Neuroplaticidad: descubre nuestra maravillosa capacidad de desaprender

La neuroplasticidad también conocida como plasticidad cerebral, se refiere a la capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar como resultado de la conducta y la experiencia. Nuestro cerebro es un órgano resiliente.

Nuestro cerebro  es capaz de superar eventos catastróficos

Hasta los años 60, los psicólogos creían que los cambios en la estructura cerebral sólo podían tener lugar durante la infancia. Se creía que en la edad adulta, las estructuras cerebrales eran inmodificables. Las investigaciones más recientes demuestran que el cerebro continúa creando nuevas conexiones neuronales y alterando las ya existentes con el fin de adaptarse a nuevas experiencias, aprendiendo de la conducta y la nueva información para crear  nuevos recuerdos desde que nacemos hasta que morimos. Atrás quedó el slogan tan ágilmente repetido: “ya estoy grande para aprender estas cosas.”

Esto significa que nuestro cerebro es resiliente, es decir, capaz de superar eventos catastróficos, experiencias traumáticas, infancias difíciles y desarrollar nuevas conexiones neuronales saludables, si tiene los estímulos adecuados e incorpora nuevos hábitos, desechando los que ya no necesita a través del desaprendizaje.

Se trata de excelentes noticias para los más de 5,7 millones de personas al año que sufren de accidente cerebrovascular (ACV), según la Organización Mundial de la Salud, y abre una puerta para estimular al cerebro con prácticas de rehabilitación que incentiven la neuroplasticidad innata a él.

En un lenguaje sencillo, diremos que nuestros hábitos construyen una “autopista neuronal” determinada y que al desaprender lo que hacemos es generar “caminos alternativos” que antes no existían.

Más que una oportunidad, la capacidad de desaprender se ha vuelto vital para seguir actualizados en un mundo tan cambiante como el actual. De hecho, según Samuel Asbersman, autor del libro La vida útil de los datos, el conocimiento de hoy tiene una fecha de expiración de menos de 10 años.

¿Te imaginas la vida acumulando recuerdos, conocimientos y detalles de todas y cada una de las cosas que te suceden en un día promedio? ¿Cómo lograría tu cerebro priorizar lo importante sobre otros datos que son realmente superfluos? ¿Cómo habría espacio para lo nuevo, si tenemos apego a lo sucedido en el pasado?

Desaprender con un propósito es el primer paso hacia la transformación y el cambio verdaderos. Es “echar por la borda”, como dice el español y experto en felicidad Eduardo Punset, todas las creencias, los hábitos y las costumbres que hemos adquirido y no están a tono con estos tiempos, pero ocupan espacio en nuestro cerebro. Cuestionemos todo lo previamente aprendido y si no nos suma o permite evolucionar, podemos dejarlo ir y abrir la puerta para aprender lo nuevo. A no desalentarse: cambiar nuestros hábitos, cambia nuestra estructura cerebral y por ello son necesarios al menos tres meses de práctica ininterrumpida para lograr reemplazar esa acción a la que estábamos tan habituados por otra que nos sea más funcional a nuestros objetivos. ¿Desaprendemos?