Una conversación sin desperdicios con Laura coach, mamá y  directora de Coaching Ejecutivo. El poder transformador del coaching en personas y en empresas. Todo es posible cuando estás dispuesto a hacer lo que demande el futuro que querés diseñar.

La Red: Veo en tu curriculum que además de coach, sos médica. ¿Qué te llevó a dedicarte de lleno al coaching en lugar de a la medicina?

Laura: Me recibí de coach y de médica el mismo año. Tuve la intención de unir el coaching y la medicina en mi trabajo de obtención de mi diploma. Me gustaba mucho pediatría, y me daba cuenta que los niños que estaban internados, sus padres, los médicos y todo el personal adyacente a la medicina tenían temas de comunicación en común. Todos tenían la misma preocupación, la salud del paciente, pero todos la encaraban desde diferentes lugares: los médicos haciéndose cargo de la parte médica, los padres, desde el dolor de tener un hijo enfermo y el mismo niño que tenía una interpretación de su enfermedad totalmente distinta a la que tenían todos a su alrededor. Había una serie de inquietudes distintas con el mismo motor. Tomé el caso de una nena de cinco años con leucemia linfoidea aguda e hice todo el seguimiento de la niña, sus  padres y el entorno en sus sesiones de tratamiento. Propuse trabajar la comunicación para encontrar un idioma común que haga que todos se sientan escuchados y que estas preocupaciones tengan un lugar común en donde todos entiendan de qué estaban hablando. Cuando propuse eso me dijeron que no, que tenía que ser un caso clínico enfocado desde lo científico entonces para recibirme de médico tuve que abandonar este cruce y dedicarme puramente a la medicina. Una vez que me recibí, ejercí 6 meses. Mi profesora de la carrera de pediatría me dio la posibilidad de estar con ella en el hospital Durán. Al mismo tiempo era rectora del Instituto de Coaching que tuvo la primera carrera de coaching de la Argentina. Tenía en ese entonces 24 años. Llegó un momento en el que no pude más, tuve un agotamiento muy grande. Era inviable hacer hospital durante el día y a la noche dirigir el Instituto de Coaching.  Hablé con mi coach de ese momento, le conté que las dos profesiones me encantaban, que podía ejercer indistintamente cualquiera de las dos sin sufrir. ¿Cómo hago para tomar una decisión en la que yo me sienta contenta por haberla tomado?. Él me preguntaba: ¿Y si fuera el coaching? ¿Por qué no? Yo le contestaba que tendría que trabajar en empresas y a mí las empresas no me gustaban porque además de verlas como lugares de cemento, donde todo es frío, casi sin corazón, yo tenía asociado que para trabajar en una tenía que saber de números y de finanzas. Yo no sé nada de eso -le decía- a mí me gusta la biología, tengo otra concepción de los seres humanos. Entonces mi coach me preguntó: ¿y si trabajar con esa gente fuera hacer medicina preventiva? ¿Si al trabajar con esa gente pudieras impedir que lleguen al hospital con un infarto, una úlcera? Ahí hice un click y me dije: si mi interés es trabajar para el bienestar de las personas, puedo hacerlo desde la biología o desde el coaching y el punto en el que ambas se juntan es en el evitar que la gente se enferme y que pueda vivir una vida como la que eligió vivir. Y así fue como me dediqué puramente al coaching.

Al poco tiempo me fui a vivir a México, dejé totalmente la docencia y la parte académica y me aboqué 100% a trabajar en empresas como coach que es lo que hago hasta el día de hoy.

La Red: ¿Qué te llevó a incursionar en el coaching?

Laura: Mi historia tiene una particularidad: mi mamá es la persona que llevó el coaching a la Argentina. Entonces todas las reuniones de gestación de lo que después fue la carrera de coaching, se hacían en mi casa. Yo volvía con el ambo del hospital y los veía a todos reunidos en el living de mi casa armando la carrera y hablando “raro”. En mi familia siempre fuimos de apoyar los emprendimiento de los otros miembros, así que en el momento en el que mi mamá me ofreció formar parte de la primera camada de la carrera -que era como un experimento-  le dije que sí  medio a regañadientes, por curiosidad, por acompañar. Así formé parte de la primera camada de coaches que se recibió en Argentina.

La Red: Cuando contás ésto de ser médica y coach, me surge la imagen de que pasás de sanar cuerpos a sanar almas ¿Cómo fueron tus primeras experiencias con el coaching en las empresas que vos considerabas de cemento?

Laura: Lo primero que me pasó cuando llegué a México y empecé a visitar empresas para ofrecerles mis servicios, fue que daba unos discursos divinos pero nadie me entendía nada. Yo venía de trabajar como coach en la parte académica como rectora y la formación de coaches me había vuelto muy amante de la filosofía y de la teoría que sostiene al coaching. Hablaba muy en teórico, mi base es el coaching ontológico y la gente quedaba entre maravillada y confusa. Estuve un año entero yendo a más de 100 entrevistas para vender mis servicios y en todas me dijeron que no. Fue darme cuenta también que estaba en un país nuevo, México, que tiene costumbres diferentes a las de Argentina. Fue empezar a entender, por ejemplo, que en México decir que no es casi de mala educación entonces te dicen siempre que sí, que les encanta pero nunca cerraban las propuestas que yo les mandaba. Hasta que me aceptaron la primera y a partir de allí, empecé a cambiar mi manera de relacionarme en el momento de ofrecer coaching y  a hacer un poco de camino. Te estoy hablando de hace 15 años atrás. No había las especializaciones que hay hoy. Salíamos como coaches genéricos y no había forma de formarse en coaching organizacional que era lo que yo hacía así que tuve que hacer mucho camino al andar. Me asocié con mi actual socia en la empresa que tenemos en México y Argentina (NR: Liderarte Performance y Coaching) y nos dimos cuenta que lo que nos faltaba a los coaches para trabajar en empresas era hablar en el idioma de las empresas. Más que llevar a las empresas a hablar en nuestro idioma se trataba de adaptarnos al idioma que ellos hablaban, un idioma de preocupaciones de negocio, de indicadores, de volver visibles los procesos de coaching, de tener acceso a información, no de las sesiones de coaching propiamente dichas, sino de cuál era el progreso de esos coachees. En esos momentos, se trataba a la gente que tomaba coaching como si estuviera en una caja negra, no había que molestarla ni se podía preguntar nada hasta que terminen. Eso para nosotras era como vender un intangible que las empresas no terminaban de comprender entonces empezamos a volver el proceso visible en términos de documentación, de indicadores y así, cada vez que de RRHH o los directivos del negocio que nos contrataban nos pedían visibilidad de proceso, nosotras podíamos mostrar avances en indicadores que eran importantes para la organización para ese coachee en particular. Pedíamos que nos midan indirectamente evaluando el progreso de ese coachee a través de sus reportes, de sus pares o de sus jefes, y empezamos a crear un modelo de trabajo muy profesional, visible y transparente donde nuestras ofertas eran transformadas en promesas para la organización, es decir, “Yo me comprometo a que este coachee va a lograr estos resultados que quiere lograr y que se van a medir de esta manera”. Entonces se volvía más serio, obviamente más arriesgado, porque para hacer esas promesas hay que tener un nivel de competencias que mantengan la identidad confiable, creíble y sólida en el mercado. Entonces hacer todo un camino de decir cuáles son las promesas que puedo cumplir en el nivel de desarrollo que tengo como coach. Y así empezamos a trabajar con mandos medios y después, llegamos a trabajar con directivos y comités ejecutivos  que es donde nos posicionamos hoy en el mercado. Otra cosa novedosa que hicimos fue ser creativas en el momento de intervenir. Si bien nuestras propuestas eran sólidas y basadas en indicadores de negocio, interveníamos en los clientes a través de juegos, usando recursos que se nos ocurría podían hacer surgir las maneras cotidianas que ellos tenían para coordinar acciones, los compromisos que tenían y los movían, y los invitábamos a arriesgar un poco más, para que reconozcan además de lo que la organización les pedía, aquello que les gustaría lograr, eso que haría distinto a ese equipo de directores o a toda esta área, para que se note que hicieron algo diferente. Confiamos en nuestra creatividad y salió muy bien. Y a partir de ahí fueron quince años de mucho trabajo, y cada vez que nos pedían una intervención, era empezar a diseñar especialmente para cada cliente, trabajar en la mejor manera para lograr resultados particulares.

La Red: Arriesgado tu compromiso porque en un proceso de coaching la responsabilidad de los resultados le pertenece al coachee…

Laura: Es responsabilidad del coachee y del coach. Aquí me pongo seria y te digo que cuando nos pagan como coaches nos pagan con dinero de verdad. ¿A qué nos comprometemos a cambio de ese dinero que recibimos en nuestras manos? Yo digo que el compromiso nuestro tiene que estar al mismo nivel concreto de la forma en la que nos pagan entonces cuando nos comprometemos a resultados del negocio, no estamos diciendo que coaches lo vamos a lograr, sino que tenemos la competencia para mostrarle al coachee lo que sea que le tengamos que mostrar para que él lo logre; tenemos el compromiso del coachee. Por eso uno de los primeros pasos que nosotras hacemos para empezar a trabajar es un acuerdo de coaching que es un documento público donde el coachee dice a qué se va a comprometer y cómo lo va a medir. Una vez que lo define, se lo presenta a su jefe para saber si él está de acuerdo y si considera que el coachee está alineado con los resultados e indicadores generales. Cuando el jefe le dice que sí, lo que para nosotros como coaches es la validación que es posible, que no es un delirio, acompañamos al coachee hasta lograrlo. Yo no acepto un trabajo si no hay un indicador de entrada y de salida porque si no es así, puedo perderme en el proceso y si los hay, tendré que usar todos los recursos con los que cuento para asistir a ese coachee a que logre lo que quiere lograr.

La Red: Hablás de coaching organizacional y de coaching ejecutivo, ¿cuáles son las diferencias?

Laura: El coaching organizacional es un proceso más colectivo, trabajás con equipos, todos trabajando para un fin común, para la cultura de la organización, con cortes verticales en lugar de trabajar con toda un área de venta, entonces podés trabajar con el director, el gerente, los medios operativos, dependiendo de la profundidad a la que quieran llegar en la organización o podés trabajar con un corte transversal que tiene que ver con unir a los directores de las diferentes áreas para un proyecto común. El coaching ejecutivo es más uno a uno, el foco es trabajar en el desarrollo de ese ejecutivo para el logro de los resultados que le pide la organización. El trabajo también impacta en la cultura organizacional y en los resultados de la organización dependiendo el nivel que tenga esta persona.

La Red: En ese caso, ¿quién contrata en general, el propio ejecutivo o la organización a nombre del ejecutivo?

Laura: Pueden ser los dos casos. Hay organizaciones que están más acostumbradas al coaching y entonces RRHH busca proveedores, hace entrevistas y tienen como un pool de proveedores en los que sabe que pueden confiar porque cumplieron sus promesas y los resultados que estaban incluídos en ella. RRHH detecta que ciertas personas necesitan coaching y contratan un coach, y ahí aparecemos en juego frente a un ejecutivo que no sabía que iba a tener coaching  y la empresa se lo contrató. También existe la contratación directamente por parte del negocio, que un director busque su coach y le diga a la organización: “quiero tener este coach” y allí RRHH interviene en el proceso de contratación interna con todo lo que implica dar de alta a un proveedor, etc pero le elección es del ejecutivo del negocio.

La Red: Ahora que estás de vuelta en Argentina, ¿tenés algún proyecto de formación de coaches?

Laura: Sí, tenemos un Curso de Estrategias de Coaching Ejecutivo en donde lo que hacemos es juntar estos quince años de experiencia en organizaciones y ahorrarles a las personas que hacen el curso todo ese camino que nosotras hicimos dándoles todas las herramientas que nosotras creamos para intervenir con ejecutivos, enseñándoles a medir, a dar visibilidad a los procesos, a aplicar distintos modelos de trabajo y de intervención. Les enseñamos a medir su prueba de aprendizaje a través de un  benchmark que muestra cómo van adquiriendo competencias en un rango del 0 al 5. Les hacemos practicar en sesiones de coaching ejecutivos con coaches reales. Nosotras creemos que el mayor aprendizaje está en la acción entonces el curso está estructurado con un 70% de práctica, un 20% de trabajo en equipo, con equipos conformados de acuerdo a las inquietudes y necesidades en términos de la experiencia que tienen tanto en coaching como en organizaciones y por otro lado, un 10% de entrega de contenidos para que puedan trabajar.

También volví a mi pasión que es la docencia, estoy dando clases de coaching organizacional en el Instituto de Capacitación Profesional como parte de la carrera, en 3er año.

La Red: Este curso de coaching ejecutivo que me mencionás, ¿es en plataforma virtual?

Laura: Es en plataforma virtual para toda Latinoamérica y países de habla hispana. Tuvimos en la primera edición setenta personas de toda Latinoamérica que terminaron en agosto felices de todo el aprendizaje que tuvieron que juzgan de impresionante; aumentaron su cartera de clientes, sus resultados, muchos de ellos salieron por primera vez a vender y les fue bien. Tenemos una lindísima combinación, como proveedores de coaching les mostramos todo lo que hacemos para ganar los clientes pero además tenemos una tercera persona que tiene 25 años de organización y complementa lo que nosotras ofrecemos como coaching, como la escucha de la organización, cómo la organización escucha nuestras propuestas, si estamos hablando en un idioma incomprensible, si estamos dejando de escuchar, si estamos adaptando nuestras propuestas a lo que el cliente quiere o estamos tratando de meter al cliente en el tamaño de nuestras propuestas. Es una combinación muy buena porque no es sólo vivir en el mundo del coaching sino también aprender a foguearse  en cómo te escucha una organización cuando vas a presentar tus ofertas.

La Red: Todo ésto en el lado laboral, y en lo personal, el coaching como mamá, como pareja… ¿cuál creés que es su mayor aporte en tu día a día?

Laura: Yo creo que el coaching permea todo. No es que yo estoy a veces en “modo coaching” y a veces, no. Yo me doy cuenta por ejemplo que mis hijos, por haber nacido en una familia de coaches, observan el mundo de una manera particular, en la que ellos saben que pueden cambiar la realidad en donde están. Son chicos que hacen muchas preguntas, que están siempre dispuestos y abiertos a conversar, que hacen pedidos claros. En mi casa decimos “me diste tu palabra” y sabemos que es así, que la palabra no se rompe. Tenemos ciertos códigos entre nosotros que no están hechos en función del coaching sino que están hechos en función de cómo el coaching me transformó a mí en todos los sentidos y mis hijos me lo muestran. Por ejemplo, el otro día mi hijo me contaba que en el colegio, le dijeron que tenía que mejorar su letra. Tuve una reunión con la maestra y ella me dijo: no puedo creer lo que me dice tu hijo. Me preguntó: ¿por qué querés que yo sea perfecto? Si yo hago todo bien, tengo buenas notas, la letra es lo único que me faltaría, ¿todo tiene que ser perfecto o en alguna parte yo puedo ser diferente y tener otra letra? ¡Él le negociaba todo!. Después tengo otra anécdota genial, cuando mi hija tenía tres años e iba al jardín de infantes. La llaman a dirección porque estaba haciendo mucho lío en su salida. A la mayoría de los chicos les daba pánico cuando la directora los llamaba pero ella fue a la dirección, tocó la puerta y le dijo a la directora: estoy acá porque mi maestra me dijo que Ud quiere conversar conmigo. Sí -le dijo la rectora- sentáte. Bueno -le dijo mi hija- si vamos a conversar, ¿me podrías hacer un té, por favor? (risas) Me llamó la directora para preguntarme qué hacíamos en mi casa porque mi hija tuvo cero miedo, para ella conversar es algo que hacemos todos los días. En definitiva, el coaching te termina dando una manera de ser, que tiene que ver con tu forma de observar la vida y de relacionarte con lo que pasa y eso se va contagiando.

La Red: Laura, hay muchas personas que leen La Red Coaching que no son coaches, vos hablas de que tus hijos ya tienen noción de que se puede cambiar la realidad,  ¿qué significa eso?

Laura: Ellos saben que pueden pedir, por ejemplo y que un pedido puede hacer la diferencia. Pueden pedir ayuda, pueden pedir que les aclare por qué les estoy diciendo ciertas cosas; saben que podemos hablar de todo. Por ejemplo ahora estamos en un gran período de adaptación, porque después de quince años de vivir en México, nos mudamos a Argentina que si bien es un país al que venían mucho de vacaciones, toda su vida transcurrió en México. Otra vez el cambio de cultura y el cambio de amigos, de colegio; muchos cambios juntos. Siempre tenemos conversaciones acerca de lo que significa para ellos vivir acá. Me dicen que extrañan, y yo les digo que está buenísimo que extrañen. El otro día vino su papá, que vive en México, de visita, entonces mi hija me dijo: mamá, yo te quiero pedir una cosa. Cuando venga papá, ¿podés irte de casa y que él se quede con nosotros así podemos disfrutarlo los diez días que viene? Le dije que sí. Entonces tienen esa habilidad, de cuánto pueden adaptar la realidad porque él podría haberse ido a un hotel, pero pedir los habilita, ellos saben que les puedo contestar sí,  no o que lo voy a pensar pero tienen habilitado el acto de pedir. Ellos saben que si yo les digo que sí a algo, lo voy a cumplir y que sí les digo que no, también lo voy a cumplir. Y a la inversa, también. Cuando yo les pido algo y ellos me dicen que sí, tienen la responsabilidad de cumplirlo porque yo cuento con que me dijeron que sí y si me dijeron que no, lo mismo. Entonces se genera una conciencia de todo lo que hacemos  cada vez que hablamos y entrenamos sobre todo el cuerpo a vivir de esa manera. No tenerlo como un concepto teórico sino vivir con eso, usarlo todo el tiempo, en transparencia. Me hacés esta pregunta y me lleva a hacer un zoom para determinar cómo vivimos en casa, tengo que pensar pero yo vivo de esta manera todo el tiempo.

La Red: Te movés dentro y fuera del ámbito del coaching ¿cómo te relacionás y cómo creas relación?

Laura: Para mí es lo mismo. Los seres humanos somos seres humanos y no es necesario saber coaching para establecer ciertas condiciones de satisfacción para saber cómo relacionarnos con otros. Yo siempre confío de entrada en que si realmente estamos comprometidos con algo, la coordinación de acciones va a surgir, y que seguramente en el medio vamos a tener que ajustar y vamos a ir conociéndonos. Insisto mucho en rescatar las cosas que son importantes para mí entonces si estoy hablando con cualquier persona y quedo en algo, empiezo por cumplir yo mi compromiso con esa persona, entonces la gente, mis amigos saben que si yo les digo que sí, es sí y si les digo que no, es no. Cumplo mi palabra. Y decido relacionarme con ellos como son, si alguno rompe la palabra conmigo, lo que hago es contarle el impacto que eso tiene en mí, “mirá, para reunirme con vos hice esto, dejé de hacer aquello, la único que te pido es que la próxima vez si no podés, me avises, para que yo reorganice mi vida y haga otra cosa, porque yo había reservado esta tarde para estar con vos” por ejemplo, pero no coacheo todo el día, vivo con esta manera de observar la vida, no es una conversación de coaching, es articular esto que podemos reconocer cuando estudiamos coaching, en nuestra vida diaria, no es  tener un esquema mental, es ser de esa manera.

La Red: Es muy lindo lo que decís. ¿Te pasa que el otro de alguna forma te termina preguntando sobre distinciones que puede llegar a ver en la vida misma?

Laura: Lo que yo te puede decir de eso, es que lo que la gente termina notando a la larga es una coherencia entre lo que pensás, decís y hacés, y eso se trasforma en tu identidad. Yo siempre digo que nuestra identidad pública vive en lo que la gente dice de nosotros, pero lo que dicen está basado en lo que hacemos y dejamos de hacer, y eso va para todos, no solamente para los coaches que tenemos ciertas distinciones o conceptos o filosofía de vida. Al final lo que terminas notando es una coherencia de si podes contar con el otro o no.

La Red: ¿Cuál crees que es el mayor aporte que puede hacer el coaching en la creación de mundos futuros?

Laura: Yo creo que el coach puede acompañar a cualquier persona que quiera lograr algo para el futuro. Por ejemplo, hoy tuve un coachee, empresario de la construcción, que quiere hacer viviendas sustentables. Se estuvo reuniendo con arquitectos e ingenieros, hablándoles de su visión, de hacer un edificio sustentable y ecológico en una provincia, y ellos le dijeron que no, que eso era un lío, que por qué mejor no construía tradicionalmente. Cuando lo escuché le dije: imagínate si te rindieras a tu visión, y no dejaras que la terminen de delinear tus arquitectos. Si vos querés hacer tu edificio ecológico y sustentable, eso va a incomodar a otros que están acostumbrados a construir de una manera tradicional, y a lo mejor las construcciones del futuro van a ser como vos las estás planteando. Entonces el punto es, quién vas a ser vos para sostener tu visión o dejar que tu visión te mueva, incomodando a otros probablemente pero vas a encontrar un día un socio estratégico que te ayude a concretarla, que tome tu visión con la misma pasión que vos y que no trate de adaptarla a las tradiciones pasadas, sino que use el impulso de las tradiciones pasadas para construir futuro.” Fue maravilloso lo que pasó, porque me dijo: gracias porque me la devolviste, o sea ya se estaba por dar por vencido, y dijo “yo soy un emprendedor y tengo esta idea y no me voy a vender a menos que esto, aunque tenga que mover cielo y tierra”, y lo que le contesté “si tu visión es lo suficientemente sexy –yo uso mucho la palabra sexy como algo irresistible, increíble, q te atrae, que te impulsa,- y además está conectada con los motivos de tu corazón, cada excusa se convierte en un paso más que te acerca a esa visión una vez que resolviste ese tema”, entonces ¿en qué creo que puede ayudar el coaching al futuro? En reconectar a la gente con los motivos de su corazón y hacer que lo logren.

La Red: ¡Qué hermoso lo que decís! ¿La gente puede lograr todo lo q se propone?

Laura: Sí, no hay observador que se pueda imaginar un mundo en el que no esté incluído, si yo no creo en eso, no puedo coachear. No puedo coachear a alguien que yo no crea pueda lograr lo que se propone. Ahora, puede lograr todo lo que se propone, si está dispuesto a hacer todo lo que haga falta para lograrlo, y ese es el segundo tema, ¿están todos dispuestos a hacer todo lo que haya que hacer para lograrlo?

La Red: ¿No hay límites?

Laura: No sé, yo creo que los límites son conversaciones u objeciones que uno tiene en su manera de observar la realidad. Creo que, por ejemplo, en organizaciones los límites son obviamente las políticas de la organización, los procesos y procedimientos, o sea hay marcos de referencia. Pero la gente, no es tonta, uno sabe cuándo está hablando un delirio, y cuando está hablando de lo que realmente puede lograr, y que no sabe cómo, entonces me parece que el coaching es una gran opción para esa gente, que sabe que hay algo que quiere lograr, pero no sabe cómo.

La Red: Si tuvieras que invitar a alguien a que estudie coaching, ¿qué le dirías que puede lograr a través de su aprendizaje como coach?

Laura: Definitivamente va a lograr tener una relación con la vida y las circunstancias en donde él pueda elegir constantemente, darse cuenta que todo el tiempo tenemos libertad de elección, libre albedrío, y que tiene la posibilidad de asistir a otros a que reconecten con eso también. Creo que el coaching es una manera de ser, trabajar como coach y llegar a tu casa, y ser otra cosa…no sé… Para mí, sos un ser humano que tiene ciertas conocimientos sobre la vida que te abre o te cierra posibilidades y eso pasa en todos los dominios, y a mí, definitivamente el coaching me cambió la vida, pero el coaching se desarrolla en cada persona, con el estilo particular de esa persona, su mirada particular, es como si te dijera, usando la metáfora de un jardinero, si el coaching es una semilla, va a florecer eso para lo cual las condiciones con las cuales se interrelaciona esta semilla estén dadas, algunas serán margaritas, otras serán maíz, otras un cactus…

La Red: ¿Qué nos podes contar en relación a tu especialización en Coaching Ejecutivo?

Laura: Una cosa que me parece importante decirte es que coaching ejecutivo no es solamente para coaches, es para cualquier persona que tenga ganas de intervenir en organizaciones, o que esté dentro de las organizaciones y quiera tener estrategias y herramientas, por eso no te recibís de coach ejecutivo. Nosotros tenemos cuatro poblaciones entre los alumnos que se establecen cruzando dos ejes, uno que tiene que ver con coaching y tu experiencia en coaching , y otro que tiene que ver con organizaciones y tu experiencia en organizaciones, entonces hay gente que recién se recibe de coach y se quiere dedicar a las organizaciones pero no tiene mucha experiencia, ese es un grupo, hay otro grupo que sabe mucho de coaching, y quieren entrar al mundo de las organizaciones de las que no sabe mucho, otro grupo es totalmente de organizaciones, que no saben nada de coaching, y quieren herramientas para trabajar adentro de las organizaciones, facilitando proceso, catalizando tiempos, ayudando a sus equipos a sus reportes, ser mejores jefes, ser mejores líderes, y el cuarto grupo es, mucha experiencia en coaching, mucha experiencia en organizaciones, que vienen a buscar más modelos de intervención, a buscar los indicadores, buscar trabajar con otra metodología, agrandar su cartera de productos y todos conviven en los webinars, aunque cada grupo tiene su team lider, especial para su nivel de aprendizaje y desarrollo.

La Red: ¿Te gustaría decirme algo más sobre todo lo que conversamos hoy?

Laura: No, solamente agradecer la oportunidad que tengo a través de esta invitación, de llegar a gente con la que nunca me di, y entrar en relación, y de que una manera u otra si alguien está buscando una posibilidad diferente, al leer esta nota puede decir “puede ser por acá”.

Laura Bicondoa es médico, coach ontológico, conferencista, y entrenadora de altos niveles directivos para empresas multinacionales como Sony, Merrill Lynch y otras. Fue certificada y entrenada por Jim Selman, precursor del Coaching en Empresas de Estados Unidos.