Victimismo vs responsabilidad. Una ceguera actitudinal.

 Las personas adoptan una postura victimista ante situaciones de su vida con las que no están satisfechas, ya sea en el ámbito personal o profesional.

Centrándonos en este último, es fácil observar cómo hay una tendencia a responsabilizar a otros o a las circunstancias de cuestiones en las que uno mismo está involucrado; esta actitud, si bien nos ayuda a mantener nuestra autoestima o nuestra tranquilidad, en el fondo es altamente perjudicial, porque nos impide actuar, ser conscientes de la medida en que hemos podido ser parte del problema y además aprender de lo ocurrido para evitar que nos vuelva a suceder.

Adoptar una postura victimista supone, además, sentir impotencia para solucionar la situación que nos resulta insatisfactoria, ya que nuestro observador nos dice que la “culpa” es de otros, o de determinadas circunstancias; este estado de ánimo puede convertirse en resignación, comportándonos como si el asunto que nos perjudica no pudiera cambiar.

Una persona resignada no ve las posibilidades de intervención que tiene ante sí para  cambiar ese estado actual de las cosas que no le satisface. No es responsable de la situación, y, por tanto, no hace nada.

En el lado opuesto a esta postura de victimismo, en coaching destacamos que está la responsabilidad, entendida en su sentido más amplio, es decir, frente a todas aquellas circunstancias o situaciones que no nos satisfacen o nos perjudican, en vez de intentar responsabilizar o culpar a otros, la actitud responsable consiste en cambiar ese observador, y pasar a analizar la situación preguntándonos ¿qué puedo hacer YO para cambiar/mejorar esto que me preocupa?, ¿qué responsabilidad tengo YO en lo que ha pasado?, ¿qué aprendizaje puedo obtener de lo que ha sucedido, que me permita hacer las cosas mejor en el futuro?

Asumir nuestra responsabilidad en las cosas que nos pasan es una elección, significa tener capacidad de actuar para encontrar una respuesta satisfactoria, frente a la actitud incapacitante de considerarse víctima de las circunstancias y esperar que otros se hagan cargo de lo que está pasando.

La responsabilidad supone considerarse dueño de las propias acciones y actuar en consecuencia, reconociendo los errores cuando se cometen y aprendiendo de ellos.

Un ejemplo bastante claro de la diferencia entre la actitud de sentirse víctima o asumir la responsabilidad puede ser el de una persona que se encuentra en desempleo. La actitud victimista se nutriría de reflexiones del tipo:

  • Hay más de cuatro millones de parados, ¿cómo voy a encontrar yo un empleo?, si el gobierno no toma medidas, ¿qué puedo hacer yo? Yo no tengo la culpa de que ya no se necesiten profesionales de mi especialidad. Me han despedido a mí porque mi sueldo era más alto, o porque no tengo “enchufe”, o porque …

La actitud responsable supondría reflexiones como:

  • ¿Qué competencias me están faltando para lograr un empleo? Dado que hay más de cuatro millones de desempleados, ¿en qué áreas me puedo formar para ser más empleable?; dado el alto nivel de desempleo en mi especialidad, ¿qué otros trabajos estoy cualificado/a para realizar, o en cuales me puedo formar?

Desde el observador de víctima, soy un actor pasivo, no puedo hacer nada para cambiar la situación, me resigno, otros tienen que actuar para que MI SITUACIÓN CAMBIE. Desde el observador que asume la responsabilidad de SU SITUACIÓN, se analiza qué ha pasado, qué papel he tenido yo en esto que ha pasado, se aprende para que no vuelva a suceder, y se emprenden acciones para salir de la situación insatisfactoria.

Como conclusión, en coaching destacamos que pasar de ser un observador víctima a un observador responsable, significa tomar las riendas de nuestra propia vida y nuestra carrera profesional, teniendo el valor de reconocer qué parte somos del problema o de la situación insatisfactoria y emprendiendo acciones diferentes que nos permitan alcanzar nuevos retos.

Fuente: http: //remicaempleo.es/coaching-actitud-responsable-vs-victimista/