Yuval Noah Harari | 8 conclusiones principales

Yuval Noah Harari

Yuval Noah Harari sigue dando que hablar. El pensador israelí, autor del bestseller “Veintiún lecciones para el siglo XXI”, fue el orador estrella de la 5a. edición del Softys Innovation Week 2021. Harari hizo un exhaustivo análisis del impacto del COVID-19 a nivel global y de los principales retos que deja la pandemia para los países, las empresas y los ciudadanos. Te compartimos 8 de sus principales conclusiones.

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«Los peligros de la concentración de datos y de la concentración del poder en sólo algunas manos, llámense individuos, corporaciones o gobiernos. Ésto es igualmente peligroso para las compañías como para las personas porque estamos entrando en una era en la que, si no tenemos cuidado, veremos un tipo de proceso en el que el ganador se queda con todo, en el que una corporación que es dueña de todos los datos de todos los ciudadanos de un país, o de una región, está en una posición de dominar a todas las industrias. Tanto las compañías como las personas tendrán que colaborar para evitar esta sobreconcentración de datos y de poder, en las manos de sólo algunos actores poderosos».

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«El año 2020 fue testigo de un fracaso total del liderazgo global (…) no hubo un esfuerzo coordinado para limitar la propagación de la pandemia, que es la razón por la que ahora ha llegado a todos los rincones del planeta… cada país debería invertir más en sus sistemas de salud pública. Esto parece ser obvio, pero tanto los políticos como los ciudadanos a veces tienen éxito en ignorar la lección más evidente. La humanidad debería establecer un sistema global poderoso para monitorear y prevenir las pandemias mundiales. Sé que mucha gente teme que el Covid-19 marque el comienzo de una nueva ola de pandemias, pero, si al menos se implementan estas dos lecciones, el shock del Covid-19 podría, en realidad, dar como resultado que las pandemias sean menos comunes».

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Para Yuval Noah Harari, «los mismos factores, los mismos eventos pueden llevar a futuros muy diferentes dependiendo de las decisiones que los gobiernos, las compañías y las personas tomen hoy. Las empresas deberían considerar diferentes escenarios y qué es lo que impulsará a esos escenarios, en vez de ver uno sólo escenario. Ésto ocurrirá inevitablemente debido al Covid».

¡Adiós, mundo! ¡Hola, mundo!

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«Durante la pandemia Covid-19 estamos viendo en las instituciones de muchos países que la confianza se debilita hasta alcanzar niveles alarmantes. Ésta es la consecuencia de estrategias adoptadas años antes por aquellos políticos que han buscado, deliberadamente, minar la confianza en los medios de comunicación, en las instituciones académicas y en las autoridades. Ahora nos damos cuenta de lo peligroso que es, ya que la confianza es el motor del sistema. Nuestro mundo se basa en la confianza depositada en desconocidos. Éramos cazadores recolectores hace 50.000 años y vivíamos en grupos muy pequeños, por lo que conocíamos a todas las demás personas que nos rodeaban. De este modo, confiábamos en que nos conocíamos. En el mundo moderno depositamos nuestra confianza en instituciones impersonales y colaboramos con miles de millones de desconocidos, de forma que si esa confianza desaparece, el mundo entero se desplomará y toda nuestra civilización se vendrá abajo.

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«No puedes ir personalmente a ver qué está sucediendo, ni entrevistar a los periodistas que redactan las noticias, así que al final todo se resume en qué revistas o en qué televisiones confías. Por eso tenemos que construír buenas instituciones en distintos ámbitos, en la medicina, en la ciencia y en los medios de comunicación, porque al final eso es lo que nos garantiza que recibimos información buena y fiable».

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«Debemos recordar que seguimos siendo animales y, como tales, formamos parte del ecosistema. En cierto modo, podemos decir que la naturaleza ha sido benévola con nosotros, ya que sólo nos ha lanzado un pequeño aviso. El Covid-19, en lo que a las epidemias se refiere, es algo relativamente leve. No tiene nada que ver con la peste negra, ni con el sida, que mató a casi todas las personas que lo contrajeron en los años 80. De alguna manera, la naturaleza nos está diciendo qué es lo que puede llegar a pasar con un virus relativamente leve procedente de un murciélago. Pero hay cosas muchísimo peores esperándonos si no tratamos el problema medioambiental«.

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«Se preveía que los cambios radicales en el mercado laboral llevarían 10, 20 o 30 años, pero el Covid-19 está acelerando el proceso. Hay sectores enteros que se están hundiendo o desapareciendo. Ahora bien, surgirán nuevos puestos. El problema radica en disponer de las actitudes necesarias para llevar a cabo las tareas que implican dichos puestos de trabajo nuevos. Como no podemos predecir el futuro, no podemos saber cómo será el mercado laboral en 2040 y, por lo tanto, no podremos formar a los niños de hoy en día con las aptitudes que se requerirán para entonces. Es necesario estar en constante formación y reinvención. Una y otra vez. Y esto constituirá una carga enorme. Pensemos que tenemos que volver a empezar a los 40 años, luego a los 50 y de nuevo a los 60″.

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Yuval Noah Harari concluye : «La tormenta pasará, pero las decisiones que tomemos ahora podrían cambiar nuestras vidas en los próximos años. Debemos actuar con rapidez”.

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