Nos acercamos al fin del año y con él, a momentos de reflexión y gozo. Muchas aventuras y aprendizajes transitamos durante el año que se va, muchos proyectos y declaraciones se aproximan con el año que llega. Con la columna de Marco, damos inicio al compartir de nuestro espíritu de gratitud y celebración. Salud! Feliz 2018 para tí!

Queridos amigos de la Red Coaching,

Espero que este mensaje los encuentre en la apertura de conversar, como cuando dos viejos amigos se encuentran, sin apuro, a compartir lo esencial del momento.

Estamos en diciembre. Para la mayoría de las personas en nuestra cultura se acercan “las fiestas”.

Vivimos nuestras tradiciones, como caminos culturales sin mucha reflexión, como prácticas repetidas desde hace demasiado tiempo.

Suponemos que el repetir una acción evoca su sentido. Y eso no es necesariamente cierto. La acción sin mi relación con el ritual carece de sentido. Los rituales protegen la memoria de los valores que el momento evoca.

Quiero invitarlos a “sacar de lo obvio” el sentido particular de este momento.

No estoy muy interesado en hacer una alegoría sobre el sentido religioso de la navidad. Pero sí que tengamos una conversación centrada en el final del año.

Esta es una época de cierre, de final… y también de comienzo del año que sigue. Entonces tengo algunas preguntas, para que nos hagamos juntos.

¿Qué caracteriza este momento en general? Para muchos la ansiedad. Pareciera que queremos llegar a algún lugar en particular a partir de correr como locos a cerrar temas, hacer compras que sirvan para crear algo en nuestras relaciones que en general no tenemos muy claro qué será, etc.

Esta es una época de:

  • Encuentro (con familiares, amigos, etc.)
  • Reconocimiento de un final (el del año)
  • Comienzo de algo nuevo (el año que entra)
  • Celebración (de lo vivido, lo que fue y lo que vendrá)

Si lo miramos así, quizás tenga sentido el remolino emocional que a muchos les provoca este momento tan particular del año. Creo firmemente que necesitamos contar con ciertas habilidades emocionales para poder transitar la aventura que es este mes.

 

¿Qué habilidades?

  • La habilidad de crear intimidad. El que no pueda o no sepa crear intimidad, va a evitar el encuentro a través del aislamiento o siendo “políticamente correcto” en el contacto con otros. Evitará quedarse demasiado tiempo en una conversación por temor a que emerja lo que sea que esté queriendo tapar o que no se note de su persona.
  • La habilidad de reconocer lo que se termina y declararlo cerrado. Para eso es fundamental repasar lo vivido y poder:
    • Agradecer lo que pude lograr
    • Renunciar a la idea de haber logrado TODO lo que me propuse. Renunciar a que se cumplan todas mis expectativas.
  • La habilidad de ser sensible a que no hay finales, hay nuevos comienzos. El año que se termina sólo es la evidencia del año que comienza. Y hasta hoy al menos, cada año que terminó dio paso a otro que comenzaba. Ante algo tan obvio ¿qué es lo que nos moviliza entonces?

Como dijimos, que algo se termine no significa que se haya cerrado. Y si yo no logro declarar cerrado lo que ya se terminó, lo vivido como incompleto se convertirá en una conversación privada y automática, provocadora en mí de estados de ánimo que en general tienden a cerrarnos posibilidades como la resignación o el resentimiento y generadores de auto reproche.

Por último necesitamos reconocer la celebración como un estado de ánimo. La expectativa general sobre la celebración es que algo “venga de afuera” y haga que yo “tenga ganas” de celebrar. En definitiva, que me saque de mi aislamiento, estado de ánimo negativo o lo que sea que esté ocurriendo conmigo.

Sin embargo la celebración no es eso. Celebramos cuando tomamos la decisión, de antemano, que vamos a vivir lo que se viene de una determinada manera. Cuando agradecemos incondicionalmente lo que sea que vendrá, antes de que ocurra. Cuando nos decidimos a ofrecer a los demás lo mejor de nosotros. Celebramos cuando renunciamos a quejarnos y salimos de la pretensión de que el universo debería atender mis expectativas y evitarme el dolor.

Celebramos porque estamos vivos. Y estar vivo es lo único que necesitamos para poder hacer lo que sea que nos propongamos. De hecho, es el único recurso indispensable.

Les deseo que el abrazo, este fin de año, se lo den al universo, en gratitud por la vida que aún tenemos. Que agradezcan el estar vivos. Que abracen y agradezcan a la gente que aman y que aún siga con Uds. compartiendo la vida. Que agradezcan, a los que ya se fueron, que hayan estado. Si podemos recordarlos es porque el valor de lo vivido no muere.

Entonces, levanto mi copa y les digo a cada uno y a los que aman: Felicidades! Por lo que se va y por lo que viene. Será nuestro desafío generar más valor y declarar más sentido. Allá vamos!