La Tristeza, su rol en nuestro mundo emocional

La Tristeza tiene un papel protagónico en nuestro mundo emocional.

Tristeza es quien nos dice lo que hemos perdido y nos ayuda a valorarlo, la que nos ayuda a encontrar sentido a nuestra vida, la que nos permite reflexionar sobre el misterio de la vida y la muerte, re-conocer a los que nos dieron tanto y ya no están. Haciendo equipo junto a otras emociones, la Tristeza es vital para los procesos de aprendizaje transformadores y creadores de consciencia. ¿Cómo podríamos darnos cuenta, sin vivir la Tristeza, de viejas heridas que ocurrieron en el pasado y que aún hoy nos duelen?. Sin Tristeza no podríamos tomar consciencia de esas heridas de tiempos anteriores en nuestro vivir, para sanarlas hoy, personal, junto a otro o como sociedad. Sin Tristeza no podríamos valorar el país, la familia que hemos dejado atrás al emigrar y mirarlos desde la distancia.

tristeza-2Lo que solemos hacer es que no le damos legitimidad a la Tristeza, la inhabilitamos en nuestro mundo emocional. Y lo hacemos porque el Miedo –otra emoción importante e intensa– la desplaza del mando. Dejamos de escuchar a Tristeza, atender su mensaje por el Miedo a que ella se transforme en un estado de ánimo, es decir, a que se haga permanente, que estemos tristes no cuando nos enfrentamos a determinadas circunstancias, sino que de forma indiferente a esas circunstancias, siempre estemos tristes. Estado en el que podemos entrar producto de nuestras interpretaciones sobre la vida o nosotros mismos, pero este “detalle” es para otro artículo de Coaching.

Entretener a Tristeza, distraerla, dejar de escuchar la emoción que nos conecta con nuestro sentido de vida, sólo trae como resultado lo que –desde mi mirada– he observado estos días en muchas personas: depresión. En otros casos indignación, violencia, angustia y claro, miedo. Con el consecuente impacto personal y colectivo.

¿Qué significa que la Tristeza haga su trabajo?
Permitirnos conectar con el silencio que ella exige para actuar, observar al mundo con distancia para poder valorar lo que tenemos y lo que hemos perdido. Concientizar su paso lento por nuestro mundo emocional y observar lo que nos rodea como si fuera la primera vez. Reconocer en nuestro cuerpo las manifestaciones de Tristeza, esa garganta con un nudo, el escalofrío que nos estremece de forma misteriosa. Viajar gracias a Tristeza a esos espacios de nuestra alma vinculados al sinsentido, la desesperanza, la pequeñez de nuestro existir para que al final de ese viaje podamos conectar con la grandeza, el propósito de la vida y finalmente, la calidez de la esperanza.

“La Tristeza nos llevará al llanto, y desde la vulnerabilidad a través de él, tocaremos nuestra impotencia, para luego agradecerle la misteriosa, espiritual y fresca nueva voluntad que nos trae y que nos habilitará para continuar con el camino de nuestra propia vida.”

Si de ahora en adelante te animas a legitimar a Tristeza, a aceptarla como un hermoso regalo del vivir, a darle el espacio para que haga su trabajo, quizá entonces puedas ver como suavemente se retira para que Alegría vuelva a hacer el suyo.

Fuente: http://alasvenezuela.com/2015/08/rol-de-la-tristeza-en-las-emociones/