Maternity Coaching| Una herramienta para mujeres dentro de las empresas

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“Lo primero que experimenté estando embarazada fue un descontrol total. Mi cuerpo estaba fuera de sí. Me sentía muy mal. Las jaquecas no me dejaban enfocarme, lo que me llevó a suspender reuniones de trabajo. Sentía culpa y una mayor exigencia para no fallar laboralmente a pesar de que no tenía energías”, cuenta Andrea Magaldi, con el puesto de Líder de Cliente, en Telecom.

Una opción para madres y empleadores

Este malestar y sentir que no estaba rindiendo como siempre se mezclaron con una sensación de falta de apoyo por parte de su jefa, lo que acrecentaba su angustia. Si bien, pasados unos meses, empezó a sentirse físicamente mejor, la alta demanda laboral y las pocas posibilidades de planificación que tenía su trabajo la hacían dudar sobre cómo iba a encarar la maternidad y el trabajo. “Empecé a pensar que tenía que dejar a un lado mi carrera, buscar un puesto de menor demanda de tiempo o buscar otra empresa. Hasta pensé en dejar la relación de dependencia”, recuerda.

Participar en un programa de Maternity Coaching ayudó a Magaldi a que esos miedos y sensaciones fueran desapareciendo, permitiéndole continuar con su cargo en la empresa. Así como ella son muchas las mujeres que durante el embarazo sienten que la maternidad no es compatible con determinado ritmo laboral. “Para mí, fue clave poder encontrar un espacio guiado por un profesional para trabajar en entender dónde estaba, cuál era mi situación actual y futura, y ver qué conversaciones necesitaba tener con mis compañeros, jefes y clientes”, afirma luego de su experiencia en talleres para madres ejecutivas.

¿Qué ofrecen de nuevo?

Cada vez son más las empresas que ofrecen este tipo de programas específicos para acompañar a las mujeres antes, durante y luego de la maternidad, de modo tal que puedan compatibilizar el rol de mamá y de profesional. Andrea Linardi, directora de AL Grupo Humano, observa que es frecuente que en el mundo empresarial la maternidad sea vista como un limitante en el desarrollo profesional hasta por las mismas mujeres. Sin embargo, asegura que esto no tiene que ser así y que, de hecho, ellas pueden seguir manteniendo la productividad de distinta manera, siempre y cuando la empresa sepa contenerlas y escucharlas. “Seguramente la maternidad sea el hecho más relevante en la vida de una mujer y la experiencia de criar hijos es una excelente escuela de liderazgo”, afirma.

Sabrina Díaz Ibarra trabajaba como abogada en una organización. Cuando decidió ser madre sintió que las oportunidades laborales comenzaron a cerrarse. “Cuando me di cuenta de que la empresa no tenía herramientas para acompañar mi proceso de maternidad, tomé la decisión de irme”, cuenta. Al tiempo, reconoció que, así como ella, muchas mujeres dejan sus trabajos corporativos o los continúan con gran angustia y frustración ante la falta de propuestas que concilien la maternidad con la vida profesional. Este fue su disparador para encarar un proyecto que revirtiera esta situación.

“Armé un programa de Maternity Coaching que fuera una voz articulada con todo lo que las madres necesitaban dentro de sus espacios laborales. Es real que cuando la mujer está en su mejor momento profesional es cuando biológicamente puede ser mamá. La incertidumbre, la inseguridad y los miedos que surgen durante el embarazo hacen que muchas prioricen a sus hijos y renuncien. Pero esto no tiene que ser blanco o negro. Hay muchos matices que las empresas tienen que hacer posible”, indica la -ahora- especialista en acompañar a mujeres ejecutivas antes, durante y luego de la maternidad.

Según Díaz Ibarra, la fuga sostenida de profesionales con más de una década de experiencia en puestos gerenciales que, a la hora de elegir entre la familia o la carrera laboral, priorizan a sus hijos, representa un costo muy alto para las empresas.

“Los programas de maternidad son fundamentales para retener a la ejecutiva así como también para atraerla”, asegura.

Linardi coincide en que el Maternity Coaching es otro punto dentro del abanico de beneficios que apuntan al bienestar integral de los colaboradores a los que las empresas están comenzando a prestarles cada vez más atención al reconocer que si el personal se siente respetado y cuidado, se compromete más favoreciendo la rentabilidad del negocio. “Trabajar con la maternidad impacta en el bienestar de las personas y eso crea más compromiso y, por lo tanto, se obtiene una mayor rentabilidad”, resume la directora.

¿Qué es el Materity Coaching?

Paula Levy, socia de Hugo Levy & Asociados destaca que crear el espacio para ver qué les pasa a las madres y darles herramientas para poder tener conversaciones efectivas supera a otros beneficios como pueden ser la flexibilidad horaria o la sala de lactancia. “Todavía falta mayor conciencia corporativa sobre las conversaciones que hay que tener en estos casos”, sostiene. De esta forma, su propuesta, a la hora de trabajar con las madres, incluye a los jefes de las ejecutivas dado que si nunca vivieron de cerca los cambios que experimentan las mujeres con la maternidad es difícil que las comprendan y, por lo general, tienden a minimizar lo que les pasa y volverse más estrictos.

“A veces hablamos de maternidad y no tenemos idea de lo que estamos hablando. Es un tema tan profundo. Se trata de un cambio tan grande en la vida de una mujer que hay que abordarlo con mucho cuidado”, indica Díaz Ibarra. Por eso insiste en que los programas que favorecen un ambiente para que ellas puedan compartir sus miedos, incertidumbres, culpas, ansiedades y la misma felicidad que la maternidad brinda no son sólo para las mamás.

El Maternity Coaching termina siendo responsabilidad de todos los que forman parte de la empresa porque el tema le importa a la madre, pero también a los que son padres, y a los superiores y asistentes de la ejecutiva que comenzará la licencia.

Para esto, contar con los recursos para generar conversaciones efectivas apenas se conoce sobre el embarazo es fundamental dado que permite ir alineando expectativas y objetivos con otros profesionales e ir creando buenos acuerdos con tiempo que resulten en un beneficio para todos en la compañía.

“A veces pensamos que conversamos, pero no lo estamos haciendo de la forma correcta. Pensar en nuestras inquietudes, generar el contexto adecuado, aprender a negociar y ser fieles a nosotras mismas son todas herramientas básicas para hacer coincidir nuestras expectativas y deseos con los de la organización”, detalla Díaz Ibarra.

Volver a trabajar

El regreso luego de la licencia es otro paso a planificar. “Es importante que cuando la madre vuelva, tanto ella como la empresa estén preparadas para que se integre ya sea al comienzo, al final o a mitad de un proyecto”, agrega. Para lograr esto se deben establecer objetivos y generar planes de acción a corto, mediano y largo plazo que sean funcionales antes, durante y luego de la licencia por maternidad. Brenda Barán, socia directora de Glue Consulting, señala que para lograr una buena transición entre las distintas etapas es clave lograr buenos acuerdos respecto de los horarios y la modalidad en la que se trabajará antes y luego de la licencia, así como confiar en el equipo que se tiene a cargo, organizando y delegando tareas.

Asimismo, Díaz Ibarra sugiere, durante los meses de licencia, mantener un contacto mínimo con la organización para estar al tanto de las novedades más relevantes del negocio, saber su estado, los objetivos, las contingencias que se presentaron y los resultados obtenidos hasta el momento. Con la participación activa de los jefes, esto permitirá lograr un mejor soft-landing al regresar de la licencia.

Si el proceso de reinserción estuvo bien hecho, Barán asegura que hay mayores posibilidades de que la profesional obtenga los mismos resultados que antes de iniciar la licencia o incluso los mejore. “Las mujeres se vuelven más eficientes al ser madres. Más allá de que vuelven con una energía renovada, logran ser más multitasking, se vuelven más resultadistas y más efectivas a la hora de manejar sus tiempos”, ejemplifica.

 

Por: Ana Falbo