Descubrir los juicios detrás de nuestros estados de ánimo hace posible un nuevo diseño personal. ¡Podemos aprender a cultivar estados de ánimo que nos abran nuevas posibilidades para nuestro futuro!. 2a y última parte de la entrevista a Gloria Flores.

por COP Angela Kohashi

Quién es Gloria Flores

Aprender a aprenderSu apellido es una de sus tantas cartas de presentación. Gloria Flores es hija de Fernando Flores, líder mundialmente reconocido en el diseño de procesos de negocios y considerado uno de los creadores de los cimientos del Coaching Ontológico.

Gloria nació en Chile y vive actualmente en Oakland, California. Además de ser licenciada en Administración de empresas (UC Berkeley), es abogada y obtuvo un doctorado en la Escuela de Derecho de Cornell. Es cofundadora de Pluralistic Networks Inc, empresa desde donde ha trabajado como consultora, capacitadora y entrenadora de individuos y equipos con el fin de desarrollar habilidades que les permitan aumentar su éxito frente al cliente.Autora del libro “Aprender a aprender y la navegación de los estados de ánimo” editado tanto en inglés como en español.

 

Tercera edad y mujeres todo-terreno

Los seres humanos somos capaces de hacer mucho más de lo que creemos que podemos, pero para poder inventar el futuro que queremos para nosotros mismos, tenemos que dejar de escuchar cómo creemos que “deberíamos ser” y aprender a observar cómo son las cosas en realidad, cómo nos gustaría que fueran, explorar qué acción podríamos tomar para que suceda lo que nos gustaría que suceda, y luego comprometernos a tomar esa acción.

Pedir ayuda a los demás suele ser la primera acción necesaria y responsable. No es un acto de debilidad.

En mi experiencia, algunas personas de la 3ra. edad a menudo se abstienen de involucrarse con la tecnología porque aún no son competentes, y se sienten mal por no serlo. Pasaron su vida adulta siendo “competentes” o “expertos” en algo, y ahora se encuentran en una situación en la que no lo son, y eso no es cómodo. Dicen cosas como “la tecnología no es para mí; es sólo para los jóvenes”. Ese juicio les impedirá aprender a dominarla. Sin embargo, si quieren relacionarse con amigos y familiares en el futuro, si quieren trabajar de forma remota, necesitan de la tecnología. En ese caso, tienen la opción de declararse principiantes y comenzar a tomar acciones para aprender, como contratar a alguien que los ayude a hacerlo.

Del mismo modo, para las mujeres.

Necesitamos cuidarnos a nosotras mismas, y a los que nos rodean que nos necesitan. Somos seres finitos. No podemos hacer todo.

Si nos encontramos en un estado de ánimo de agobio, por ejemplo, es importante tomarlo en serio. El agobio es un indicador que nos está diciendo que nos detengamos, reevaluemos nuestros estándares y tomemos aquellas acciones que tal vez no estamos realizando para cuidar lo que nos concierne. ¿Cuáles son estas acciones? Decir no, contraofertar, pedir ayuda y delegar. Podemos co-inventar el futuro que nos gustaría inventar en conversaciones con otros, y juntos hacer compromisos que se ocupen de lo que consideramos importante.

 

Cultivando estados de ánimo que posibiliten nuestro aprendizaje

Antes que nada, debemos aceptar y darnos cuenta que siempre estaremos en un estado de ánimo, incluso múltiples estados de ánimo a la vez. Los estados de ánimo son parte del ser humano. Somos seres siempre en estados de ánimo. Nuestro cerebro está profundamente interconectado para ello.

agobioEn segundo lugar, es importante aprender a reflexionar sobre nuestros estados de ánimo y tomarlos en serio. Malos estados de ánimo nos sucederán, pero no tenemos que quedar atrapados por ellos. No tenemos que permitir que nos alejen de las habilidades que queremos desarrollar.

Para alejarnos de estos estados de ánimo, debemos aprender a reconocer las conversaciones que están detrás de ellos. En otras palabras, debemos eliminar los juicios que están dando lugar a esos estados de ánimo y descubrir los estándares, normas o valores que están dando lugar a esas evaluaciones. Una vez que hagamos ésto, preguntarnos si son aplicables a la situación actual, y si son propicios para el futuro que deseamos crear. Después de todo, hacemos juicios para orientarnos con respecto al futuro. Si el juicio que tenemos no hace posible ese futuro ¡eso es probablemente una indicación de que tenemos que re-evaluar algo!

En ocasiones, involucrarnos en este proceso reflexivo es suficiente para alejarnos de los estados de ánimo que nos restringen. Otras veces, tal vez necesitemos cultivar activamente otros estados de ánimo. Por ejemplo, si descubrimos que estamos en un estado de ánimo de inseguridad, podemos comenzar a explorar qué acciones podríamos tomar para cultivar un estado de ánimo de auto-confianza. ¿Podríamos tomar medidas para prepararnos un poco más? ¿Pedirle a alguien que nos ayude? ¿Delegar parte del trabajo a alguien más capacitado que nosotros? ¿Pedirle a alguien que sea nuestro mentor? ¿Practicar más? Etcétera.

 

Estados de ánimo y aprendizaje: nuestros juicios históricos

Podemos poner nuestra mejor disposición en aprender pero es posible que aparezcan juicios que cargamos históricamente: “Ya debería saber hacer esto dada la edad que tengo”, “soy lento aprendiendo” y tantos otros. ¿Cómo salimos de allí sin quedarnos atrapados en esos estados de ánimo poco constructivos? ¡Estos juicios aparecen a toda edad!

Primero, aprenda que son sólo juicios; no hechos. En 2do lugar, estos  juicios pueden ser o no fundados, y pueden estar basados en estándares que no lo ayudan a estar abierto para continuar aprendiendo y crecer en su vida.

Dado que el futuro aún no ha sucedido, hay cosas que puede hacer en el presente para inventar el futuro que desea inventar, pero es posible que deba dejar de lado las lecciones de su pasado que le impiden hacerlo.

¿Los inteligentes consiguen las cosas rápidamente?

En mi libro, doy un ejemplo que se relaciona con uno de mis hijos: A la ‘madura’ edad de 9 años, descubrimos que él pensaba que “las personas inteligentes consiguen cosas rápidamente, si no, eres estúpido”. Cuando se encontró con un problema matemático que no entendió de inmediato, pensó que era “estúpido”. Me di cuenta de que tenía que ayudarlo a abandonar los estados de ánimo negativos que lo estaban envolviendo en ese momento -confusión, inseguridad, frustración, resignación- cambiando primero su interpretación sobre “no saber”.En nuestra conversación, hablamos sobre el universo y sobre la materia oscura. Hablamos sobre cuánto no sabemos y cuánto queda por descubrir. Hablamos sobre el cáncer y cuánto tiempo los médicos y científicos han estado trabajando para encontrar tratamientos. Empezó a ver que los desafíos importantes son complejos y toman mucho tiempo en completarse; que si las cosas no fueran desafiantes, no habría nada que resolver y eso podría ser aburrido. Empezó a ver la importancia de perseverar incluso cuando las respuestas nos eluden. “¿Qué pasaría si la gente dejara de buscar una cura para las enfermedades porque es demasiado difícil?” Al final de nuestra conversación -que tomó un tiempo- el no saber comenzó a ser un desafío que lo inspiró, en lugar de algo que lo hacía sentir inseguro y “estúpido”. Sus expectativas acerca de cuán rápido debería conseguir algo cambió, y logró resolver el problema que lo estaba afectando. Antes de esta conversación, él no estaba dispuesto a recibir ayuda, a pesar de mis reiteradas ofertas; estaba listo para renunciar a todo lo relacionado con las matemáticas.

 

Nuestros innumerables “debería”

Adquirimos muchos “debería” en nuestras vidas; cómo deberían ser las cosas y cómo deberíamos ser. Comenzamos a adquirirlos a una edad temprana, y seguimos haciéndolo a lo largo de nuestras vidas. Lo mejor de los estados de ánimo es que nos revelan los “debería” a los que adherimos. Siempre recuerda que tienes la capacidad de explorarlos, descubrir los estándares que los originan, y si no te sirven para seguir aprendiendo e inventar el futuro que te gustaría inventar, eres libre de abandonarlos si es necesario. El practicarlo y volver a ‘cablear’ tu cerebro puede ser un poco incómodo, pero puedes hacerlo a cualquier edad.

 

El maravilloso caso de una team líder de 83 años

Comparto con Uds uno de mis ejemplos favoritos. En el trabajo que hago he tenido la oportunidad de inspirarme en muchos ejemplos similares. Una participante en nuestro programa Working Effectively in Small Teams (WEST)-un programa que hemos estado ofreciendo durante aproximadamente nueve años- era una mujer de 83 años que dirigía una organización sin fines de lucro dedicada a ayudar a las personas mayores a “envejecer en su casa”. Era una persona increíble y un líder en su comunidad. Se inscribió en el curso porque quería mejorar en la administración y el desarrollo de sus equipos de voluntarios. El curso usa un juego multijugador en línea, para que la gente trabaje en equipo y para coordinar lo que quieren lograr juntos. Ella nunca había jugado este tipo de juego. Ni siquiera había usado una computadora portátil. A su edad, la coordinación mano-ojo requerida en el juego era un poco más desafiante que para los miembros más jóvenes de su equipo.

Después de unos días, se encontró en un estado de ánimo de frustración porque quería “contribuír” a su equipo pero sentía que no podía. “¡Me pierdo siempre! Y los miembros de mi equipo tienen que perder el tiempo buscándome”. Se sentía culpable por retener a su equipo. En un estado de ánimo de resignación, me llamó para decirme que había decidido abandonar el programa. “La tecnología es para los jóvenes”. No era para alguien de su edad. Ella no debería estar en un programa que requiera aprender a jugar un juego en la computadora. Afortunadamente para todos nosotros, después de nuestra conversación y una mayor reflexión de su parte, ella decidió continuar. Al explorar los estados de ánimo en los que se encontraba y los juicios que desencadenaban esos estados de ánimo, descubrió que no eran útiles para el futuro que quería producir: aprender a gestionar y formar equipos sólidos en su organización. Todo lo que estaba aprendiendo en el curso era relevante para ella, y si ella necesitaba aprender algunas cosas básicas en el juego para poder seguir aprendiendo lo que realmente le importaba sobre su aprendizaje, lo haría. No tenía intención de ser “buena” en el juego, solo tenía que viajar de un lugar a otro en el entorno virtual sin perderse, saber dónde pararse y qué botón presionar para atacar al enemigo cuando se lo pidieran. Ella podía hacer eso, con la ayuda de su equipo. Hizo pedidos de ayuda. Otros hicieron ofertas. Todos aprendieron. La tecnología no era solo para los jóvenes, después de todo.

 

¿Para qué es importante distinguir las diferentes etapas de aprendizaje?

Los éxitos y fracasos son importantes para nuestro proceso de aprendizaje en estas etapas. Si no tomamos algunos riesgos, no progresaremos.

Embarcarse en un proceso de aprendizaje requiere practicar durante un período prolongado de tiempo. En diferentes etapas podemos lograr cosas diferentes. No puedes obtener un cinturón negro el primer día. Esto es obvio para todos nosotros, pero a menudo, cuando somos principiantes, nos frustramos porque no podemos hacer lo que alguien con más experiencia puede hacer. Terminamos sintiéndonos avergonzados, culpables, o incluso con ganas de abandonar el aprendizaje para escapar de la incomodidad que estamos experimentando.

Identificar la etapa de aprendizaje en que nos encontramos puede ser muy útil para ajustar nuestras expectativas sobre lo que deberíamos poder hacer. Si somos principiantes, debemos seguir instrucciones, hacer preguntas, pedir ayuda; no somos responsables de producir resultados todavía. Si estamos en la etapa de aprendizaje que los profesores Stuart y Hubert Dreyfus llaman competentes, nos sentiremos más responsables de los resultados, pero como no tenemos una vasta experiencia, regularmente nos encontraremos en situaciones que son nuevas para nosotros, y en consecuencia, no siempre estaremos preparados y cometeremos errores.

 

Etapas de aprendizaje y sus estados de ánimo

En cada etapa del proceso de aprendizaje hay estados de ánimo que nos envuelven regularmente, y algunos de ellos pueden impedirnos tomar las acciones que necesitamos tomar para seguir aprendiendo. Por ejemplo, un principiante puede encontrarse en un estado de confusión: “No sé lo que está pasando, y no me gusta. No saber es malo”. Ésto puede ir acompañado de un estado de inseguridad: “Es malo no saber y las personas van a pensar que soy estúpido. Nunca voy a aprender esto.” Y el principiante también puede estar en un estado de ánimo de resignación. “No hay nada que pueda hacer aquí, así que es mejor simplemente dejarlo”. Si esta persona va a seguir aprendiendo, es importante que se aparte de esos estados de ánimo ya que no son propicios para el aprendizaje continuo. Los estados de ánimo que sí son propicios incluyen perplejidad, asombro, confianza, resolución, paciencia y ambición. Por lo tanto, si nos encontramos en estados de ánimo que pueden restringir nuestro aprendizaje (o como padre/maestro encontramos a nuestros niños o estudiantes en estados de ánimo improductivos) podemos comenzar a ver qué podemos hacer para cultivar estados de ánimo que sean más propicios para el aprendizaje continuo.

 

¿Por qué consideraron importante incluir un juego virtual en el desafío de aprender?

Desarrollar habilidades para trabajar con otros requiere trabajar con otros. No es suficiente “entender” conceptos leyendo un libro o asistiendo a un seminario de un día. La vida real es un laboratorio maravilloso, pero a veces es un reto para la práctica. Aprender a hacer juicios de manera productiva, por ejemplo, requiere hacerlos y tropezar en el camino. En la vida real, a veces eso puede parecer demasiado arriesgado. “¿Qué pasa si le doy un juicio negativo a mi jefa y ella se ofende y luego me despide?” Utilizar un juego que nos permite inventar muchas experiencias donde la gente tiene que coordinarse y donde se provocan muchas emociones y estados de ánimo, a pesar del hecho que el juego no es real, permite que las personas puedan practicar de manera recurrente y comenzar a incorporar nuevas habilidades que también se transfieren a su vida real.

Diseñamos ejercicios que exigen coordinación, y que brindan muchas oportunidades para que las personas puedan tener conversaciones y realizar juicios y declaraciones. Es fascinante ver lo que sucede en estos ejercicios, y cuánto refleja lo que sucede (o no sucede) en la vida real de las personas.

 

Mensaje final para los padres y los educadores que tienen a su cargo la educación de nuestros niños

Creo que uno de los regalos más importantes que podemos dar a nuestros hijos es la capacidad de cultivar una disposición que esté abierta al aprendizaje continuo.

Nuestro mundo está cambiando y evolucionando constantemente. Lo que aprenden hoy puede estar obsoleto mañana. Se encontrarán en situaciones en las que necesitarán ser principiantes una y otra vez. Aprender a sobrellevar y prosperar en el cambio e incertidumbre es una habilidad que les servirá por el resto de sus vidas, a medida que cambien de carrera, a medida que la tecnología se actualiza, cuando se unan a nuevos equipos, cuando construyan nuevas relaciones.

Nuestros hijos, al igual que los adultos, caerán de vez en cuando en estados de ánimo negativos que restringirán su aprendizaje. No pueden controlarlos, pero pueden aprender a alejarse de ellos. Podemos enseñarles a escuchar sus estados de ánimo y explorarlos, y a modificar o abandonar estándares o valores que puedan haber adquirido que no les sirvan para navegar hacia el futuro con confianza. Además, es importante tener en cuenta que para hacer esto, nosotros, como padres y educadores, debemos evaluar constantemente los “debería” que les hacemos mantener (a ellos, y a nosotros mismos), porque pueden no ser relevantes o útiles para el futuro que está emergiendo en sus vidas.