¿Por qué sentimos culpa y qué podemos hacer con ella?

La culpa nos hace conscientes de que algo hemos hecho mal para facilitar el intento de repararlo. Aunque a veces también nos sentimos culpables sin razón. 

El sentimiento de culpa es considerado como una emoción negativa que, si bien a nadie le gusta experimentar, lo cierto es que es necesaria para la correcta adaptación a nuestro entorno. Muchos autores coinciden en definir la culpa como un afecto doloroso que surge de la creencia o sensación de haber traspasado las normas éticas personales o sociales especialmente si se ha perjudicado a alguien.

La culpabilidad, por tanto, surge ante una falta que hemos cometido (o así lo creemos). Su función es hacer consciente al sujeto que ha hecho algo mal para facilitar los intentos de reparación. Su origen tiene que ver con el desarrollo de la conciencia moral, que se inicia en nuestra infancia y que se ve influida por nuestras diferencias individuales y las pautas educativas.

Existen personas que confunden esta emoción con la vergüenza, incrementando su malestar emocional, ya que al mezclar ambos sentimientos se retroalimentan entre sí. Mientras que la culpa aparece ante el dolor por el daño causado, la vergüenza se experimenta cuando nos percibimos con la falta de una habilidad o capacidad que se presumía deberíamos tener.

Radiografía de la culpa

Para entender la culpa hay que conocer cuáles son sus elementos:

  • Acto causal, real o imaginario.
  • Percepción y autovaloración negativa del acto por parte del sujeto, mala conciencia.
  • Emoción negativa derivada de la culpa, remordimientos.

La combinación de estos elementos puede dar lugar a dos tipos de culpa:

  • Culpabilidad sana o manifiesta: aparece como consecuencia un perjuicio real que le hemos causado a alguien. Su utilidad reside en ayudarnos a respetar las normas y a no perjudicar a los demás. La culpa funciona aquí como un castigo cuando no las cumplimos.
  • Culpabilidad mórbida: no ha existido ninguna falta objetiva que justifique dicho sentimiento. A diferencia de la anterior, este tipo de culpabilidad es destructiva y no nos ayuda a adaptarnos al medio. Cuando la culpa no funciona bien (no cumple su función adaptativa) puede ocurrir por exceso (relacionada con alteraciones psicopatológicas como la depresión) o por defecto (asociada con elevados niveles de perfeccionismo).

El proceso de culpabilidad

La sociedad continuamente se encuentra mandándonos mensajes de culpabilidad y preocupación, hemos sido educados la mayor parte de las veces para que encontremos estas emociones como algo normal en nuestras vidas. Pero, ¿cómo ocurre? Alguien lanza un mensaje para que recordemos que hemos sido malas personas por algo que hicimos o no hicimos, sentimos o no sentimos o dijimos o no dijimos. Luego, respondemos sintiéndonos mal o incomodos en el presente. Así nos convertimos en máquinas o cajas de culpabilidad. La culpa, puede llegar a ser una de las emociones más inútiles, piénsalo. Gastamos gran parte de nuestra energía en sentirnos culpables por algo que sucedió en el pasado, y nos inmovilizamos por algo que ya pasó. Y con ello, no podemos cambiar nada de lo que sucedió.

Algunas estrategias para eliminar la culpa

Como hemos visto, la culpa es una emoción inútil que tan solo sirve para inmovilizarnos y perder nuestro presente, por ello intentar mirar el pasado como algo inmodificable, puede servirnos de gran ayuda. Cualquier sentimiento de culpa que elijamos no contribuirá a solucionar el problema, porque no podemos cambiar el pasado. Graba este mensaje en tu conciencia, añádelo a tu repertorio habitual de pensamientos. –Pregúntate qué evitas en el presente por culpa del pasado, (lo único que evitas es disfrutar del presente).  Así, poco a poco irás eliminando la necesidad de culpa. –Empieza a aceptar de ti mismo cosas que has escogido, pero que puedan molestar a la gente. Es necesario que tú te apruebes a ti mismo, pues así desaparecerá la culpa que puedes sentir por no obtener la aprobación de los demás. –Comienza a hacer un diario de culpas, en el que apuntaras todas aquellas situaciones en las que te sientes culpable, indicando que pierdes tiempo en el presente por angustiarte por el pasado. Esto te permitirá profundizar en tu culpabilidad. -Trata de enseñarle a las personas con las que te relacionas, y que tratan de manipularte a través de la culpa, que tú eres capaz de enfrentarte a las desilusiones que les provoque tu comportamiento. El resultado tardará en aparecer pero cambiará cuando vean que no pueden obligarte a sentirte culpable.

Fuentes: http://www.webconsultas.com/mente-y-emociones/emociones-y-autoayuda/el-sentimiento-de-culpa-6574

La mente es maravillosa