No podemos negar que el cambio es constante. Desde que nacemos somos arrojados a un espacio temporal en el que vamos pasando por hechos y acontecimientos que se constituyen como facticidades inamovibles, pero eso no significa que nuestra vida no se modifique segundo a segundo.

“Nada ha cambiado, yo he cambiado por lo tanto todo ha cambiado” proverbio hindú

Nuestro cuerpo está sujeto  a una constante alteración biológica, nuestra edad va mostrando los cambios fisiológicos a los que constantemente estamos sometidos.

No podemos elegir no cambiar, el cambio nos llega aun cuando nos quedamos quietos y sin hacer nada. Un gran ejemplo de esto son las empresas de fotografía, que pensaron que podían evitar  el cambio de la era digital  y se abrazaron a la decisión de quedarse con sus antiguos métodos como el rollo fotográfico. Lo que les pasó en su pretensión de no cambiar, es que si cambiaron y mucho, pasaron de ser grandes corporaciones a dejar de existir.

“La parábola de la rana hervida”

 Si ponemos una rana en una olla de agua hirviente, inmediatamente intenta salir. Pero, si la ponemos a temperatura ambiente no hará nada. A medida que aumente la temperatura se irá hirviendo y finalmente no podrá salir. Aunque nada se lo impide la rana se queda ahí. Su aparato interno para detectar amenazas a la supervivencia está preparado para cambios repentinos en el medio ambiente pero no para cambios lentos y graduales.

Los seres humanos no podemos tener la actitud de la rana y   acostumbrarnos a reaccionar solo ante cambios grandes y evidentes.

Podemos elegir  hacia donde cambiar en todo momento,  pero no podemos elegir no hacerlo.

A cada instante de nuestra vida se presentan oportunidades de cambio, alternativas para aprender de las circunstancias, de las  cosas  más simples que nos ocurren podemos obtener señales, alertas.

El secreto es estar presentes en el aquí y el ahora para no dejar pasar oportunidades, en vez de quedarnos atentos a esperar por los cambios más significativos.

Todo plan se elabora pensando en el futuro pero siempre se ejecuta en tiempo presente, hacia donde cambiar depende de nosotros.

Un pequeño cambio puede generar un gran resultado

Por: Lic. Guillermo Ruiz Braga, coach ontológico profesional.                              Director de la Red Coaching.

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