Inglaterra, la selección a la que los Pumas enfrentarán dentro de tres sábados en la gira por el Reino Unido que comenzó  en Cardiff ante Gales, sigue siendo la única que alguna vez quebró el monopolio del Sur en las Copas del Mundo. Aquella gesta de 2003 en Australia, definida con un drop de Jonny Wilkinson a poco de expirar el tiempo extra, tuvo un punto de inicio para el rugby de estos tiempos: la organización híper profesional que acompañó, claro, a un excelente equipo. Sir Clive Woodward, el cerebro de esa conquista, exprimió al máximo el suculento presupuesto que le destinó la poderosa Rugby Football Union (RFU) y no dejó detalle librado al azar. Armó un plantel de especialistas tan numeroso como el de los jugadores. Llevó hasta un cocinero, basándose en las sospechas de que en la noche previa a la final del 95, los All Blacks habrían sido alimentados adrede con productos en mal estado. En esa estructura también estaba Dave Alred, casi un desconocido en ese momento, pero hoy el más célebre coach en el desarrollo de la mentalidad y actitud para la alta competencia profesional.

Si Woodward fue quien dio el kick-off para las súper estructuras alrededor de las potencias rugbísticas, Alred significó el comienzo del coaching en el deporte de alto nivel. Y si bien estaba contratado desde 1998 por la RFU y había formado parte del staff en la Copa del Mundo de 1995, pero casi como figura decorativa, Alred tuvo en 2003 un rol especial, ya que venía trabajando con Wilkinson desde hacía un buen tiempo, cuando el apertura recién empezaba a asomar en Newcastle.

El nuevo libro de Alred, “El principio de la presión”, acaba de salir publicado en la Argentina, a poco de serlo en el Reino Unido (agosto de éste año). Editada por Club House, la misma que lanzó el exitoso “Legado”, de James Kerr, que ya va por su décima edición en el país, la obra de Alred (256 páginas) es una biblia de cómo dominar el estrés y de cómo ejecutar cuando realmente importa, y cuando las presiones en un partido de alto nivel se cruzan en decenas de factores ajenos y propios al juego en sí.

“Dave Alred es la diferencia entre bueno y genial, entre imposible e inevitable, entre ganar y perder. Me enseñó más en cómo trabajar la mente y cómo desempeñarme bajo presión que cualquier otra persona”, afirmó Wilkinson, quien recurrió al inglés de Londres en momentos claves de su carrera, no sólo en las Copas del Mundo, sino cuando sufrió serias lesiones en sus hombros, y en su etapa final y también gloriosa en el Toulon francés. Ahí, por ejemplo, Wilko le enseñó Nicolás Sánchez varias de las técnicas mentales aportadas por Alred al momento de patear a los palos.

Alejandro Oneto Gaona, quien hace coaching en la Argentina, considera que “los ocho principios de Alred se basan en el manejo de la presión, en cómo convertirla en un factor transformador mientras se compite bajo ella. Se trata de ejercitar la mente tanto como cualquier músculo. Gibert Enoka, manager de los All Blacks y especialista en aptitudes mentales, define a la presión como un compañero constante”.

Leer el libro de Alred, quien ha trabajado con infinidad de deportistas de alto nivel en diferentes disciplinas, es entender de qué se trata cuando se habla de presión en el deporte profesional.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1954747-el-guru-de-wilkinson-y-su-libro-sobre-la-presion