¿Impacta en el resultado de nuestras acciones la intención con la que las realizamos? ¿Existen diferencias entre un empleado que cumple una directiva por obligación a otro que la realiza porque cree y entiende el porqué de ella? El biólogo y epistemólogo chileno, Humberto Maturana, sostiene que sí. Lee la nota y entérate.

Además de su título de médico, Humberto Maturana ostenta un Doctorado en Biología de la Universidad de Harvard. Maturana sostiene que la actitud que una persona toma frente a otra determina cómo será su conversación. De acuerdo con el investigador, en el intercambio se refleja el nivel de compromiso, colaboración y respeto hacia lo que se está haciendo y, por lo tanto, el resultado que se obtiene.

Este mecanismo se repite en cada conversación dentro de una empresa, se refleja en la tarea de sus miembros y define a la organización”. Esta reflexión de Maturana habla claramente de la importancia que tiene para el biólogo la comunicación dentro de las compañías.

La base está en la conversación

“Cada organización es resultado de las conversaciones que se dan entre las personas que forman parte de la misma.”

Humberto Maturana insiste en que el hecho de que las personas se sientan partícipes de la organización a la que pertenecen, estando presentes “en cuerpo y alma”, determina cómo es la empresa. “Es importante como empleado sentirse parte de la organización porque así tendrán toda su atención en lo que están haciendo y no en otra cosa. Si esto se logra, entonces, sí asumirán su responsabilidad ética frente a la tarea que realizan”, asegura.

Alinear propósitos

“Cuando la persona siente desgano, su participación desaparece.”

Si el propósito de las personas dentro de una empresa no está alineado con el de la organización, o éstas no están conformes con la misma y se quejan, o tienen su atención puesta en otro asunto, entonces no es posible adquirir el nivel de compromiso, colaboración, respeto y responsabilidad que se necesita para alcanzar los objetivos organizacionales. Maturana reconoce que, si bien es sencillo hablar sobre cómo alcanzar una responsabilidad ética de los individuos dentro de un sistema, no es fácil de lograr.

Una invitación fundamental

“Es a través de los gerentes que la empresa debe hacer la invitación a las personas para que sean partícipes de la misma y asuman un compromiso laboral.”

El rol de los gerentes es clave para asegurar la responsabilidad y compromiso de los miembros de la organización. “Son ellos quienes deben extender la invitación a las personas para que participen y sean parte de la empresa”, señala Maturana. “La invitación debe ser honesta, sino no sirve, y la otra parte debe aceptarla para lograr el intercambio con energía y respeto”, explica el biólogo, quien fundamenta su mirada sobre la persona en sus conocimientos sobre biología.

Inspirar para liderar

“El rol del gerente es coordinar los quehaceres de las personas. No es un tema de liderazgo, sino de coinspiración.”

Una vez hecha y aceptada la invitación a ser parte de la organización, la relación entre el gerente y los empleados es de colaboración. Ambas partes comprenden que están participando en un proyecto común en el que coinciden sus deseos y en donde no existe un liderazgo como autoridad sino que se trata de una gerencia co-inspirativa. “Cuando se abre el espacio para la colaboración las relaciones tienen un orden cooperacional y no jerárquico”, indica.

Comunicar para colaborar

“Lo importante es que las distintas personas que participan del proyecto común se sientan parte y responsables porque, de ese modo, harán bien la tarea que depende de ellos.”

Según Humberto Maturana, la conversación es fundamental para generar el espacio adecuado para que el gerente se coloque a la par del empleado con el fin de que haga su trabajo con autonomía desde un lugar de colaboración y no desde el sometimiento. “Cuando falta comunicación, porque no se dan las conversaciones dentro de la organización, no ocurre la colaboración. Por el contrario, surge el dolor, el maltrato y la falta de respeto que derivan en las quejas, la inequidad, los errores y la negligencia”, describe el biólogo chileno.

Las relaciones definen la organización

“Los líderes deben comprender que lo que vive la organización es lo que vive la persona.”

Sostiene que desarrollar los espacios de diálogo y colaboración entre las personas dentro de un sistema determina el tipo de relaciones dentro de una empresa y, de esta forma, los resultados que ésta puede alcanzar. “Las quejas se dan y terminan siendo recíprocas porque no se encuentra el ámbito adecuado para decir las cosas de forma coherente”, indica. Sin embargo, concluye que si el gerente logra inspirar a partir de la comunicación, las personas sentirán que lo que pasa en la organización tiene que ver con ellos y alcanzarán la motivación que necesitan para hacer su trabajo.

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