Coaching y tanatología | Trabajar nuestras pérdidas

Coaching y tanatología
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¿Coaching y tanatología?. Sí! para conversar sobre cómo seguimos adelante con nuestras vidas luego de una pérdida de alguien o algo que considerábamos muy importante para nosotros. Entrevista de La Red a Alzira Moisés Kuri, coach diplomada en tanatología

¿Quién es Alzira Moisés Kuri?

Alzira Moises Kuri

Alzira es life coach, coach de equipos y ejecutivo. Es mentora y docente en programas de formación de coaches y editora de temas de tanatología, desarrollo humano y coaching, entre otros. Ha participado como oradora y ponente en eventos diversos a nivel mundial.

¿Qué es la tanatología clínica?

“La tanatología es la ciencia que se dedica a trabajar todo lo relacionado a cómo un ser humano maneja las pérdidas en su vida. Es la encargada de ayudar a encontrar sentido al proceso de la muerte y a los duelos derivados de pérdidas significativas no sólo por muerte”.

Es clínica porque tiene que ver tanto con lo emocional como con lo médico y neurológico. Yo no soy terapeuta tanatóloga, pero tengo mucha experiencia en el tema porque antes que nada fui paciente tanatológica. Perdí a mi hermano, hecho que para mí fue doloroso y por eso comencé a tomar terapia con el Dr. Luis Alfonso Reyes Zubiría, pionero de la tanatología en México y miembro activo y fundador de varios proyectos de tanatología en el mundo. Tiempo después de ser su paciente, me convertí  en amiga y editora de sus libros y más tarde, en la editora de la Revista Internacional de Tanatología y Suicidio. Luego de todo eso, tomé el diplomado. Lo que yo hago ahora es trabajar las pérdidas desde el aporte del coaching porque la tanatología está basada en una terapia que tiene que ver con cuestiones psicológicas fundamentalmente.

 

Coaching y Tanatología

¿Quién da inicio a la tanatología?

Una mujer, Elizabeth Kübler Ross, fue quien inició propiamente este trabajo aunque sin llamarlo aún tanatología. Mi maestro fue alumno de ella. Elizabeth fue la que logró sistematizar de una manera científica lo que tiene que ver con el proceso de la muerte -todo lo que sucede previamente a la muerte-,  del morir y del duelo -lo que sucede posteriormente a morir-  que llevan los familiares. Ahora su modelo se utiliza con todo lo que tiene que ver con pérdidas, es decir, el duelo como sinónimo de pérdida. 

Etapas del duelo
“Elizabeth hace un modelo de  “duelo normal”  en el que pasás por negación, rabia, regateo o negociación, depresión y luego aceptación”.

 

Yo uso sus modelos en el coaching porque todos vivimos pérdidas, cambios, entonces como coach tienes que aprender a identificarlos. En este proceso, es importante saber distinguir si alguien padece depresión porque si bien los coaches no tratamos a la depresión, debemos saber identificar ciertos elementos que sí podemos trabajar aún en una persona con depresión. No todas las depresiones son patológicas, algunas se tratan con medicamentos y otras, no. Eso es lo que yo manejo de la tanatología, el proceso de cambio, de las pérdidas en general. El objetivo del proceso más que llevar al coachee a la acción (que sería muy difícil de lograr porque su bioquímica no es la adecuada) es trabajar en sus estados emocionales.

 

Coaching y tanatología: mirar al sentido de vida

Hay dos cosas que un coach debe tener muy en claro. Número 1, no todo se puede trabajar con coaching y eso está claro en nuestro código de ética. Número 2, hay indicadores de depresión a los que tienes que estar atento para que en un proceso de coaching el cliente no se frustre si no se puede mover, y tú, como coach, no te frustres porque “no estés haciendo bien tu trabajo”. Es tu responsabilidad conocer que hay diferentes recursos y profesiones para trabajar ciertos temas, y que debes saber reconocer cuándo debes derivar a tu coachee.

Dicho esto, lo más importante es que cuando tú tienes una mirada tanatológica, tú buscas que tu coaching esté orientado al sentido de vida.

“La tanatología no es una ciencia de muerte sino una ciencia de vida: busca que la persona logre conectarse con un sentido profundo de la vida y por lo tanto está muy relacionada con la espiritualidad”.

Cuando hago coaching, yo siempre indago sobre el tema espiritual porque la tanatología dice que eres un ser bio-psico-social y espiritual. No importa la religión, aún seas ateo o agnóstico, el sentido de vida es un tema que se debe coachear. Es un coaching más existencial. Es el cómo logras conectar el sentido de vida con el disfrute, la plenitud, la risa, con el cuerpo, el sexo, con lo que está bonito tener y que no te tengas que ir al Monte Himalaya para sentir que estás siendo espiritual.

 

Nuestro “para qué”

¿Y cuál es el sentido de la vida?

El que cada quién crea o quiera pero el problema es que no nos lo preguntamos. El sentido, desde una respuesta muy simplista, sería contestar tu “para qué” pero este para qué no es algo fijo, no es que un ángel haya venido el día que naciste y te haya dicho: “este es tu para qué, ve y cúmplelo”. No.

Tu “para qué” se construye cuando tú le das significado a lo que te sucede, inclusive a las pérdidas.

Siempre queremos descartar nuestras pérdidas. Actualmente, en mis procesos de coaching, presto mucha  atención a los elementos excluídos desde el propio consciente. Estoy coacheando a una mujer que está escribiendo un libro. Ella me cuenta que el momento que marcó un cambio en su vida fue la muerte de su papá cuando tenía ocho años. En la última sesión, le dije: “me llama la atención que en todo lo que cuentas, nunca me hayas hablado de tu papá más que para decirme que se murió y que desde ahí tu vida cambió”. Ahí hay un duelo mal manejado en aras de no sufrir. “Ya pasó, imagínate, tenía yo 8 años” y no te das cuenta cuenta de cómo impactó en tu vida, en tus situaciones.

Tu sentido de vida tiene que ver con que tú sientas que tu vida -voy a decirlo así- “sirve para algo” es decir, que sea significativa y que logre conectarte con Dios, la naturaleza, algo que te trascienda, que sea más grande que tú, que te contenga. Somos solamente humanos, no podemos pretender que no lo somos, se trata de conectar con nuestra humanidad.

En este momento de la entrevista, Alzira me mira y sonriéndose me pregunta: ¿Qué pasa?

Me sonrío porque hoy trabajaba en eso con mi coach. Pareciera que todo es sincronía en el Universo. Para mí, el sentido de la vida tiene que ver con ser oferta para el mundo desde quién uno es, como amiga, como hija, como profesional; en lugar de pensar que una sólo será oferta cuando realice tal o cual cosa grandiosa…

Quizás miramos demasiado el ser oferta para el mundo como un punto de llegada, pero como yo lo veo hoy, ser oferta es lo que tú provocas a partir de lo que tú eres. En este momento, tú eres oferta en la medida que estás creando un espacio para mí, para tí y también para la gente que lee La Red Coaching.

Creer que el destino es un punto de llegada es lo que nos genera mucho sufrimiento. La misma definición de felicidad nos genera mucha ansiedad, creyendo que es un puerto al cual llegar.

 

El dolor nos conecta con lo significativo

¿Qué es la felicidad para tí?

La felicidad para mí son momentos. Este es un momento de felicidad, un momento que puedo atesorar diciendo “es un momento feliz porque pude conectar con Angela y conversar con ella”, aunque me duela la garganta porque estoy engripada. El dolor no es algo que excluya la felicidad. No hay que vivir la vida como un drama, tenemos que vivir la vida con grandeza.

“Hay que tomar el dolor, vivirlo cuando haya que vivirlo. Si no sintiéramos dolor, no seríamos humanos, el dolor nos conecta con lo significativo, pero no te quedes en el dolor engolosinada toda tu vida.”

Sal del dolor, ve y prueba momentos de felicidad cuando te subas a tu coche y oigas música linda, o cuando converses con una amiga o cuando una persona que amas te toque. Esos son momentos de felicidad que si los ensartáramos en una hebra, tendríamos el “collar de la felicidad”. La felicidad no es algo lineal, donde nada me tiene que doler o molestar.

Coaching y tanatología
El dolor reconecta con lo significativo

Nuestras pérdidas: entre lo real y lo sentido

Dijiste que la tanatología asiste en las pérdidas. ¿Se trata de pérdidas físicas reales o también de aquello que uno puede vivir como una pérdida, por ejemplo un divorcio o el cierre de un negocio?

Son pérdidas físicas y simbólicas. Cualquier cosa que se muera, un trabajo, un perrito, un órgano, no significa en sí mismo nada más que aquello que representan para ti. Tienes que entender lo que la pérdida significa para ti.

“Uno no llora por la persona que se murió, uno llora por uno mismo, por el dolor que siente por el mundo que ya no va a ser posible”.

En el duelo, uno llora por las promesas que se hicieron en la relación que tenías con esa persona, el trabajo, etcétera que ya no podrán ser cumplidas. Lloramos por las expectativas que teníamos puestas en esa relación o en ese objeto que ya no van a existir. Cuando terminas con una relación de pareja, terminas físicamente con una persona, tu proyecto de familia ya no va a ser posible; hay que reinterpretar esa expectativa que no se cumplió, darle un sentido diferente para tener un proceso de duelo sano que arribe a la aceptación.

“La aceptación no significa que te deja de doler lo que pasó, que lo borras de tu existencia. Aceptas cuando logras entender que lo que pasó fue muy importante, pero que aunque te duela, puedes continuar con tu vida”.

Por lo tanto, en un proceso de duelo te encuentras con lo que ya no va a ser posible, con el aprendizaje que te lleva a la aceptación y con la vivencia de los rituales. La gente ya no vive los rituales, quiere saltar esa parte creyendo que así deja de sufrir y no se da cuenta que los rituales tienen una razón de ser.  Tú necesitas cerrar mentalmente, ir al velorio  llorar y gritar allí si quieres, descontroladamente, pero no un año después pues si haces eso, la gente misma va a pensar ¿esta mujer está loca o qué?.

 

La construcción de una nueva identidad

Además de todo ésto, tienes que aprender a construír una nueva identidad. Estabas en una pareja, eras “la novia de”. Existía una identidad pública de tí y una identidad interna, donde te relacionabas con alguien, había proyectos posibles, espacios, lugares dada tu relación y a partir de que te separas, eso se modifica. Entonces ¿quién soy yo a partir de este momento?, ¿qué permanece de mí que al irse el otro no se lleva?.

Por otro lado, la autoindentidad tiene que ver con un autoconcepto pero el problema es que ponemos nuestra identidad en nuestras posesiones, incluídas las personas. En mi familia, por ejemplo, hay como un mandato que si alguien se muere, no hay permiso para ser feliz porque estarías traicionando al que se murió. Entonces, dado que en mi familia hubo una gran cantidad de pérdidas de personas, ¿cómo podrías vivir con eso?, no puedes, tienes que aprender a resignificarlo. Ese es un proceso que puedes alcanzar con coaching cuando logras conectar a la gente con sus valores, con sus aprendizajes y sobre todo con el permiso para reconocer que le dolió, que le sigue doliendo y que está bien que así sea, ¿por qué no habría de dolerte que se murió tu hermano aunque haya sido ya hace 25 años?

Resignificar

Para mí, “resignificar” ha sido un aprendizaje. Mi papá murió cuando yo tenía 16 y mi hermano cuando yo tenía 27 años. De la muerte de mi papá no me enteré, era yo muy pequeña, no entendía nada pero cuando murió mi hermano mi mundo se derrumbó, literalmente, sentí que el mundo se acababa (se conmueve). Era mi hermano más cercano, con el que más me llevaba. Si yo pudiera evitar la muerte de mi hermano pero quedarme con el aprendizaje, lo haría, pero no hay manera. Su muerte me sigue doliendo pero me obligó a aprender cosas que no hubiera podido aprender de otra manera. Cuando murió mi hermano acudí al tanatólogo, nadie más de mi familia se interesó siquiera por el tema . Obviamente, la vida que yo vivo comparada con mi familia, es completamente diferente.

Entonces, ¿cuál es el aprendizaje? Que la vida se puede vivir diferente, que el dolor no es algo que tienes que cargar para siempre, que puedes tener una vida plena. Otro de mis hermanos, falleció hace dos años. Me relacioné con su muerte de una forma totalmente diferente a la forma en la que me relacioné con la primera. Fueron dos mundos diferentes. Me dolió mucho pero me relacioné diferente con la muerte y sobre todo con la vida.

El aprendizaje es que tú entiendas que la muerte forma parte de la vida, que no se acaba la relación con la persona que muere porque ya no esté físicamente y que una manera de estar en conexión con esa persona es desde la parte espiritual, según la creencia que tú quieras.

Leí un libro de Kübler Ross que decía que según estudios científicos los muertos que tú amaste están ahí para esperarte en el momento de tu muerte. Yo no sé si eso sea cierto pero quiero creerlo porque el sólo pensar que voy a volver a poder abrazar de nuevo a mis hermanos, uf!, me llena de felicidad. Se trata de eso, entonces, de aprender a vivir la vida con lo que la vida es, con la muerte incluída y no quedarte en el drama, ese es el sentido de vida.

 

Los juicios alrededor del duelo

¿Cómo puede un coach acompañar a una persona en depresión por duelo a intervenir en sus estados de ánimo?

Voy a ser muy simple: tienes que diferenciar entre los dos tipos de depresión de los que hablamos con anterioridad. En la depresión no patológica por duelo, puedes acompañar al coachee a que navegue sus estados emocionales. No puedes trabajar como objetivo de coaching una meta de acción particular pero sí puedes acompañar a un coachee que quiera lograr por ejemplo, “sentirse en paz”, ”sentirse tranquila”, observando lo que sí es posible. El trabajo de los estados emocionales se hace a través de la identificación y manejo de los juicios alrededor del duelo porque al final de la historia, el duelo es un juicio. Trabajas los juicios del coachee de “nunca más lo voy a volver a ver”, “nunca más volveré a ser feliz”, “nunca más voy a poder disfrutar de la vida”, estando muy atento a que está hablando de su pérdida.

 

No es momento de tomar grandes decisiones

Dentro del proceso de duelo puede existir una actitud a la que le llaman “huída hacia delante”. Es el momento en el que la gente dice “ya me quiero olvidar de lo que pasó y ponerme a hacer ésto”. Es un estado en el que no quiere ir hacia nada sino huír de algo. Como coach tienes que estar muy atento a ésto porque el coachee no está en un estado emocional propicio para hacer éso que declara querer hacer.

Otras veces, el coachee te dice “hay días en los que no tengo ganas de hacer nada, en los que me paro y me quedo pensando en eso que perdí”.

Cuando tienes una pérdida significativa no es un buen momento para tomar decisiones.

Por ejemplo, una familia no debería decidir vender una casa a la semana de su pérdida. Ante la pérdida de un hijo, hay estudios que hablan de que en promedio las parejas se divorcian a los dos años porque no trabajaron todo lo que debían y acaban tomando decisiones que podrían haber sido diferentes.

En un duelo, el coachee tiene que entender que es lógico y es normal que le duela, que el sufrimiento no es para siempre, que va a salir adelante, que si hoy le duele 10, en una escala del 1 al 10, dentro de un año, si tiene un proceso sano de duelo, le va a doler tal vez 3. Es imprescindible el correcto diagnóstico profesional para identificar cuando es necesaria la medicación, porque también pasa que hay gente que se siente tan afectada por el sufrimiento de alguien cercano que está viviendo un duelo, que a la fuerza quieren medicarlo, y si no es médicamente necesario, esto nunca es bueno, hay que vivir el duelo.

Angela KohashiPor COP Angela Kohashi

para La Red Coaching