En esta primera de varias entregas sobre el tema, la MCC Laura Bicondoa nos cuenta cuáles son las habilidades más importantes para vivir exitosamente la 4a. Revolución que ya está ocurriendo a gran escala y a toda velocidad.

¿Qué es la 4a. Revolución?

Estamos siendo testigos y parte de la 4a. Revolución, aquella que marcada por la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas, cambiará el mundo tal como lo conocemos. Las nuevas generaciones nacieron ya en este mundo digitalizado. Las que no, tenemos el desafío de aprender para subirnos a esta ola, que al decir de los economistas, cambiará el mundo tal como lo conocemos a gran escala y a gran velocidad. La mayoría de los conocimientos que hemos adquirido tanto en la escuela como en la universidad, hoy son prácticamente obsoletos para el mundo que viene. Nos dejan las bases, pero es nuestra responsabilidad saber construir sobre ellas.

Investigando sobre el tema, descubrí un artículo sobre las aptitudes que Google busca en el momento de contratar a sus empleados. Todas tienen algo que ver, directa o indirectamente, con el aprendizaje. Por eso los invito a conversar a través de varias columnas sobre el fenómeno del aprender, para poder profundizar y descubrir nuevas maneras de observar el mundo que nos rodea y sus tendencias.

¿Saber divertirse?

La primera habilidad que se menciona bajo el nombre de “googleyness”, está compuesta por varios factores: saber divertirse, humildad intelectual, perseverancia y la habilidad de tomar riesgos. ¡Qué interesante! Al contemplar una búsqueda laboral, ¿cuántos de nosotros incorporamos como importante el saber divertirnos? ¿Qué es lo que hace que separemos la diversión del trabajo? ¿Será que la diversión sólo está destinada al “tiempo libre”, las relaciones más cercanas, lo “liviano”? ¿Y si extrapolarámos esas características al trabajo? ¿Cómo sería trabajar y divertirse? Y, volviendo a nuestro tema central, ¿cómo sería aprender y divertirse?

Cada vez que comenzamos un nuevo trabajo, somos principiantes, al menos para ese trabajo en ese lugar. Observamos todo con curiosidad y atención, procurando absorber la mayor cantidad de información en el menor tiempo posible, para sentirnos “parte de” esa comunidad a la que ingresamos.

Asociamos el hecho de ser “nuevos” o “principiantes” generalmente con la ignorancia, el no saber. Y nos sentimos incómodos, ¡como si en algún lugar estuviese escrito que tenemos que entrar a una experiencia nueva como si la hubiésemos vivido mil veces!

Y es allí en donde la exigencia se lleva puesta a la diversión. Deja de ser divertido y pasa a ser frustrante y desagradable. Nuestro entusiasmo inicial, propio de los principiantes, se opaca con la sensación de que somos menos que otros porque no sabemos.

“No sé”, el 1er paso de todo aprendizaje

Pero, ¿cuál es el primer paso necesario para aprender algo? ¡Declarar que no sabemos! Y aquí quiero hacer una aclaración: no sabemos “eso” que queremos aprender. Pero hay algo que sí sabemos: sabemos que sabemos aprender. Sabemos que a lo largo de nuestra vida estuvimos aprendiendo y lo seguiremos haciendo en la medida en que declaremos espacios de ignorancia.

Ser principiantes es una experiencia maravillosa si la vivimos con los estándares que corresponden al empezar a aprender algo. Por el contrario, puede ser una experiencia desalentadora si le ponemos estándares de expertos.

Y aquí, tiene cabida sin dudas, la segunda aptitud que menciona Google: humildad intelectual. Humildad intelectual significa que todavía nos queda mucho por aprender. Que lo que sabemos es útil y que lo será más aún si no lo convertimos en un manual de procedimientos. Mejor pensar en lo que sabemos como una estructura flexible que se puede transformar y adaptar, como muchas otras, no como la única. Ser humildes intelectualmente también tiene que ver con darle autoridad a quienes veamos como maestros para que nos guíen. Confiar en sus criterios y entregarnos a la aventura. Soltar la arrogancia que viene con el kit del “saber” y recuperar la actitud de los niños, siempre dispuestos a preguntar y a experimentar. Esta capacidad está en nuestra naturaleza humana.

Tomar riesgos y ser perseverantes

Por último, Google menciona también la perseverancia y la habilidad para tomar riesgos. Perseverancia -y resiliencia- para continuar usando el error como una maravillosa invitación a seguir aprendiendo, como una puerta a la innovación. Cultivar la perseverancia es una habilidad básica para aprendices principiantes. Continuar y mantenerse en el proceso sin darse por vencidos. ¿Cuántos sueños han quedado en el tintero por no haber perseverado? ¿Cómo saberlo? Lo sabremos si arriesgamos. Si tenemos el coraje suficiente para mantenernos hasta que el aprendizaje dé sus frutos.

Reconocer los riesgos habla también de nuestra capacidad de soltar lo conocido y navegar la incertidumbre.
Estas dos últimas serán las constantes en el mundo que nos toca vivir a partir de ahora.

No sé si todos queremos trabajar en Google. Lo que si sé, es que podemos escuchar lo que Google busca en sus colaboradores para seguir marcando tendencia. Creo que la mayoría de las organizaciones que miran hacia delante deben estar haciendo lo mismo. ¿Estamos preparados para este desafío?
Lo seguimos conversando en la próxima!

Laura Bicondoa

Columna escrita para La Red Coaching por:
Laura Bicondoa. MCC de la ICF y de la AACOP
Directora del Programa Estrategias de Coaching Ejecutivo.
Nuevo lanzamiento: agosto 2018

 

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