El nuevo liderazgo | empático, resiliente y humilde

Nuevo liderazgo
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Lo virtual dio adquirió rápidamente protagonismo en un mundo con distribución de recursos humanos y tecnológicos ampliamente desiguales. La crisis desatada a lo largo del mundo por la pandemia COVID 19 ha resaltado la necesidad de un nuevo liderazgo: empático, resiliente y humilde.

¿Liderazgo humilde?

La palabra humilde proviene del vocablo latino humilitas, que significa fértil; es decir, el nuevo liderazgo requiere que el líder tenga la capacidad de generar resultados teniendo presente todos los factores del terreno de siembra. Esto implicará tener presente en primer lugar el objetivo de la empresa y del equipo, pero sin perder de vista la capacidad de ponerse en la piel de empleados y clientes. Gestión y diseño de emociones y contexto.

El nuevo líder debe aprender a usar conscientemente su cerebro racional para promover resultados y su cerebro límbico para conectar con el costado emocional de su equipo.


Para desarrollarla y aplicarla con éxito, es necesario reconocer las propias limitaciones y debilidades, y actuar en base a ese conocimiento de una forma serena, asertiva y enfocada para saber conducir las necesidades propias y ajenas.


Las 5 claves del nuevo liderazgo


La volatilidad y la incertidumbre derivadas de la pandemia de coronavirus llevan a considerar, con urgencia, un liderazgo centrado en lo humano y que dé lugar a una expresión genuina y trascendente del rol que cada uno ejerce. Es este el campo propicio para el surgimiento del liderazgo humilde, una forma de gestionar en base a 5 dimensiones:

1 – El servicio

Asumir la propuesta del liderazgo sistémico: el líder está al servicio del equipo y no el equipo al servicio del líder. Saber, asumir, hacerse cargo de que se lidera con el propósito de servir a los demás: la empresa, el equipo, la comunidad e incluso al mundo en un sentido más amplio. 

Ángel de Lope | “Para triunfar, los líderes se deben poner al servicio del equipo”


2 – El sentido

Crear más conciencia del para qué y contribuir a que cada colaborador encuentre su propósito, es decir, una conexión emocional profunda con lo que hace. Eso es clave para que se sienta útil y, desde allí, trabaje con mayor entusiasmo y entrega.


3- La influencia

Generar un impacto directo de calidad, no sólo desde lo práctico sino desde lo actitudinal. El nuevo líder inspira!


4 – La trascendencia

Como cada una de las decisiones y las acciones tienen repercusión a futuro, en el liderazgo humilde son fundamentales la sustentabilidad en la forma de hacer negocios y la búsqueda de consensos puertas adentro. El líder debe hacerse cargo de su sentido de trascendencia.


5 – El legado

Es la huella perdurable de la gestión.

Lo que hace inolvidable al líder no es sólo lo qué hizo sino cómo lo logró.

Es aquí donde los valores personales son fundamentales si se logra una manifestación genuina, honesta, sincera y profunda de ellos en el día a día como líder.

Nuevo liderazgo y el uso de la tecnología como nodo estructural   Foto de Negocios creado por Racool_studio – www.freepik.es

Cómo ser un líder humilde


Se requiere de conciencia, corazón, voluntad y razonamiento. Además, autocrítica y grandes dosis de escucha activa, observación neutral y tolerancia al feedback.


1 – Trabajar en el autoconocimiento.



No es realista pretender liderar a otras personas sin saber hacerlo con uno mismo. Además de mejorar las habilidades blandas, el nuevo líder requiere profundizar en el conocimiento de su propia inteligencia emocional, su flexibilidad y adaptabilidad, y su apertura a cambiar las creencias y paradigmas. Buscar el sentido de trascendencia como líder es posible a través del coaching, el mindfulness y la meditación.



2 – Aprender a conectar, además de comunicar



Todavía hay líderes que tienen miedo de exponer su vulnerabilidad (dudas, desconocimientos, errores) y actúan como infalibles. Esta manifestación que proviene del ego da como resultado una conducción poco efectiva, ya que el liderazgo laboral actual requiere vínculos humanos auténticos. El líder humilde, además de ser excelente e impecable en su comunicación, conecta e impacta emocionalmente en todo aquel con quien interactúa. El líder puede y debe pedir opiniones de su equipo para la decisión la toma él en soledad



3 – Admitir los errores y querer dejar de tener razón



Trabajar en moderar el ego: aceptar cuando uno se equivoca, enmendar los errores y enfocarse en el propósito mayor de cada decisión y acción. No es importante tener razón, sino generar resonancias de entendimiento para accionar asertivamente. Sólo así se puede inspirar a los equipos a desplegar su mejor versión.


4 – Humanizar los vínculos profesionales



Poner el centro en las personas permite: saber qué sienten, entender sus tiempos y procesos individuales, para lograr que los vínculos laborales sean mucho más ricos y duraderos más allá de la función profesional puntual.


5 – Aprender las lecciones y continuar



El desarrollo del liderazgo humilde es no-lineal. Habrá etapas de subida, bajada y estancamiento. La sugerencia es internalizar los aprendizajes que se esconden detrás de los errores, los fracasos, los conflictos. Sólo así el líder puede convertirse en un referente por su templanza y humildad. Respecto a los errores, un punto clave es tener la mirada en el avance y no demorarse tanto en las retrospectivas, innecesarias porque sólo traban. La fórmula sugerida es enfocarse un 85% en soluciones de avance y un 15% en analizar lo que falló. La fuerza proactiva hará que se capitalicen mejor los aprendizajes.

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