Laura Bicondoa

Los líderes que más admiro y de los que más aprendo son aquellos que tienen la capacidad de escuchar. A qué me refiero con escuchar? Me refiero a las distintas maneras de conectar con lo que está ocurriendo e impactar desde allí en distintos niveles y con distintos resultados.

Primer nivel de escucha

El primer nivel de escucha que observo es aquel que tiene que ver con el líder enfocado en su propio liderazgo: cómo observa la realidad, qué filtros utiliza, qué opiniones tiene acerca de lo que ocurre y quiénes lo rodean, qué es lo que quiere lograr y casi diría, cómo es el camino que usa para llegar a sus objetivos. Este líder proyecta desde sí mismo la relación con las personas y las situaciones. Y sus hábitos y recurrencias son su fórmula del éxito para lograr lo que se propone.

Segundo nivel de escucha

Hay un segundo nivel de escucha, que tiene que ver con un modelo más cirentífico: observar los hechos. Es más, arriesgar un poco y observar todos los hechos que no necesariamente están alineados con su manera de hacer y de planificar. Observar los hechos como un espectador desapegado que examina un fenómeno sin esperar que quepa dentro de sus predicciones. Observar sin querer controlar. Observar con curiosidad y calma cómo los hechos hablan. Escuchar lo que dicen. Esta manera de escuchar nos lleva a un nivel de conexión diferente de la primera en donde hay permiso para el disenso, el error, lo inesperado. Se abren nuevas perspectivas.

Tercer nivel de escucha

El tercer nivel de escucha va aún más profundo y tiene que ver con la conexión emocional. Con dejar entrar lo que ocurre, con darle permiso a las situaciones y personas a que nos “afecten” (hablando de afecto…), que nos toquen profundamente y nos permitan poner en suspenso nuestros valores, nuestras premisas, nuestras creencias. Este nivel tiene que ver con generar una empatía profunda con lo que nos rodea. Tan profunda que hasta a veces somos capaces de “ponernos en los zapatos” (corazones?) de los demás y dejar entrar, embriagarnos con su manera de observar. Hay espacio para la intimidad. Y no necesariamente hablamos de estar de acuerdo, sino de mudarnos al mundo del otro por un momento para experimentar qué se siente estar allí.

Cuarto nivel de escucha

El cuarto nivel, en mi humilde punto de vista, es que más transformaciones profundas produce y hace que ciertos líderes sean inolvidables: es el que surge cuando nos volvemos uno con lo que ocurre y apostamos juntos por las posibilidades futuras, por lo que puede emerger, sosteniendo el espacio hasta que las condiciones sean propicias y el futuro estalle en todo su esplendor. Es escuchar para crear contextos de grandeza y posibilidad. Escuchar sabiendo y confiando en que eso ocurrirá, tarde o temprano, porque es el fruto de la conjugación de la confianza en las personas y las situaciones.
Cuando un líder aprende a habitar estos espacios inciertos, la escucha es su mejor compañera, porque le muestra el momento propicio y la combinación perfecta que se da cuando podemos abrir nuestras mentes, nuestros corazones, nuestra voluntad y nuestras manos para abrazar incondicionalmente el mejor regalo que la vida nos dio: la maravilla del presente.

Los mejores líderes saben escuchar a todos los niveles. Y a todas las personas nos gusta que nos escuchen. Entonces pensemos: qué porcentaje de mi tiempo usé hoy para escuchar? Cómo escuché? Qué tipo de escucha elijo practicar? Con eso por esta vez, creo que tenemos bastante.

Columna escrita para La Rec Coaching por:
Laura Bicondoa. MCC de la ICF y de la AACOP y
Directora del Programa Estrategias de Coaching Ejecutivo