Está demostrado que las emociones y los pensamientos producen indefectiblemente reacciones bioquímicas en nuestro cuerpo. El cuerpo y la mente forman una unidad y están íntimamente ligados a través de los sistemas inmunitario, endocrino y nervioso central.

Nuestro cuerpo está estructurado por nuestros pensamientos, creencias y emociones.

The Lancet, una prestigiosa revista médica a nivel mundial, en uno de sus más recientes artículos afirma que “los trastornos emocionales se han subestimado debido a la inadecuada apreciación de la relación entre la enfermedad emocional y otras condiciones de salud”. 

Ante una situación de stress -desde nuestra interpretación ontológica una situación es estressante o no de acuerdo a cada observador- nuestras glándulas suprarrenales liberan cortisol que incrementa el nivel de azúcar en la sangre, suprime nuestro sistema inmunológico y disminuye la formación ósea. En el otro extremo, después de un ejercicio físico, durante una sesión de masajes o cuando escuchamos la música que nos gusta, el cerebro produce endorfinas, sustancias naturales con poder analgésico,responsables de las sensaciones de alivio, calma y bienestar. El nivel de endorfinas disminuye en momentos desagradables: durante una discusión, una caída o un accidente.

El estado emocional influye en todas las enfermedades y en el compromiso que ponemos en el cuidado de nuestra salud. Un paciente que se sienta parte integrante de un grupo social -familia, amigos o cualquier institución o entidad social- tendrá motivos de peso para cuidarse porque ve su futuro con mayor esperanza, siente que importa y que pertenece. Del mismo modo, un individuo que ve buenas posibilidades para su futuro pondrá más empeño en su curación que aquel otro que piensa que “ya nada puede cambiar en su vida”.

la esperanza, la autoestima y la educación son pilares de nuestra salud.

El estrés, la resignación, el resentimiento son estados dañinos para la salud humana, aquí te compartimos algunos tips para intervenirlos de la mejor manera.

Tips para cuidar nuestra salud y nuestro estado de ánimo

  • Cultiva la gratitud: Haz del agradecimiento una práctica habitual. Agradece todo lo que tienes, agradece a las personas con las que compartes tu vida, agradece estar vivo, agradece infinitamente…
  • Escucha música: La música es un gran orquestador de estados de ánimo. Sé coherente entre la música que escuches y el estado de ánimo que quieras lograr. Cuando estés contento crea una playlist que te ayude en tus momentos de tristeza o aburrimiento.
  • Aliméntate saludablemente: “Somos lo que comemos”. Algunas investigaciones revelan que las personas que llevan una dieta rica en alimentos procesados sufren de depresiónansiedad, cambios de humor, hiperactividad, y una amplia variedad de otros problemas mentales y emocionales.
  • Arréglate: Generar una autoimagen que te agrade, aumentará tu autoestima y la liberación de endorfinas.
  • Incorpora diariamente alguna práctica de espiritualidad en tu rutina: Hay una extensa lista de bibliografía que demuestra los efectos positivos de la práctica espiritual en la salud mental. La práctica espiritual tiene muchas formas y todas válidas. Crea la tuya. Rezar, meditar, lo que te lleve a detener tu mente por unos instantes.
  • Genera y cultiva relaciones con otros: Lo que nos aporta más felicidad a las personas es la relación con otras personas, la sensación de pertenencia. No hace falta decir que no es importante la cantidad sino la calidad de estas relaciones. Cómo cultivamos la calidad? Conversando desde nuestra vulnerabilidad!

  • Entrena a tu mente para que se centre en las cosas buenas que te pasan: Cada noche, al final de tu día, recuerda todos los momentos agradables que te han pasado durante tu jornada y si es necesario, anótalos en un diario.

    Si lo haces cada día, verás por ti mismo cómo tu mente tiende cada vez más a centrarse en las cosas positivas ignorando las cosas negativas que te ocurren.

Fuente I:

Fuente II: