar en una empresa, o hace falta algún tipo de formación extra?
– Esa pregunta tiene muchos años de debate, yo te voy a dar mi parecer. Yo creo que por eso hablamos de coaching ontológico profesional y no organizacional. El coach ontológico es un profesional que se forma y se prepara para tratar con personas. En las organizaciones hay personas, sean civiles, públicas, privadas, grandes o pequeñas. No puedo dejar de estar influenciado por mi propia formación, yo tengo una formación empresarial, entonces si voy a trabajar en una empresa, tengo competencias organizacionales, que me las da una carrera universitaria, no me la dan dos o tres materias. Es el límite en el cual la especialización del coaching no está dada en la formación, y eso es lo que acordamos,  unificamos el título en la formación argentina y se llama Coaching Ontológico Profesional. Antes existían otros conceptos: integral, organizacional, sistémico, todos tenían una palabra para diferenciarse. Llevó dos años generar un programa modelo. Y no había fundamento para sostener esos nombres que se ponían. Le pregunté a colegas míos, cuáles eran las competencias para decir que era un Coach Ontológico Organizacional y vi los programas, enseñan dos o tres cosas, y con eso creen que pueden navegar en una organización y definitivamente no es así. Con lo cual cualquier especialización es posterior.

El aporte del coaching ontológico a un mundo cambiante

– Rafael Echeverría en la apertura del coloquio de IDEA dijo que ya ni siquiera podemos saber de qué se trata el cambio. ¿Cuál es a tu juicio el aporte que el coaching puede hacer para este mundo cambiante?

– Lo primero que habría que desmitificar es que el coaching es solamente para las empresas. El coaching ontológico es un paradigma de comunicación, de liderazgo, de coordinación de acciones entre las personas.

Un mundo que requiere transformarse, requiere, antes que nada, reconocer al otro como legítimo, y en nuestro país que está sometido a una concepción de “la grieta” en términos políticos, tiene muchas más grietas que no nos atrevemos a observar, y que tienen que ver con la no legitimación del otro. Nuestra concepción es muy individualista. El Coaching Ontológico va a ser un aporte fundamental para la transformación del mundo en tanto y en cuanto pueda ser un vehículo para que las personas puedan reconocerse, puedan identificar que son el espacio para el otro sea y que el otro es el espacio donde yo me puedo mover, donde mi ser puede expandirse. Necesitamos del otro indefectiblemente. Si nosotros, los coaches, lográramos asistir a las personas para que reconozcan al otro como legítimo, para que coordinen acciones, se comuniquen generativamente con el otro,  prioricen la escucha sobre el habla, para que puedan identificar y gestionar sus emociones, haríamos un aporte fenomenal a la transformación del mundo.

Último mensaje: Unirnos

– ¿Hay algo más que te gustaría comentar que no hayas dicho en la entrevista?
– Quisiera cerrar invitando a los coaches ontológicos de mi país, Argentina,  en primer lugar, a que observen lo que los une no lo que los separa, el mundo está necesitando de nosotros, no de rótulos, ni de títulos ni de credenciales que nos diferencien.

Entrevistadores: Coaches Ontológicos Profesionales Angela Kohashi y Guillermo Ruiz Braga