Diseño personal | ¿Se puede aprender a ser optimista?

Ser optimista

Personas “buen onda”, que irradian una positividad que es digna de admirar. Siempre transmiten esperanza, energía y fuerza, y cuando otros les traen un problema, responden focalizándose en los recursos para solucionarlo. Ser optimista, ¿se nace o se hace?

Lo cierto es que los hay aquellos que, desde que eran niños, presentaron esa predisposición a sonreír antes de mirar, y además su entorno familiar reforzó esa actitud optimista con mensajes que remarcaban que el vaso de la vida estaba medio lleno. Pero, ¡a no desalentarse! también hay optimistas por esfuerzo, consecuencia de arduos intentos por tomarse las cosas de una manera más benévola.

De hecho, “estudios sugieren que el 25% del optimismo puede ser de origen genético o heredado, lo cual significa que hasta un 75% puede ser modificable”, señaló Eric Kim, codirector de una investigación de la Universidad de Harvard publicada en la revista American Journal of Epidemiology.

Para “los optimistas por esfuerzo”, la capacidad de ver en los obstáculos oportunidades no estuvo siempre con ellos. Partió de una renuncia voluntaria a seguir amargándose la vida; y después, a base de ensayo y error, fueron dejando que calara en ellos un nuevo paradigma vital, para el cual todo encierra un aspecto positivo en algún grado.

Teniendo en consideración esto, el panorama es muy esperanzador, porque significa que todos estamos capacitados para aprender a ser optimistas, y podemos deshacernos del pesimismo recalcitrante con un poco de tenacidad.

Y como la práctica se hace indispensable, he aquí algunas propuestas para ejercitarte en ser optimista:

  1. Desafía el juicio que dice que aquello a lo que te enfrentas es una mala noticia porque no eres capaz de superar el desafío. Busca evidencias (hechos) para juzgar tus capacidades en situaciones similares en las que hayas salido victorioso.
  2. Cuando te ocurra una desgracia o un suceso desagradable, intenta buscarle una funcionalidad a posteriori, encarándolo con “lo bueno de todo esto es que…”, “lo que sí ha sido positivo es que…”, “a partir de esto, podemos construir…”
  3. Cuando surja un imprevisto o un cambio inesperado en tus planes, procura ver las ventajas de la nueva opción que se te abre. Hay múltiples caminos en la vida, todos esconden una oportunidad por descubrir. Encuéntrala y siempre podrás aprender algo.
  4. Cuando tengas que dar una mala noticia o comunicar un problema a terceros, entrénate en llevar por delante la palabra solución, reflejando la manera proactiva que tienes de ocuparte de lo que te preocupa. “Sucede esto, pero podemos abordarlo así…”.
  5. Cuando acabe la jornada del día, haz un repaso de todas las personas, conversaciones y actividades que te han aportado positividad, ilusión, energía y satisfacción. Llénate de lo vivido antes de desconectarte para dormir.
  6. Cuando tengas que enfrentarte a una tarea o proyecto nuevo, concéntrate en los recursos que tienes, no en los que te faltan, y habitúate en darte autoinstrucciones positivas (realistas, pero que sirvan de estímulo) del tipo “vamos, tú puedes”, “si no lo sabes puedes pedir ayuda” Ten siempre muy presente, como modelo a seguir, la figura del entrenador que ayuda a desplegar todas las potencialidades del alumno o deportista, y utilízala contigo mismo.
  7. Y cuando no sepas muy bien cómo tomarte con optimismo una circunstancia, imagina cómo lo haría alguien a quien tú admiras precisamente por esta habilidad de levantarse con fuerza tras caerse. Si no se te ocurre, abre conversación con otros. ¡No te quedes preocupándote solo!

Recomendaciones varias

Chade-Meng Tan, expionero de Google, ingeniero y autor del libro “Busca en tu interior”, recomienda tres pasos para mejorar nuestra actitud frente a la vida y alcanzar la felicidad que coinciden bastante con las recomedaciones del experto de Harvard.
En primer lugar sugiere la meditación. Acallar la mente que está acostumbrada a ciertos mensajes históricos para emprender una nueva forma de pensar.
En segunda instancia, recomienda registrar los momentos alegres del día.
Según Meng, tendemos a aferrarnos a las cosas malas que nos ocurren, mientras que las experiencias buenas se esfuman con más facilidad.
Por eso, al hacer un esfuerzo por reconocer los buenos momentos, aumentamos las probabilidades de hacer un balance positivo y concluir que fue un día feliz.
Y el tercer paso consiste en desearles felicidad a los demás.
Según Meng, los pensamientos altruistas nos benefician porque dar nos proporciona una gran alegría, incluso más que recibir.
Otras recomendaciones incluyen enfocarnos en el momento presente, usar un lenguaje positivo y aceptar que no todo es perfecto, ni siquiera la vida misma!

Fuente:

Fuente II: