Para concluír esta serie de columnas dedicadas al aprendizaje que necesitamos emprender para enfrentar exitosamente la 4ta. Revolución, Laura Bicondoa se inclina por agrupar las últimas cualidades que busca Google en sus colaboradores y relacionarlas con los estados emocionales que favorecen o impiden la experiencia de aprender.

Quiero reconocer el enorme aporte que en la relación de estados emocionales y aprendizaje ha realizado Gloria Flores con su trabajo en adultos. La maestría de Gloria para mostrar la importancia de nuestros estados de ánimo mientras aprendemos, permitió dar luz a aspectos fundamentales del aprendizaje que en la mayoría de los casos pasamos por alto o consideramos sin importancia porque estamos enfocados en adquirir conocimientos cueste lo que cueste.

¿Qué estados emocionales necesitamos en la 4a. Revolución?

Google busca personas que tengan una gran capacidad cognitiva y las describe utilizando tres cualidades: “seres inteligentes, curiosos y que sepan aprender”. ¿Qué pretende encontrar Google detrás de estas virtudes? Personas capaces de crear nuevas rutinas de trabajo y soluciones innovadoras que el mundo no haya visto antes.

Ahora bien, ¿cómo podemos lograrlo si en el momento de aprender nos enfocamos más en la confusión (que produce el no saber o el querer entenderlo todo) que en emociones como la perplejidad y el asombro? ¿Cómo reemplazar la inseguridad por paciencia y serenidad? ¿Cómo poner por encima de la resignación una actitud resolutiva que nos lleve a seguir intentando?

Las respuestas a estas preguntas requieren de coraje y determinación para escuchar los juicios de valor que constituyen la anatomía de nuestros estados emocionales.

Los estados de ánimo están hechos de conversaciones históricas, experiencias pasadas que hemos etiquetado de una u otra manera y que tiñen nuestra mirada al evaluar posibilidades a futuro.

Si consideramos que “somos malos para lidiar con la tecnología”, metemos en una caja los aspectos relacionados con ella y los evitamos. Ya decidimos que esa posibilidad no tiene lugar para nosotros, o mejor dicho, que nosotros no cabemos en esa posibilidad. ¿Podemos fundamentar con evidencias el “ser malos para algo”? Ese es el trabajo que debemos realizar para poder seguir aprendiendo. Revisar conscientemente las decisiones que hemos tomado basados en un impacto emocional que no fue grato para nosotros, recordar qué fue lo que pasó y por qué nos hemos desviado de esa experiencia. Enfocarnos más en el resultado que queremos lograr y los beneficios que obtendremos. Y pedir ayuda. Pedir ayuda para atravesar la experiencia. Dejar de mirarnos el ombligo y considerar que hay muchas personas dispuestas a ayudar y a hacerlo más sencillo.

Determinación, valentía y perseverancia

Google también habla de determinación, valentía y perseverancia. De ofrecer nuevas ideas y perspectivas, de aportar valor. En mi trabajo en organizaciones observo que los movimientos menos frecuentes son las ofertas. Estamos más ocupados pidiendo y cumpliendo con lo que nos piden que ofreciendo nuevos puntos de vista o maneras de gestionar.

Debemos el futuro a la calidad de ofrecimientos que hagamos, y por supuesto, a nuestra habilidad de hacer que éso que ofrecemos se convierta en realidad.

¿Cuáles son los estados de ánimo que nos predisponen a ofrecer?

Seguramente la ambición (el ir por más, el creer en más y mejor) sea uno de ellos, la serenidad para mantenernos en el rumbo sabiendo que cada paso es un paso más que nos acerca a nuestros objetivos, reconociendo que todo tiene su tiempo. A la ambición me atrevo a decir que podemos sumarle la certidumbre de que lo vamos a lograr. Quisiera contrastar la certidumbre con la ansiedad que nos produce querer que todo pase ya. La ansiedad nos quita presencia y foco, nos quita la capacidad de estar aquí y ahora, nos distrae de lo que se necesita para seguir adelante.

¿Qué es “difícil” para tí?

Por último, Google menciona la capacidad de asumir y enfrentarse a proyectos difíciles. Y para evaluarla, le pide a los candidatos que den ejemplos de cómo resolvieron una situación difícil. De esta manera evalúan dos cosas: cómo se maneja esta persona en una situación real y qué es lo que considera como “difícil”. Para mí, ¡una genialidad!.

¿Qué es difícil para nosotros? Seguramente algo que nos enfrente a lo desconocido, para lo cual creemos que no contamos con los recursos suficientes que requiere la solución.

Si es desconocido, ¿cómo sabemos si los recursos con lo que contamos son útiles? Así vamos escapando de situaciones “difíciles”… o bien, decidimos enfrentarlas y si salimos ilesos, las contamos entre las más significativas de nuestras vidas. Son significativas porque supimos superarlas, porque nos fortalecieron, porque sacaron de nosotros lo mejor. Analizadas con el diario del lunes, todo lo que hicimos parece obvio. Lo difícil se resuelve aprendiendo. Una vez que aprendimos algo, deja de ser difícil. Y el proceso requirió de nosotros un esfuerzo emocional para atravesar la experiencia: atravesar el agobio, la confusión, el aburrimiento, la frustración, la desconfianza y la inseguridad. Transformarlas como alquimistas en resolución, confianza, ambición, paciencia y determinación. Todas estas, íntimamente ligadas a nuestra capacidad de aprender, a nuestra grandeza, a nuestra humanidad.

Todas estas emociones están disponibles siempre. Es nuestra responsabilidad saber elegir cuáles habitar más seguido para seguir navegando las olas del futuro y hacer de este mundo un lugar más amable, confiable y seguro. En donde las oportunidades no sean sólo para unos pocos, sino para todos aquellos que se abandonen a la maravilla del aprendizaje constante.

La 4a. Revolución en datos!

Imperdible webinar de Laura Bicondoa sobre la “4a. Revolución y las habilidades que serán necesarias para el ejercicio de la profesión del coaching ontológico”. Seas o no coach, no dejes de ver este video para enterarte los datos macroeconómicos, tecnológicos y laborales que se esperan para los próximos 12 años.