Adiós, mundo!. Hola, mundo!

¿Adiós mundo?. ¿Acaso el mundo se acaba?. ¿Es éso lo que pretendemos enunciar?. No queremos abrir una conversación escatológica. Sí queremos hablar con Ud, querido lector, sobre el fin del mundo tal como lo conocemos, y sobre aquél nuevo mundo que empieza a surgir cuando miramos hacia el futuro. 


Según varios pensadores como Yuval Noah Harari, Nicholas Negroponte y Tony Seba no es posible adivinar ni predecir el futuro, pero sí podemos imaginarlo y anticipar con bastante aproximación, cuáles son las posibilidades que se podrían presentar.

 

Mundo disruptivo

A lo largo de la historia, la humanidad ha sido testigo de cómo los descubrimientos, la tecnología y los inventos han transformado nuestra forma de vivir. La innovación modifica nuestros hábitos y costumbres. Provoca la obsolescencia de productos y costumbres y da paso a nuevas opciones.

Cuando una nueva tecnología aparece con una oferta más conveniente, se produce una disrupción en el uso de un producto y éste se convierte en obsoleto. La historia está llena de ejemplos: la fotografía en papel, el envío de correspondencia y la comunicación por telefonía fija cedieron paso a la fotografía digital, el correo electrónico y las videollamadas de whatsapp.

La disrupción destruye empleos y también los crea; se abren y cierran oportunidades. Cientos de empresas y puestos de trabajo han desaparecido y desaparecerán y paralelamente, nuevos negocios y nuevos puestos laborales serán creados. Empleos de los que aún no tenemos una idea cabal dado lo reciente de la robótica y sus aplicaciones.


“Se preveía que los cambios radicales en el mercado laboral llevarían 10, 20 o 30 años, pero la Covid-19 está acelerando el proceso. Hay sectores enteros que se están hundiendo o desapareciendo. Ahora bien, surgirán nuevos puestos. El problema radica en disponer de las actitudes necesarias para llevar a cabo las tareas que implican dichos puestos de trabajo nuevos. Como no podemos predecir el futuro, no podemos saber cómo será el mercado laboral en 2040 y, por lo tanto, no podremos formar a los niños de hoy en día con las aptitudes que se requerirán para entonces. Es necesario estar en constante formación y reinvención. Una y otra vez. Y esto constituirá una carga enorme. Pensemos que tenemos que volver a empezar a los 40 años, luego a los 50 y de nuevo a los 60”.
Yuval Noah Harari

 

Hablemos de energía

Tony Seba afirma que la producción de energía basada en gas, carbón y petróleo se convertirá en obsoleta.  Este cambio provocará una cascada inimaginable de efectos. El principal de ellos será la inestabilidad de algunos países dependientes del petróleo.

“Con la obsolescencia del petróleo, carbón y gas, el mundo se va a reacomodar, se alterará la geoestrategia universal y los países deberán enfrentar una modernización ecológica de su economía”.

 

Si una cadena de supermercados como Wallmart, utilizara sus techos para producir energía solar, lo producido alcanzaría para abastecer de la energía necesaria a un 25% de todos los vehículos de EEUU. Si todos los estacionamientos del mismo país produjeran energía solar en sus terrenos, el resultado sería más que suficiente para proveer de energía a todo el país y todavía sobraría un 30% para exportar.

En 2030 casi todos los vehículos serán eléctricos, autónomos -sin conductor- y a demanda, es decir, pediremos un auto sólo cuando lo necesitemos. Será mucho más barato no tener vehículo y usar servicios como Uber para desplazarnos. Esto provocará que haya un 80% menos de vehículos en las calles.  

Según Seba, el 96% del tiempo los autos están estacionados y entre el 20 y 30% de la construcción en las ciudades está dedicado a ello. Sin autos para estacionar, ¿qué pasará con los estacionamientos?. Ésto podría cambiar la forma en la que se diseñarán las viviendas y edificios. ¿Habrá más parques? ¿Más casas? ¿Más negocios?


Probablemente los buses en los que nos trasladaremos se conviertan en bares o restaurantes tipo Starbucks, con conexión para trabajar o entretenernos y obviamente serán autónomos.

 

El ser humano ya es un sistema hackeable

 

Para el historiador Yuval Noah Harari, existe hoy la tecnología que permite descifrar a los humanos, “saber qué pensamos para anticipar nuestras elecciones, para manipular nuestro deseos humanos de maneras que nunca antes fueron posibles”. Al conocer nuestras “debilidades”, un pequeño grupo de gente podrá enviarnos publicidades o noticias que alteren nuestra atención y cambien totalmente las acciones que realizamos diariamente. Perderemos horas de nuestro tiempo en hacer lo que hace 20 años atrás no hubiéramos pensado hacer, buscaremos en Facebook, Twitter, Youtube esa noticia que nos preocupe o llame nuestra atención”. 

 

 

El foco de la transformación -insiste- no estará en autos, ni en las armas, ni en ningún objeto. El gran protagonista del cambio futuro seremos nosotros mismos pues aprenderemos cómo elaborar cuerpos y cerebros. “Desaparecerá el ser humano tal como es actualmente y será reemplazado por seres evolucionados. La diferencia que existirá entre estos nuevos seres humanos y nosotros será mayor que la diferencia que existe entre nosotros y los chimpancés.” 


Harari sostiene que la ingeniería biológica permitirá diseñar estos seres evolucionados en breves lapsos de tiempo. Modificando el ADN de los humanos se podrán mejorar sus habilidades cognitivas o físicas o crear nuevas habilidades. Desde hace pocos años, es posible reescribir el código genético de los seres humanos.

Ya existen experimentos en animales donde no existen aún barreras éticas, políticas ni morales. Ya es posible obtener el gen de una medusa verde fluorescente e implantarlo en el ADN de un conejo o un mono y que éstos tengan un brillo de color verde. No hay inconvenientes técnicos para hacerlo en un humano y convertirlos en un ser que irradie fluorescencia verde.

Son numerosos los experimentos realizados con ratones donde se han implementado cambios genéticos que alteraron sus habilidades y su personalidad. ¿El resultado?. Ratones más astutos que podían resolver laberintos que otros no. Ratones con un cambio marcado de actitud: frente a la presencia de un gato, los súper ratones actuaron con valentía y lo atacaron en vez de huír. Harari sostiene que no sería muy diferente para la ingeniería biológica llevar a la práctica estos cambios en humanos.

 

Adiós, mundo sin conectividad

 

Para Nicholas Negroponte la conectividad es fundamental en el nuevo mundo que vivimos.

“Todos los grandes dilemas del planeta desde la distribución de alimentos hasta la atención sanitaria y la eliminación de la pobreza, se eliminan con la conectividad. En dos sentidos, uno, la educación es parte de la solución, y dos, la inteligencia colectiva es mejor que la individual.”

En una reciente entrevista, Negroponte sostuvo que “la retroalimentación computacional permite producir alimentos sin tierra. Vegetales perfectamente saludables que crecen de prisa… sin nada de tierra, totalmente basados en el aire. Ya no te falta conquistar medio Africa para alimentar a 2/3 de China. Se puede producir carne sin una vaca, sólo con su ADN.”


La ingeniería robótica haría posible que nano-robots, ingresados en nuestro organismo a través de una pastilla,  circulen por el torrente sanguíneo. De esta manera, se podrían detectar enfermedades y células cancerígenas anticipadamente y luchar contra gérmenes in situ. Ésto se podría convertir en una especie de segundo sistema inmunológico: un sistema inmunológico biónico.


Podrían crearse cyborgs, seres mitad orgánicos y mitad inorgánicos. En caso de la pérdida de una mano, ya es posible reemplazarla por una mano biónica, que a través del cerebro, logre su absoluto control. 
Sin embargo, una mano biónica todavía no alcanza a realizar todas las funciones que cumple una mano orgánica. Esta funcionabilidad ha requerido la evolución de cientos de miles de años, pero una mano biónica evoluciona permanentemente y se puede actualizar de la misma manera como lo hacemos con el software de nuestro celular. Con el tiempo además, superará el potencial de la mano orgánica.
Pero lo más sorprendente de ésto, es que tenemos dos manos integradas al cuerpo pero podríamos tener 4, 6 o más, y usarlas de forma remota. Podríamos estar lavando los platos, hablando por celular, tener a nuestro sobrino en brazos y estar en otro país abrazando a un amigo al mismo tiempo.

 

Nuestro rol en el nuevo mundo


Esto es sólo una de las facetas del futuro posible. Nos espera una revolución transformadora en todos los dominios de nuestra vida. Se alterarán hábitos, costumbres, patrones de conducta, desaparecerán creencias y alcanzará también a impactar en principios y valores. Exigirá replantearnos aspectos éticos de nuestra vida y prepararnos como nunca para los nuevos tiempos.

En estas transformaciones siempre hay ganadores y perdedores. ¿De qué lado elegimos estar?.

Lo que sí parece quedar muy claro es que no será el poseer conocimiento académico y técnico puro  -que se vuelve obsoleto en breves lapsos de tiempo- lo que marque la diferencia, sino nuestra capacidad de aprender a aprender y nuestra habilidad para resolver situaciones fuera de algoritmos rígidos de la inteligencia artificial.

 

Artículo escrito por C.O.P Hugo Colaneri y C.O.P Angela Kohashi para La Red CoachingAngela KohashiHugo Colaneri