Comunicación | “Dime qué piensas del otro y te diré como te relacionas”

Dos amigos discutían en la biblioteca del pueblo sobre cómo sería la mejor manera de escribir su presentación personal para postularse en la universidad. De ella dependían las posibilidades o no de una carrera de grado. En la esquina de la misma mesa, había un adulto leyendo un libro. “Acerquémonos a pedirle ayuda” -le dijo uno de ellos al otro. “Imposible que nos pueda ayudar” -le respondió, ¿qué puede saber él de escritura si su madre es analfabeta?” El adulto del que hablaban era Mo Yan, premio Nobel de Literatura.

 

“No nos relacionamos con el otro sino con los juicios u opiniones que nos formamos sobre el otro” dice Elena Espinal en su libro “Ecología del Porvenir”.

Lo que haga o deje de hacer en mi relación con el otro va a depender de qué es lo que pienso sobre él e incluso mi disposición a relacionarme o no depende de este punto. ¿Mi inclinación a relacionarme con alguien es igual independiente de su apariencia física? ¿De su status económico? ¿De su nivel académico? ¿De sus inclinaciones políticas? ¿Abro conversación con mi pareja/amigo/familiar cuando algo me molesta, me motiva o me quedo conversando sóla porque “ya sé cómo el otro ES”?

Una realidad, infinitas interpretaciones

Detenernos a mirar ésto abre nuevas posibilidades en nuestro modo de relacionarnos. Invita en primer lugar a tomar nuestras opiniones sobre el otro como lo que es, opiniones pero no verdades. Nos alienta a cambiar nuestra manera de observar al otro si la opinión que tengo de él no condice con el tipo de relación que elijo generar. Si quiero tener una relación armónica con mi jefe, ¿me servirá decirme todo el tiempo que es un tipo injusto porque no estoy de acuerdo con la calificación anual que me hizo? ¿Qué relación puedo generar desde el sentirme víctima de una injusticia? ¿Cuáles serían las conversaciones necesarias abrir con él para lograr la relación que quiero? ¿Serviría conocer cuáles son los parámetros que usó para calificarme? O ¿cuál es la preocupación dentro de la empresa que él mira mientras me califica? Cada ser humano vive de acuerdo a sus juicios, a sus propias opiniones del mundo, del otro y de sí mismo pero ¿cuán conscientes somos de ello?.

La realidad es una pero la interpretamos de miles de modos diferentes. El mundo deja de ser una batalla entre “los equivocados” y “los acertados” para convertirse en un espacio donde cada individuo se abraza dignamente a su interpretación de lo que para él es. ¿Cuáles son las posibilidades que se abren frente a mí al darme cuenta que eso “que digo de mí” es una opinión y no una realidad inamovible?.

Frente a esta idea, se abren frente a nosotros nuevas oportunidades. La invitación es a ser conscientes que podemos elegir cambiar el juicio que tenemos del otro -o de uno mismo- buscando nuevas evidencias u opiniones para relacionarnos desde otro lugar. El “yo soy así“, estático e inamovible, queda atrás cediendo oportunidades a nuevos modos de ser a través del aprendizaje y del diseño. Entonces… ¿las relaciones siempre son posibles? Este abanico de opciones no descarta que también es legítimo elegir dejar una relación atrás. Despedirnos porque juzgamos que el otro es de un modo que no nos conduce a relacionarnos con él o porque no nos gusta la persona en la que nos convertimos cuando estamos con él.

Abrir conversaciones más allá de nuestra cabeza

Generar relaciones satisfactorias exige comprometernos a cultivar la valentía necesaria para abrir conversaciones sobre “quiero hacer algo con ésto que me pasa cuando me relaciono con vos” y también la flexibilidad y la empatía para preguntar -“Qué puedo hacer para cambiar el juicio que tenés de mí dentro de quién yo elijo ser”.  Construímos relaciones de valor cuando invitamos al otro a conversar, a danzar juntos en la relación. Parafraseando a Marco Leone, la profundidad de nuestras relaciones está dada por la calidad de conversaciones que tenemos con el otro; se prenden señales de alerta cuando grandes silencios reemplazan a nuestras palabras. Construímos nuestras relaciones conversando. ¿Cuáles son la relaciones que te gustaría tener? Y me acerco un cafecito y me dispongo a conversar con vos desde mi vulnerabilidad y apelando a la tuya… Hasta la próxima!

Por: Ángela Kohashi.

Coach Ontológico Profesional y Farmacéutica.