Independencia laboral | Son cada vez más las personas que cumplen el sueño de ser sus propios jefes. La independencia resulta muy tentadora. Pero, ¿qué nos lleva a elegir un trabajo independiente? ¿Qué conversaciones debemos tener en cuenta al momento de empezar a planear?

Si bien el término “relación de dependencia” empieza a quedar desajustado en un mundo laboral con mayor autonomía (homeworking) y horizontalidad, nos referimos a la posibilidad de elegir entre un empleo en el que seguimos los lineamientos de alguien más versus otro en el que somos nuestros propios jefes.

Las personas que trabajan por cuenta propia son un grupo variado que abarca desde profesionales independientes y artistas, hasta vendedores ambulantes y artesanos con una economía de subsistencia.

¿Qué los impulsa a actuar como empresas unipersonales?

  • Encontrarse ante una posibilidad de establecer un negocio. En algunos casos, el negocio propio aparece como una oportunidad: una indemnización que se convierte en capital inicial, una herencia, la invitación de un socio potencial…
  • No tener jefes. Puede ser un gran atractivo. La convivencia diaria con alguien que les diga qué hacer y cómo actuar resulta insostenible para algunas personas.
  • Mayor posibilidad de progreso. El crecimiento a través de un emprendimiento no tiene techo, mientras que una carrera en relación de dependencia puede ser más lenta y acotada.
  • Tener horarios flexibles. Los horarios rígidos de fábricas y oficinas dejan afuera a muchas personas con capacidad y ganas de trabajar, que encuentran en el trabajo por cuenta propia la posibilidad de manejar los tiempos para la familia, los estudios, el deporte u otras actividades.
  • Desarrollar una pasión. Armarse como unidad económica autónoma permite volcar toda la pasión en la actividad elegida y, por otra parte, puede ser un fuerte motor para el crecimiento.

“La única forma de hacer un trabajo genial, es amar lo que haces”, decía Steve Jobs

  • Responder a nuevas formas de contratación. En la medida en que se flexibiliza la contratación de personal en las empresas, muchas alientan la incorporación de empleados “freelance”, autónomos o monotributistas. Así, el cuentapropismo puede ser la forma de acercamiento inicial a ciertos puestos de trabajo.
  • Seguir una tradición familiar. El cuentapropismo suele transmitirse como una forma de vida, de generación en generación. Tal es el caso de comerciantes y de profesionales independientes que, en muchos casos, legan a sus hijos el local, oficina o estudio.

¿Qué conversaciones deberemos tener en cuenta en el momento de planificar?

  • Las metas y objetivos nos pertenecen. Ya no habrá nadie más que nosotros mismos que fije nuestros estándares de calidad de nuestro producto o servicio ni nuestros objetivos de cuánto y cómo vender. Seremos nosotros mismos los que deberemos declarar una visión para nuestro negocio. ¿Qué será necesario lograr entonces los próximos cinco años? Y para eso, ¿qué deberé haber logrado en un año? y entonces, ¿qué es necesario hacer el próximo mes? ¿Cuáles serán los estándares de calidad y precio para mi producto? ¿Elijo que sea barato o que sin importar el precio conserve la calidad que declaro?
  • Definir las redes necesarias para que nuestro emprendimiento funcione. No es mandatario saber todo de todo pero sí es imprescindible generar relaciones con aquellos que sí sepan de aquellas materias en las que nosotros somos legos. ¿Cómo elijo mis proveedores de acuerdo al estándar de calidad que declaré para mi producto? ¿A quién recurro para mis proyecciones contables? ¿A quién acudo para diseñar mi espacio?
  • Flexibles pero con los pies en la tierra. De acuerdo a mi planificación, ¿cuánto dinero debo generar este mes? ¿Cuántas horas de trabajo son necesarias para generarlo? Un horario flexible, no implica la inexistencia de un cronograma de actividades.
  • Si tengo un socio. Sentar por escrito los acuerdos de división de tareas, horarios, etc. Aclarar desde el inicio de la relación laboral que se pueden plantear diferencias sin que esto implique un quiebre en la relación, puede generar un espacio de confianza y apertura para abrir conversaciones que de otro modo evitaríamos por considerarlas “peligrosas”. Escuchar con apertura y activamente.

 

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