Marcelo Brosky ¿ Cómo tomar decisiones adultas?

Tuvimos el placer de conversar con el Lic.Marcelo Brosky,  Licenciado en Psicología, Master Coach Profesional, Constelador Familiar, Terapeuta y Consultor de Empresas. 

Uno de los profesionales mas distinguidos de Argentina y América Latina, hoy nos habla sobre el Coaching, sus prácticas profesionales, su manera de asistir a las personas hacia una vida plena, cómo tomar decisiones adultas, construir un amor sano en las relaciones y mucho más en una apasionante entrevista que decidimos compartirla en 2 partes.

Entrevista a Marcelo Brosky, primera parte:

La Red: Primero te formás como psicólogo, luego como coach ontológico, ¿qué te llevó a completar tu formación con constelaciones familiares?

Marcelo B: ¡Qué lindo empezar así!. Primero contarles que todos los que nos acercamos al coaching y a la psicología, lo hacemos por algo que nos pasó en nuestras vidas, en nuestro sistema, que hace que nos acerquemos a estas profesiones. No es casual. Entonces, todo mi recorrido en mi formación fue en base a quiebres de mi propia vida que me fueron llevando a ver qué hacía yo con eso. Algunas veces más consciente que otras pero siempre la excusa de ayudar al otro es buena. Me recibí de psicólogo hace veintiséis años, luego me formé en el modelo sistémico que me fascinó y después llegué en el 2002-3 al coaching ontológico. Cuando me recibí de coach recién se empezaba a hablar de coaching en Argentina. Lo que me pareció genial del coaching fue descubrir que cuando uno cambia el observador que es, cambia la realidad. Entonces me empecé a dar cuenta del poder que tiene uno, de lo poderoso que somos. Cuando comencé a practicar este poder en mí, vi que en algunas cosas funcionaba y en otras, no. Lo mismo me pasó cuando apliqué esto con pacientes en el consultorio. En este punto empecé a ver al coaching medio complicado porque la gente que se daba cuenta que cambiando el observador podía cambiar la realidad, que entendía que se empoderaba cuando reconocía cuáles de sus interpretaciones y sus creencias eran limitantes y cuáles posibilitantes; esa gente cuando no podía lograr ciertos resultados decía: Yo entiendo todo esto, lo puedo ver pero encima soy medio tonto porque no lo puedo lograr. Entonces al lado de mis pacientes me empecé a preguntar: ¿qué pasa con esto?. Siempre son estas grandes preguntas las que te llevan a ir en busca de más. Una de las preguntas que más me movió fue ¿por qué si todos queremos vivir bien, ser felices, tener plata, trabajar de lo que nos gusta, tener un hobbie, tener pareja, algunos lo logramos y otros, no? Ahí fue cuando empecé a entender que por más que uno se dé cuenta de ciertas distinciones que nos da el coaching, a veces uno permanece en el mismo lugar del sufrimiento, del no poder, y entonces me preguntaba, por qué no?, ¿por qué pasa esto? ¿Por qué si fuera tan fácil cambiar el observador y lograr cosas, por qué no todo lo pueden hacer? Ahí me dí cuenta que el ser humano no es totalmente independiente como muchas veces dice el coaching, de que no sólo con el poder que uno puede lograr podremos lograrlo todo. No, la verdad es que no es así; lo que me fui dando cuenta es que somos bastante dependientes. Pónganse a pensar un segundo en esto: nacemos en un sistema familiar que tiene determinadas normas, mandatos, historias, más pesadas o menos pesadas, esto nos quita independencia, nos hace ser dependientes a todo esto. A su vez, nuestra familia está inmersa en una religión en general, con una cultura, esto también nos quita independencia porque también esta cultura, esta religión, tiene mandatos que cumplir para pertenecer y a su vez, esta familia, también está inmersa en una ciudad; la gente que vive en Tucumán no es la misma a la que vive en Buenos Aires porque también la región dónde vivimos tiene su mandato. Y a su vez, la ciudad está inmersa en un país y así, cada sistema que vamos integrando, inclusive el sistema laboral, el profesional, nos va quitando independencia. Entonces, en definitiva, el ser humano no es totalmente independiente más allá de que trabajemos en el poder de la persona. Hay veces que estamos tan sujetos a estos mandatos que nos quitan poder.

La Red: ¿Y cómo creés vos que ayudás a incrementar la independencia de la persona a través de las constelaciones?

Marcelo B: No, con la independencia no hay que meterse porque es muy difícil lograrla por esto que te decía; uno tiene que reconocer y rendirse a que uno no va a ser nunca totalmente independiente. Lo que sí trabajamos mucho terapéuticamente es sobre la autonomía de la persona que es muy diferente a la independencia. Cuando uno reconoce que está inmerso en ciertos mandatos y que uno nunca va a zafar de estos mandatos porque pertenecemos a sistemas, en lo que uno trabaja es en la autonomía que tiene que ver con el adulto que toma decisiones. Esto es decir: “Yo me doy cuenta de que vengo de una historia determinada, de unos padres determinados, de una cultura determinada. Veo un montón de cuestiones pero ya no voy a seguir peleando por ser independiente, voy a trabajar para ser adulto y desde este lugar decidir”. ¿Vieron la frase que dice “La felicidad es una decisión”? Es totalmente cierta, el poder mirar la vida con todo lo que implica, el poder decidir vivir bien, el poder decidir, tiene que ver con una posición adulta desde la autonomía de un adulto y sobre eso trabajamos.

La Red: ¿Pero cuál es la diferencia entre independencia y autonomía?

Marcelo B: La independencia involucra muchas fantasías y creencias. Uno dice: Yo voy a ser mejor que mis padres porque ellos no pudieron muchas cosas, entonces esto que fueron ellos no lo quiero para mí (toma una hoja de papel y le arranca un pedazo). Ni tampoco voy a hacer cosas que tengan que ver con cierta religión porque esto que marca la religión tampoco lo quiero para mí (corta otro pedazo de papel). Ni tampoco quiero ser lo que fueron mis antepasados porque ellos sufrieron mucho por un montón de cuestiones, esto tampoco lo quiero para mí (corta otro pedazo). Tuve una ex pareja que me hizo mal y entonces la saco de mi vida, sin ella puedo vivir bien, (otro pedazo. Entonces uno piensa que la independencia uno la va consiguiendo así, evitando las cosas que nos causaron dolor. Y ésto es lo que recibimos los psicólogos en los consultorios (señalando los pedazos de papel que quedaron desparramados en la mesa), pedazos separados de personas, ilusionadas de que así lograron la independencia y en realidad  cuanto uno más quiere diferenciarse de sus orígenes, cuánto uno más quiere rechazar lo que le hace doler, ir por otro lado, todo esto vuelve con más fuerza y menos uno puede.

La Red: ¿Y cuál sería la propuesta desde la autonomía entonces?

Marcelo B: La autonomía tiene que ver con la integración, con el dejar de pelear por ser independiente cortando determinadas cuestiones que tienen que ver con lo que uno no puede cambiar e ir armando nuestras partes. Estos fueron mis padres, los reconozco, los respeto y los integro; este fue mi pasado, lo reconozco y lo integro (mientras habla va poniendo los trozos de papel uno al lado del otro, formando de nuevo una hoja), esto fue lo que me tocó vivir con mis parejas, lo incorporo a mi vida, esto es lo que la religión que tuvieron mis padres aportó, esto es el país donde nací y que me dio determinadas cuestiones. Vamos armando el rompecabezas para volver a armar todas estas partes que alguna vez uno tuvo la ilusión que si las separaba iba a ser independiente Y desde este lugar, comprendiendo que uno no puede ser independiente, me paro desde el adulto, miro todo lo que pasó, le digo sí a todo que tiene que ver con el asentimiento y desde ahí decido.

La Red: Honrar

Marcelo B: Sí, honrar. Desde ahí uno puede elegir vivir bien, cambiar de trabajo, formar parejas buenas, tener dinero. Desde la decisión del adulto, los niños no deciden, los que decidimos somos los adultos.

La Red: Esa decisión adulta, ¿se puede conseguir a través del coaching?

Marcelo B: Lo que encontré es la magnífica y poderosa combinación entre el coaching, que habla de la construcción de futuro y las constelaciones familiares que hablan de ordenar nuestro sistema. Porque así como para construír un edificio hay que limpiar los escombros antes, para poder construir, lo que yo propongo es primero ordenar esto que les mostré con la hoja, los escombros. Bert Hellinger, quien crea o sistematiza las Constelaciones Familiares, dice que para que el amor fluya, tiene que haber un orden, primero el orden y después el amor. Con esto se refiere a empezar a decir sí a todo lo que fue y a todo como es, limpiar los escombros y ahora que tenemos todo armado, ahora sí construyamos futuro, ahora sí hablemos del observador, desde tu autonomía, desde tu adulto. Cuando un adulto puede decir sí a esta madre, sí a este padre, sí a todo lo que me tocó vivir, sí a mi historia, ahí puede hacer algo diferente con eso.

La Red: ¿Sería también producir un cambio en el estado de ánimo, del resentimiento a la aceptación, a la ambición?

Marcelo B: Muy bueno lo que decís. El resentimiento se produce cuando uno no acepta los hechos; muchas veces lo confundimos con la resignación que está más dentro del ámbito de las posibilidades. Yo siempre pongo este ejemplo: ¿qué día es hoy? Sábado. No, yo no quiero que sea sábado, yo quiero que hoy sea domingo, ¿qué hacemos con ésto? Este ejemplo que parece absurdo es lo que nos pasa muchas veces en la vida. El resentimiento sucede cuando uno no puede aceptar que hoy es sábado. Y si te sintieras feliz si fuera domingo entonces fíjate qué hacés como si fuera domingo pero hoy no deja de ser sábado por eso. Si no, uno se queda en este lugar muy de niño, con muy poca autonomía lamentándose por las cosas que no fueron. ¿Y por qué me tocó este papá, esta mamá?. ¿Por qué me tocó esta historia? La víctima. Victimización y culpa son emociones muy del niño. Los adultos hacen, no sienten culpa, la culpa es una emoción que nos lleva a empequeñecernos. Lo que buscamos con el coaching es la grandeza, que se obtiene cambiando el observador y aprendiendo a respetar todo lo vivido.

La Red: ¿Entonces con el coaching miramos hacia el futuro y con las constelaciones ordenamos nuestro pasado?

Marcelo B: Sí, ordenamos el pasado pensando en el futuro. Con las constelaciones vamos al pasado pero pensando en el futuro. Si hay un malestar, algo que yo no estoy pudiendo, un conflicto, una enfermedad, esto me viene a decir que hay algo en mi sistema que no estoy viendo. Por eso, un síntoma es un aliado al que no sabemos escuchar. Cuando pueda ver lo no visto y asentir, decir que sí, ahí recién podré construír algo bueno para mi futuro.

La Red: ¿Es ver en el campo las conversaciones que nunca salieron a la luz, las conversaciones privadas que empiezan a producir síntomas?

Marcelo B: Totalmente. En estas conversaciones privadas está el argumento de vida, los cuentos que uno se va contando, relatos que parecen muy atractivos: lo que me pasó a mis cinco años, que mi mamá tal cosa, mi papá, tal otra… Uno se queda muy acomodado en el relato, y digo esto con mucho respeto pues esto no significa que el dolor no existió, simplemente lo digo para mostrar que uno se va acomodando en esta zona de confort, y ese acomodarse con la historia pasa por seguir peleándose con la historia que a uno le toca. Uno puede decir por qué me tocó esta madre, por qué no tuve un padre más presente y en cada enjuiciamiento nos hacemos más grandes que nuestra historia y que nuestros padres y esto no es natural pues nosotros somos más chicos que nuestra historia y más chicos que nuestros padres, siempre.

La Red: Marcelo, cuando vos decís, el dolor es verdadero, lo que uno siente es verdadero, ¿cuál es el rol de las emociones en la creación de futuro?

Marcelo B: Diferenciando, si es una emoción desde el niño herido o desde el adulto.

La Red: ¿Y cómo las distinguís?

Marcelo B: En la corporalidad. Es diferente decir sollozando (hace un sollozo muy lastimoso): Vos no sabés la mamá que tuve, a decir: Mi vieja fue bastante particular, desde ahí puedo estar en otra postura desde el adulto. En síntesis, uno puede ver cuáles son las emociones de un niño cuando no está conectado con el aquí y el ahora. Cuando uno está conectado con el aquí y el ahora aparece una emoción desde el adulto por más que esto tenga que ver con el dolor. Hay emociones que  nos llevan a tener cinco años y los coaches tenemos que reconocer y trabajar con esas emociones; trabajamos con el adulto porque es el adulto el único que puede cambiar el observador.

Cuando recibo una mujer que sollozando me dice “porque mi marido tal o cual cosa…” Con este tipo de relato, yo la corto y le digo: discúlpame, no te puedo atender porque no soy psicólogo infantil… Yo atiendo adultos.

La Red: Ya que mencionás de tu rol de psicólogo, ¿cómo orientarías a una persona que no sabe si debe acudir al coaching o a la psicología?

Marcelo B.: Si alguien me pregunta cuál es la  mejor terapia si psicoanálisis, sistémico, etc., yo siempre contesto que lo mejor es lo que uno va sintiendo. Si a medida que uno está en un proceso ya sea de coaching, de terapia, etc., se va sintiendo más liviano, ese es el camino porque siempre el camino es lo más liviano, no lo más pesado. Por otro lado, todo lo que se haga con amorosidad nunca puede hacer mal. Y dentro de esta amorosidad, uno tiene que reconocer cierto límite y acá estamos tocando el mundo de lo ético. Esto que hablábamos del ser adulto también aplica para los coaches, porque como coach debo posicionarme frente al coachee como adulto y esto implica que si yo como coach, noto que hay algo que mi cuerpo me está diciendo, si registro que hay un tema que en el cuerpo siento como incómodo, es mejor decirle al coachee: No puedo con esto, te recomiendo que vayas a ver un terapeuta u otra terapia.

La Red: Escuchándote hablar de lo ético, la International Coach Federation tiene su código de ética y es muy rigurosa sobre qué distingue o no por coaching pero aún así, hay conversaciones que se tornan fuera de lo que uno como coach espera por más que se hagan con amorosidad, ¿puede ser peligroso el coaching en algún momento?

Marcelo B: No, el coaching, no; los coaches pueden ser peligrosos como la política que no es peligrosa, los políticos, sí. Todo lo que es usado como terapéutica tiene en la manipulación su costado peligroso. Si yo como coach recibo a un coachee que está en una posición infantil, de niño caprichoso, rebelde, por qué me pasa esto, por qué no consigo aquello y como coach aprovecho esta situación para ponerme en posición de padre de este niño herido, ahí puedo usar el coaching como una manipulación y esto tiene consecuencias muy graves para el coachee y para el coach porque uno está usando una manipulación que tiene que ver con rozar el sistema del otro. Si como coach voy a acompañar un proceso de aprendizaje, esto debe sentirse como fácil, lo que te decía antes, cuando fluye, es fácil y se siente en el cuerpo. A veces me pasa que estoy en una constelación y siento en el cuerpo un no, yo prefiero decir no te voy a constelar o no voy a trabajar con vos este tema Y esto no tiene que ver que los coaches tenemos que ser siempre coaches, las 24 hs, los 365 días del año sino que también es ético poder decir no.

En relación a los stándares de la ICF de lo que es o no ser coach, yo siempre digo que uno no puede adaptar la personalidad a la teoría porque nunca sale bien. Cuando me recibí hace 26 años de psicólogo, todos salíamos psicoanalistas, teníamos entonces que ocupar un lugar de no decir nada. A mí me costaba no hablar, entonces al principio siempre sentía que metía mucho la pata, hasta que una psicóloga me dijo: vos no tenés que adaptar tu personalidad a la teoría sino que tenés que adaptar la teoría a tu personalidad. Con esto quiero decir que está bueno formarse mucho, capacitarse siempre y tomar ciertas distinciones pero cuando tenemos las distinciones incorporadas, no se van más, hacemos un bollito y nos olvidamos. Una vez incorporadas las empezamos a adaptar a nuestro estilo porque sino, cuando estamos tan sujetos a la arquitectura del coaching, lo que se pierde es lo más importante, el contacto, pareciera que uno está siguiendo un manual. Insisto con esto, cuando las cosas se hacen con respeto, responsabilidad y con amorosidad, nada sale mal.

Los coaches tenemos que entrenar el estar en el centro vacío. Que sería estar realmente al servicio de los demás, es estar aquí y ahora, atento a lo que pasa entre el otro y yo.

La Red: ¿Seria eso tener presencia?

Si, perlo la presencia con en el vacío de interpretaciones. Vaciarse de algo que nos marca mucho como seres humanos, esto de la conciencia moral. Por ejemplo: un cliente que viene a trabajar el tema de su relación de pareja, la pareja le pega, en ese momento hay algo que nos traba y nos desacomoda. Entonces en ese instante tenemos que acomodarnos y entrar en el centro vacío sin juzgar.

continuará…

Los coaches, Lic. Ángela Cohashi, Lic. Marcelo Brosky y Lic. Guillermo Ruiz Braga. Foto tomada al finalizar la entrevista.