La incertidumbre, una nueva aliada

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Desde niño me sentí atraído por lo distinto, lo creativo, lo innovador, lo original. Siempre he buscado “lo diferente” y cuando lo encuentro, la alegría, la admiración, el entusiasmo, la seguridad, la satisfacción y el bienestar entre otras agradables y atractivas emociones, me invaden.

El año 2020 reunió para mí casi todos estos atributos pero para mi sorpresa, no generó ninguna de las emociones o sensaciones mencionadas. A decir verdad, la experiencia fue totalmente contraria.

Lo curioso fue que, por primera vez en mi vida, este año focalicé mi atención en alguien a quien nunca había mirado antes con interés, en alguien que a través del tiempo, siempre había evitado. No sé bien cuál fue la razón por la que nunca quise darle un lugar en mi vida: tal vez escuché comentarios sobre ella que me llevaron a desconfiar, quizás fue temor… Desconozco cual fue la verdadera causa pero contundentemente, nunca la quise cerca mío.

En este 2020 sentí como nunca su cercanía, y en el transcurrir del tiempo, su presencia fue cada vez más intensa e ineludible. Intenté no darle importancia, busqué caminos distintos para no cruzarme con ella, pero llegó el momento en que reconocí que no tenía sentido seguir huyendo y decidí enfrentarla.

Cuando estuvo por primera vez frente a mí, me miró a los ojos, su energía me abrazó y me dijo: No me temas. Sé que tienes una idea de mí que te inquieta, que crees que soy un obstáculo para tus planes, para tus sueños, para tu destino. No soy tu enemiga, no estoy para dañarte, no soy yo quien te lastima. Soy una alida, soy la Incertidumbre

Sabes de mi existencia desde hace mucho tiempo y a pesar de que me hayas ignorado o evitado sigo aquí. Estoy presente desde que se originó todo. Siempre estuve, siempre estaré. Soy parte de la vida misma.

Sé muy bien lo que piensan y dicen de mi. Me quieren lejos y me asocian a los débiles, a los inferiores, a los perdedores. Lo incierto es lo no programado -dicen pero, ¿hay algo programado que sea siempre certero?. Lo programado es probable o posible, nadie puede afirmar que sea certero.

Otra es la suerte de mi colega, la certeza.

No hay testigos que acrediten su existencia perenne pero a pesar de eso, los humanos hacen enormes esfuerzos para tenerla como compañía permanente en sus vidas, creyendo que ella traerá consigo felicidad, seguridad, confianza, o bienestar.

Pero la certeza es esquiva, sólo está presente en ocasiones y por instantes. Y cuando no llega o cuando se esfuma, la buscan, la persiguen, la anhelan. Y cuando creen que están a punto de alcanzarla o cuando piensan que ella estará para siempre, la certeza se esfuma nuevamente y recién ahí, después de numerosas frustraciones, ustedes comprenden que su existencia es sólo una ilusión.

La certeza no habita sola, viene acompañada de la soberbia y la arrogancia.

Son ellas las que le aseguran que es fundamental e imprescindible, y las que hacen que la gente crea ser feliz. Ellas saben que eso es falso, y que cuando la certeza desaparece, aparecen la frustración, la impotencia, la rabia, la desconfianza, y a veces el miedo. Y en ocasiones, se quedan para siempre. Es un alto precio a pagar por un momento de ilusión.

Yo, la incertidumbre, soy distinta. Sé que no genero una primera buena impresión, no tengo buena prensa. Sé que no cumplo con los protocolos tradicionales que dicen que la primera impresión es la que cuenta.

Tengo una promesa para hacerte: si me dejas entrar en tu vida, si me permites caminar a tu lado, si te entregas en un abrazo, aparecerán mis bendiciones, mis fieles compañeros de viaje.

La aceptación, las circunstancias, el misterio serán los primeros en llegar junto a la incertidumbre y detrás de ellos llegarán la creatividad, el ingenio, la innovación y la perseverancia. Y al recibirnos, aparecerán el entusiasmo, la serenidad, la alegría y el bienestar.

Abrázame y sentirás la presencia más sanadora de todas: la gratitud y su inseparable compañera, el amor a la vida.

Estoy contigo, seamos aliados. Cuando nada es seguro, todo es posible. Hasta tus sueños más profundos.

Te abrazo,

La Incertidumbre

 

Columna escrita para La Red Coaching

Hugo ColaneriHugo Colaneri

Coach Ontológico Profesional

Miembro Directivo de La Red