En un mundo que cambia a ritmo vertiginoso, existen profesiones y trabajos que van a desaparecer y otras nuevas profesiones y habilidades que van a emerger con fuerza. ¿Por qué el coaching ontológico es una de las profesiones que va a tener un gran auge en el futuro? Rafaela Echeverría en una entrevista imperdible.

¿Quién es Rafael Echeverría?

Sociólogo y doctor en filosofía, Echeverría obtuvo su doctorado en la Universidad de Londres. Durante 14 años ha sido consultor de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) de las Naciones Unidas. Ha sido asesor de la Comisión Nacional de Ciencia y Tecnología (CNPq) del Brasil; colaborador en el Center for Quality of Management (CQM), en Boston (EE.UU), y miembro del Comité Internacional de la Society for Organizational Learning (SoL) del MIT y de la Academia Mundial de Arte y Ciencias (WAAS).

Ha formado más de 55 generaciones de coaches ontológicos en 15 países, y ha entrenado a unos 9 mil ejecutivos, gerentes y empresarios de alta dirección. Echeverría ha sido también, una persona clave en la formación de grandes líderes mundiales. Compartimos con Uds algunos fragmentos de la entrevista que el autor concedió a un diario argentino.

¿Qué es el coaching ontológico? ¿En qué se diferencia de otras formas de abordar la superación personal?

— El coaching ontológico es una disciplina relativamente nueva que se inspira en los desarrollos filosóficos más importantes de fines del siglo XIX y XX. Es ontológico porque el ser humano es un ser lingüístico. Construye su realidad, su mundo, a través del lenguaje. El coaching ontológico es una disciplina que no presupone que el cliente tenga alguna patología. Esa es una gran diferencia con respecto a muchas áreas de la psicología.

La propuesta del coaching ontológico

El coaching ontológico encara experiencias de aprendizajes profundos en aquellas áreas en donde las personas sienten que se atascan, o que no son capaces de cumplir sus aspiraciones; en cuestiones que le son fundamentales.

El coach ontológico es un profesional que asiste a su cliente a través de preguntas, juegos, paralelismos, para que sea capaz de ver lo que no ve e inicie las acciones que hasta entonces no pudo tomar. En ese camino, realiza aprendizajes que lo transforman en el tipo de ser que ansía ser.

“Somos responsables del ser que podemos llegar a ser. Ese ser por construir es lo más importante en nuestras vidas”

– ¿Por qué el coaching será una profesión necesaria en el futuro cercano?

– Kevin Kelly, uno de los teóricos más destacados de las tendencias que vienen como consecuencia de las innovaciones tecnológicas, lo dijo en su último libro “The inevitable” (“Lo inevitable”). Y coincido con él porque frente al impacto de las transformaciones y de las obsolescencias que éstas imponen, se requiere responder con una capacidad de transformación personal, que nos cuesta realizar. Y es en esa necesidad del ser humano de transformarse, es donde el coaching ontológico adquiere relevancia. El coaching -y muy particularmente el ontológico – es una experiencia de aprendizaje profundo que conduce a formas de ser más expansivo, más acordes con nuestros tiempos y a responder a los desafíos que todos enfrentamos en forma reiterada.

El problema más serio de la humanidad hoy, es que nos enfrentamos una serie de transformaciones y de obsolescencias a las que no estamos siendo capaces de responder adecuadamente

Las habilidades fundamentales

— Muchos de los trabajos actuales van a desaparecer, y la mayoría de los que van a existir en el futuro, ni los imaginamos aún ¿Pero podemos intuir cuáles serán las competencias que nos va a demandar el nuevo mundo?

— Pienso que el futuro nos va a deparar sorpresas muy grandes. Una de las cosas que está pasando es que –por la aceleración del cambio, por su carácter exponencial, sistemático, sistémico y cualitativo– estamos teniendo dificultades crecientes para precisar lo que podría pasarnos. Se afirma con mucha fuerza que vienen profesiones que no atisbamos a identificar y que, en 15 años, el 70% de los oficios y las profesiones actuales van a estar completamente obsoletas.

Habiendo dicho eso yo pienso que hay dos elementos al menos que resultan fundamentales, que son parte central del tipo de formación que nosotros enseñamos.

“Los seres humanos requerimos del sentido de la vida, como condición de nuestra existencia. Esta pareciera ser la otra cara del poder que tenemos en participar de nuestra propia creación” (R.E.)

El primero, tiene que ver con las competencias conversacionales, entre ellas la capacidad de escuchar, de crear espacios emocionales posibiliten la creación e innovación. También las competencias para saber emitir juicios fundados, es decir, saber emitir una opinión fundada en evidencias concretas. Los juicios fundados nos guían mejor, nos permiten orientarnos mejor hacia el futuro. Es imprescindible ser impecables en las promesas que hacemos y adquirir la competencia de diseñar conversaciones. Esto último para dos cosas: asegurar el logro de los objetivos que nos proponemos y resolver los obstáculos que encontramos en el camino.

¿De qué se trata la habilidad de aprender a aprender?

El segundo punto, es enseñarles a los hombres y mujeres a apropiarse de la capacidad de tener autonomía de aprendizaje. Porque no va a haber competencia más importante que saber soltar lo que sabíamos y aprender cosas nuevas. Esa es otra competencia que se hace en prácticas conversacionales: tener la capacidad para cuestionar las competencias y conocimientos que teníamos y abrirnos a competencias nuevas y poder diseñar estrategias de aprendizaje.

Hasta ahora hablábamos de competencias técnicas, funcionales, es decir, cómo se hace o prepara tal y cual cosa, cuál es el algoritmo que tenemos que seguir para lograr resultado determinado. Esas competencias técnicas y funcionales se enfrentan a una obsolescencia brutal. Estas otras competencias son genéricas, transversales, afectan al conjunto de la existencia humana. A las competencias conversacionales nada las va a convertir en obsoletas. Aprender a escuchar te va a servir siempre porque siempre los seres humanos han sustentado su existencia en competencias como éstas.

— Y son justo las habilidades que la inteligencia artificial y las máquinas no van a poder hacer

— Exactamente.

¿Todos los servicios de coaching son iguales?

— Bajo el nombre “coaching” se guarecen también corrientes que se desempeñan de una manera muy improvisada  ¿Cómo diferenciar a quiénes son serios de quiénes no lo son?

— Tú tocas un punto que es fundamental. El coaching hoy es una variedad de propuestas muy distintas y profundamente desiguales. Muchas de ellas muy cuestionables. Nosotros creemos que la propuesta del coaching ontológico es la más rigurosa y la más poderosa de todas. La que produce los resultados más sorprendentes. Esta escuela se basa en 3 principios que son fundamentales: el rigor conceptual – nos alimentamos de las mejores tradiciones de pensamiento en filosofía, las humanidades y las ciencias -, la ética – basada en el respeto y en proteger la autonomía de la persona que está haciendo coacheada, de desarrollar relaciones de confianza y de agregación de valor para esa persona-. Y, por último, con prácticas capaces de exhibir una transformación eficaz, robusta y recurrente.

Fuente: