miedo

MIEDO/ Del latín mentus “temor”, es definido por la Real Academia Española como: “angustia por un riesgo real o imaginario. “Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea”

¿Qué es el miedo?

El miedo es una de las emociones más antiguas de los seres humanos. La evidencia científica sostiene que nuestros antepasados más arcaicos ya lo experimentaban y por este motivo se lo considera como la primera emoción en nuestra escala evolutiva. Desde el punto de vista biológico, el miedo cumple una función de preservación de la especie: surge en los seres vivos como un mecanismo de defensa y de supervivencia. Así, el miedo protege al individuo ante una situación de peligro, predisponiendo todo el cuerpo para una reacción de huida o defensa (también podría ser de parálisis cuando la emoción es muy intensa) como por ejemplo cuando huimos de un animal predador, nos alejamos del fuego ante el peligro de quemarnos o luchamos contra un agresor.

¿Cuándo aparece el miedo?

Ese miedo automático, instintivo y de protección no tiene ningún instante de pensamiento y radica en el cerebro reptiliano, órgano que se encarga de regular las acciones esenciales para la supervivencia como el comer y el respirar. Pero la evolución cerebral de nuestra especie trajo aparejado el desarrollo de la corteza cerebral y ahí nos enfrentamos a un nuevo escenario: ahora el miedo también puede “pensarse” ¿Aquí comienzan los problemas con el miedo? ¿Es nuestra razón la que nos lleva indefectiblemente a sentir miedo? El inconveniente no es el miedo en sí, sino la relación que mantenemos con el pensamiento que lo genera. El miedo se produce cuando valoro que las circunstancias a las que me enfrento son amenazantes para mi integridad personal, cuando juzgo que debido a la intensidad o naturaleza de aquello a lo que me enfrento, mi capacidad de hacer frente se va a ver superada y “algo malo me va a pasar” “algo voy a perder”. Así empezamos a experimentar diferentes tipos de miedos: miedo al fracaso o al éxito, a la crítica, al ridículo, al rechazo, a no saber, a equivocarme, a la muerte, a viajar en avión y la lista se torna ilimitada. Corporalmente, podemos sentir un aumento en la tonicidad de los músculos, taquicardias y elevación de la presión arterial, entre otros cambios fisiológicos.

El miedo y sus consecuencias

Cuando nuestros juicios o pensamientos nos llevan a gatillar el miedo, podemos paralizamos o pagar precios muy caros para acceder a nuestros objetivos. Mantenemos durante años un trabajo que detestamos, evitamos dar corte a relaciones insatisfactorias, hasta nos reprimimos momentos de disfrute por consecuencia del miedo, la sexualidad, viajar, conocer gente nueva, hablarle a la persona que nos gusta, hacer un determinado deporte…  ¿De qué cosas no estás pudiendo disfrutar por miedo? ¿alguna vez te lo preguntaste?.

Nuestros pensamientos generan un miedo desbalanceado que nos quita posibilidades de avanzar proactivamente hacia nuestros objetivos personales o profesionales y transforman a esta emoción desde su propósito original de autodefensa, a uno desfavorable en nuestras vidas.
Si nuestro diálogo interno está poblado con mensajes dañinos tales como “voy a fracasar en mi trabajo” “me va a ir mal en la vida” “voy a perder todo mi dinero” “ voy a enfermarme…”. ¿Cómo podemos ganar autoconfianza cuando todo el tiempo nos estamos mandando mensajes atemorizantes?

 

Miedo y certeza

Detrás del miedo albergamos la certeza de que lo que tememos que pase “es” lo que va a pasar. Creemos que nuestras interpretaciones son siempre acertadas y raras veces las cuestionamos.

El concepto de inteligencia emocional radica en que, ante las emociones propias y ajenas, la persona pueda: percibirlas y valorarlas, comprenderlas y emplearlas para enriquecer su pensamiento y adecuar consecuentemente sus acciones.
La inteligencia emocional a través del coaching ontológico consiste en la reconstrucción lingüística de las emociones y los estados de ánimos, para desarticular desde el lenguaje, aquellos pensamientos que se generan en esa experiencia emocional, permitiendo de esta manera tener conciencia de uno mismo, autogestión de la emoción y sus resultados.

Cuando sientas miedo, podría ser de utilidad que te hagas algunas preguntas para desafiar tus juicios. ¿Puedes identificar cuál es el hecho que dispara la emoción? ¿Puedes ver cuál es la valoración, pensamiento, juicios o historias que estás teniendo en relación al hecho? ¿A qué te predispone esta emoción de miedo, te acerca o te aleja de tus metas? ¿De qué otra forma podrías interpretar el hecho?¿Qué tienes a mano hacer para cambiarla? ¿Qué conversaciones podrías abrir? ¿Con quién? ¡Es importante que no te quedes “conversando sólo”!. Nuevas acciones generan nuevas formas de ser. 

Te invito a solicitar tu conversación de coaching on line para empezar a encontrar respuestas a estas preguntas o mejor aún,  encontrar preguntas para no tener que buscar respuestas. 

No podemos elegir no tener miedo, pero sí podemos elegir que queremos hacer con él, como dijo alguna vez Nelson Mandela:

“Aprendí que el coraje no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El hombre valiente no es aquel que no siente miedo, sino el que conquista ese miedo.”

 

Por:  Guillermo Ruiz Braga, Licenciado en Administración de Empresas,  Coach Ontológico Profesional, Director de la Red Coaching.

Conversaciones de coaching on line: guillermoruizb@gmail.com